Marcando El Rumbo…

NO DERRAMEMOS LA COPA DE LA ESPERANZA

César Malavé Carvajal

El desarrollo político por ser parte de la vida misma del hombre, se desarrolla por sus mismas leyes. La física y la resistencia de los materiales son soportes para un análisis serio de cualquier evento político. La sed de cambo es natural que surja, luego de un largo sometimiento de la sociedad a tensiones prolongadas. Emerge como una necesidad casi desesperada. No obstante, el peligro de que el cambio deseado se desvanezca está, precisamente, en esa urgencia. Y, es que todo cambio brusco puede derramar la copa de los deseos y ahogar las esperanzas ubicadas en la mesa de la prudencia política.

Si el liderazgo, movido por el populismo o la rabia, intenta llenar ese recipiente de un solo golpe, el resultado no es la saciedad, sino el desastre. El contenido se desborda, la mesa se ensucia y la esperanza, ese bien tan escaso, termina ahogada en el caos de la improvisación. El verdadero liderazgo, ese que recordamos en los políticos honestos que han dejado huella, no se mide por la estridencia, sino por el pulso firme. En Venezuela el reto no es solo cambiar de nombres, sino cuidar el recipiente. Esto requiere una estrategia de tres dimensiones: Primero, nivelar la mesa. Ningún cambio sobrevive si no hay un consenso básico entre los sectores vivos de la sociedad. Segundo, sanear la copa. La transparencia no es un adorno discursivo; es la garantía de que el líquido del progreso no se filtre por las grietas de la corrupción. Finalmente, la gradualidad. El cambio debe ser una sucesión de pequeños avances tangibles.

La democracia no es un suceso repentino, sino un proceso de maduración. Quien prometa demoliciones totales terminará entregando escombros. El camino hacia el futuro que soñamos desde Acción Democrática, ese que reclama el país, y por el cual hemos luchado desde 1936 hasta hoy, exige la sabiduría del político con formación que sabe que en estos momentos el bisturí es más eficiente que el hacha. Hoy, en esos momentos cruciales de la patria, la experiencia nos indica prudencia e inteligencia en el cuidado de la copa del cambio; solo así garantizaremos que la esperanza llegue, finalmente, a los labios de todos.

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