
Margarita y desarrollo: Visión del Dr. Ríquez
Por: Edmundo Abigail Prieto Silva
Hay personajes que muchas veces se ignoran, pero tengo la misión de recordarlos por su aporte científico, cultural, educativo, académico y diplomático a su terruño, Margarita. Uno de los más destacados fue el Dr. Francisco Antonio Ríquez, quien en sus apuntes geohistoricios y productivos de Margarita, Coche y Cubagua señalaba:
«En la mayor de las tres islas, Margarita, están diseminadas las varias poblaciones interiores y de las costas, con cuatro ríos que bajan de la altura del Copey para dirigirse: dos hacia el Oriente, bañando las poblaciones de La Asunción, San José, El Valle y Porlamar; y dos hacia el Occidente, entre San Juan y Tacarigua. En la menor, con alturas como Macanao, no hay corriente de agua ni caseríos, pero abundan los pastos y se utiliza el agua de los pozos. Aunque parece exclusivamente destinada al movimiento social, político y comercial, constituye un centro agrícola importante. Esta se ha reservado para la cría y albergue de los pescadores, que tienen allí depósitos de la industria que tan ricos productos da en aquellos mares. Al sur de Margarita, en el canal que de las costas cumanesas la separa, lucen las dos islas de Cubagua y Coche. La primera, célebre por los ostiales que la hicieron centro importante de la industria de perlas y corales, pero hoy se dedica exclusivamente a la cría. La segunda, más célebre hoy aún por la rica salina que ha hecho nacer a su inmediación una ciudad cada día más creciente: San Pedro de Coche».
A partir de esta descripción, el Dr. Ríquez añadía que, con tales condiciones geográficas, podía decirse que ya para entonces no existían distancias insalvables:
«En el interior de la isla, las poblaciones no están separadas sino por un espacio de una a tres millas, desde Punta de Piedras o del Mangle».
Asimismo, afirmaba que Margarita posee riquezas naturales, industrias productivas y manufacturas especiales que dan testimonio de la «proverbial laboriosidad de sus habitantes».
Allí seguía narrando el sabio Dr. Ríquez que en la isla «no falta sino explorar esas riquezas, perfeccionar esas industrias y adelantar esas manufacturas; todo lo cual sería el fácil resultado del apoyo del Gobierno, la iniciativa de los particulares, la introducción de capitales y el esfuerzo de algunos empresarios que conocieran cuanto vamos a decir de esas riquezas inexploradas, acaso por ignoradas».
«Hemos dicho que Margarita es agrícola. Nada más fértil que los valles del Espíritu Santo, La Asunción, San José, La Fuente, San Juan, Tacarigua, El Tamoco, La Fuentecilla [o La Valla, según el manuscrito] y algunos otros que se escapan al correr de la pluma, regados y fecundados por los cuatro ríos principales y algunas vertientes secundarias».
Culmino parafraseando al Dr. Francisco Antonio Ríquez: no puede ser más satisfactoria la noticia para el autor de este artículo, inspirado en los justos deseos de ver la tierra en que nacimos tan próspera y dichosa, como es de suponer que lo deseamos para nuestro propio hogar.
Me despido pidiéndole al Dr. Ríquez que me siga otorgando salud. Hasta el próximo primer domingo del mes de junio de 2026.
