Marcando El Rumbo…

LA FUERZA DE LOS HECHOS

César Rafael Malavé Carvajal

El reordenamiento pragmático que hoy experimenta el tablero político venezolano, acelerado de forma irreversible por los acontecimientos estructurales del pasado 3 de enero y la profunda urgencia social agudizada por los recientes sismos, dibuja el preludio de una fase inédita en la accidentada ruta hacia la reinstitucionalización de la República. El anuncio de una agenda de trabajo conjunta a iniciarse el primero de agosto, lejos de significar una claudicación dogmática de las partes, representa la admisión formal de una realidad fáctica ineludible: la necesidad recíproca como único mecanismo viable para sostener la gobernabilidad en tiempos de profunda vulnerabilidad general.

Este nuevo escenario se materializa en una instancia concreta que sepulta la estéril retórica de micrófonos: la conformación de una comisión paritaria de veinticuatro miembros, integrada equitativamente por doce diputados de la Asamblea Nacional de 2015 y doce de la gestión de 2026 dirigida por Jorge Rodríguez. En este complejo esquema de doble ventanilla, donde Washington ratifica permanentemente el peso legal del foro del 2015 mediante el firme respaldo diplomático del secretario de Estado, Marco Rubio, se empieza a vislumbrar una transición que abandona los discursos maximalistas para adentrarse en el terreno de la transacción institucional y la correlación de fuerzas real.

Esta confluencia, obligada por las severas crisis material que hoy tiene su epicentro en el dolor y la urgencia de reconstrucción de zonas afectadas como La Guaira, demuestra que el luto social no debe ser permanente, sino transformarse en el verdadero catalizador de una arquitectura política transitoria. Una auténtica ruta enfocada en la democracia y el restablecimiento pleno del Estado de derecho nacerá de la capacidad de canalizar esta cohabitación forzosa en un camino certero hacia el rescate del sistema electoral.

Solo si este pragmatismo evoluciona hacia un compromiso histórico de reinstitucionalización, la aproximación de estas dos fuerzas dejará de ser una coyuntura para convertirse en la cimentación sólida de una Venezuela de progreso, libertades y justicia.

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