
Escritora: Sor Elena Salazar
A Sonia Gallegos
Don Rómulo Gallegos nació el 2 de agosto de 1884, un año después de conmemorarse el centenario del Libertador Simón Bolívar. Los años 1873 y 1874 fueron, sin duda, dos hitos significativos en la historia y la literatura venezolana. Gallegos fue un periodista, maestro, destacado intelectual, orador, escritor y cultivador de varios géneros literarios, de infinita e indiscutible vigencia que desde el semanario El Arco Iris (1905) y La Alborada (1909) encendió la reflexión sobre la educación, las ideas y el sentimiento nacional
plasmado en su producción literaria, que hoy continúa como una luz —activa y potente— alumbrando el pensamiento y la cultura latinoamericana, y muy especialmente la venezolana, lo cual veremos reflejado posteriormente en la dramaturgia de Leopoldo Ayala Michelena , César Rengifo, José Ignacio Cabrujas, Rodolfo Santana, entre otros.
En 1905, en El Valle, conoció a Teotiste Arocha Egui, quien sería su única novia y su única esposa. Se casó con ella por poder en 1912, cuando trabajaba como director del Colegio Federal de Varones de Barcelona, en el oriente del país. El 31 de enero de 1909, Gallegos, acompañado por Julio Planchart, Julio Rosales y Enrique Soublette, publicó el primer número de La Alborada, respaldado casi en su totalidad por Soublette. González Rincones se unió después. La revista apareció con la imagen de un sol naciente tras una montaña caraqueña y el lema: «Sustituir la noche por la aurora».
Gallegos —conocido principalmente como novelista y político— nos legó varios textos dramáticos, algunos inéditos (según ciertos críticos) y otros publicados. Conviene recordar, para la historiografía literaria, que el maestro se inició como dramaturgo con el drama El motor (1910). Su segunda obra fue Los predestinados (1911/1912 ¿), a la que siguió El milagro del año (1915). Posteriormente escribió la versión teatral de Doña Bárbara (1945), basada en su novela homónima, y por último La doncella (1957). Efraín Subero añade que compuso una obra titulada La esperada (¿La espera?1915 ¿), «que permaneció inédita pero cuya temática aprovecharía más en la novela Cantaclaro» (p. 14, Aproximación sociológica a Rómulo Gallegos).

Gallegos no sólo fue un máximo escritor y un destacado intelectual prestado a la política sino también fue un esposo amoroso y un padre afectuoso y ejemplar. Estos aspectos me los contó su hija Sonia, nacida el 6 de julio de 1938, quien quedó huérfana de padre cuando tenía un año y a los tres perdió a su madre. Estos datos lo señala el propio Gallegos en una carta que le envió a Sr. Lowel Dunham desde Morelia, México, el 13 de enero de 1953: “Alexis, como Sonia, han tenido la desgracia de perder padre y tres veces madre: la propia, mi cuñada y luego mi mujer; pero Alexis ha tenido ahora buena suerte de haberse conquistado la simpatía de UD. y luego la mejor todavía de encontrar en usted y en su esposa un gratuito cariño generoso en un hogar excelente, donde aprenderá a corregir sus defectos de atención y aplicación a responsabilidades”, p. 19, en Cartas Familiares de Rómulo Gallegos.
Sonia, en varias conversaciones me narró que cuando tenía un año falleció su padre, Ramón Arocha, y cuando tenía tres falleció su madre, Angelina Cabrera, sobrina de Teotiste Arocha de Gallegos, la esposa de Gallegos. Al fallecer sus padres, ella y su hermano Alexis fueron criados por una bistía y luego por Teotiste, otra bistía o tía bisabuela. Desde sus tres años fueron los hijos de Rómulo y de Teotiste. Cuenta Sonia, que un buen día, Rómulo le dijo a Teotiste, por favor: búscame las partidas de nacimiento de los niños que yo voy a la prefectura a arreglar esos papeles. A los pocos días, Don Rómulo les dijo a los niños: “Basta de Mololo y mamá Teo, ahora es papá y mamá.”. Fue así como los sobrinos empezaron a llamar papá a Don Rómulo y mamá a su tía paterna. Este cariñosamente la llamaba “Potoquita. Cada vez que Sonia habla de su padre lo hace con un cariño que brota del corazón.

Cuando Sonia tenía doce años, murió Teotiste, un golpe doloroso para ella y aún más para Don Rómulo. Ante tanta tristeza, se acercó más a su padre. Con orgullo recuerda que aprendió a preparar muchas de las recetas de su madre para que su padre conservara siempre ese sabor en la casa. Una anécdota que recuerda de la época en que su padre fue presidente, es que recibían numerosos regalos y su madre les dijo un día: “Sonia, toma uno para ti y otro para tu hermano; los demás son para los niños pobres”. Así era el corazón de Teotiste.
Sonia, evoca los años de exilio en Cuba y en México y los diez meses del gobierno de Gallegos. Comenta la presencia de varios edecanes: “Uno de ellos era Pérez Jiménez, y lo llamaban ‘la bailarina’ porque era gordito, pequeño, usaba chaqueticas muy apretadas y comía como un elefante; entre ellos se burlaban mucho…”. Sonia cuenta que su padre nunca llegó a vivir en el Palacio de Miraflores, sino en la Quinta Marisela, en Los Palos Grandes (construida durante la dictadura de Juan Vicente Gómez) y luego en la Quinta Sonia en Altamira.
Otra de las historias que narra es que el derrocamiento de su padre se debió a sus ideas de nacionalismo que propulsaba, a través de la industria petrolera,
una independencia soberana en contra de las injerencias extranjeras. La presencia de los personajes Mr Gilbey en El Motor y Mr Danger en Doña Bárbara son una referencia de su denuncia y su rechazo.
Para quienes hemos estudiado la obra literaria del maestro, resulta claro, con abundantes argumentos, que Gallegos fue un intelectual prestado al mundo de la política. El mejor homenaje que podemos seguir ofreciendo a este gran escritor es seguir difundiendo su literatura y sus ideas.


