
43 AÑOS: LA UNIVERSIDAD DEL MAGISTERIO
César Rafael Malavé Carvajal
Las grandes instituciones de una República no nacen por azar, por generación espontánea ni por meros trámites administrativos; son el fruto maduro de la conciencia histórica de un país que decide apostar por su propio destino. La educación pública en Venezuela ha tenido momentos estelares de síntesis intelectual, pero ninguno tan definitivo para la dignidad docente como la consolidación de una casa de estudios nacida por y para los educadores: la Universidad del Magisterio Venezolano. Comprender la génesis de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador es adentrarse en la corriente más noble del pensamiento pedagógico nacional, allí donde convergieron visiones de hombres
excepcionales que entendieron que la libertad se siembra, ante todo, en las aulas de clase.
El camino para elevar la formación docente al más alto rango universitario fue un proceso de maduración colectiva. La vasta doctrina del Estado Docente formulada por el Maestro de América, Luis Beltrán Prieto Figueroa, el impulso civilizador y universitario de Luis Manuel Peñalver, la visión andragógica de Félix Adam y la capacidad integradora y planificadora de Antonio Luis Cárdenas, entre otros ilustres educadores, configuraron el sustrato teórico sobre el cual se erigió esta magna obra. Aunque existían institutos pedagógicos de altísimo prestigio dispersos por el territorio nacional, la patria demandaba unificar criterios, fortalecer la investigación y otorgarle al docente un fuero académico e institucional indivisible
.
Fue en el marco del Bicentenario del Natalicio del Libertador cuando se dio el paso decisivo. El 28 de julio de 1983, mediante el Decreto Presidencial Nº 2.176 dictado por el presidente Luis Herrera Campins, nacía oficialmente la UPEL. Aquella decisión histórica fue continuada e institucionalizada con visión de Estado cuando, el 27 de junio de 1987, el presidente Jaime Lusinchi promulgó el Decreto Nº 1.574, aprobando los estatutos que integraron definitivamente al Instituto Pedagógico de Caracas, a los pedagógicos de Barquisimeto, Maturín, Maracay, Miranda, El Mácaro, Rubio y al Instituto de Mejoramiento Profesional del Magisterio en un solo cuerpo nacional.
De esas aulas egresaron las promociones de profesores que han llevado la antorcha del saber a cada rincón de nuestra geografía, formando a generaciones de ciudadanos bajo la premisa indisoluble de la excelencia académica. Hoy, la trascendencia de la UPEL sigue estando en la defensa de su esencia originaria: reafirmar que sin maestros dignificados, capacitados, respetados, valorados y en pleno ejercicio de la libertad de cátedra y el pensamiento crítico, no hay futuro posible para la República. La Universidad del Magisterio Venezolano sigue siendo, por derecho propio, el faro moral e intelectual de la educación nacional.


