El diplomático, exiliado en España, exigió la liberación de todos los presos políticos, “el fin de la persecución, el respeto a la Constitución y la independencia del poder electoral y del poder judicial” para garantizar unos comicios transparentes

Desde el exilio, Edmundo González se unió al pedido de convocar nuevas elecciones presidenciales para, según dijo, permitir que el país «avance» con un nuevo proceso «verdaderamente democrático y libre».

Aunque insistió en el mandato que recibió hace casi dos años, reconoció que los intereses de la república están «por encima de todo», su llamado llega después del denominado manifiesto de Panamá, con el que esta semana las fuerzas democráticas venezolanas, lideradas por la nobel de paz María Corina Machado, abrieron la puerta a negociaciones directas con el régimen para restaurar la democracia.

El diplomático, actualmente exiliado en España, enfatizó que su deber consiste en proteger y defender el espíritu democrático evidenciado durante la última contienda electoral. En ese sentido, hizo hincapié en que los ciudadanos eligieron democracia, institucionalidad, libertad y un futuro digno.

“El 28 de julio del 2024 logramos demostrar que Venezuela quiere un cambio político. Los venezolanos eligieron ese día la democracia, la institucionalidad, la libertad y un futuro con dignidad”, sostuvo.

En su mensaje, González Urrutia enumeró los elementos indispensables para garantizar un proceso electoral auténtico. Propuso la construcción de condiciones orientadas a unas elecciones presidenciales que funcionen como instrumento ciudadano para el cambio y la “reinstitucionalización democrática”. Entre los aspectos irrenunciables, mencionó la necesidad de árbitros independientes, un registro electoral que refleje la realidad venezolana, observación nacional e internacional, pluralismo político y acceso a medios independientes.

“Reconocer la necesidad de un proceso electoral presidencial, para mí, es honrar la voluntad de todo un pueblo que quiere libertad. Venezuela está por encima de cualquier otra cosa. El mandato del 28 de julio es de Venezuela. Yo soy su custodio, no su dueño”, agregó.

Foto Cortesía

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