Léeme y entenderás

¡MEDIDAS Y TERREMOTOS EN VENEZUELA!

Enrique Prieto Silva

Nunca podíamos imaginarnos, que un día feriado como el 24 de junio, cuando se celebra con bombos y platillos el Día de San Juan y el Día del Ejército ya entrando la noche, recibiéramos de la naturaleza dos sismos de gran magnitud con un diferencia de apenas 39 segundos, que además del susto que sobreviene por tal evento, conmociona por su magnitud y el desespero que abarca a todos los ciudadanos. Así lo vimos, sale de vacaciones por lo menos por 48 horas el mayor contingente activo de la FAN y sin condiciones ni temores, el miedo los convoca al servicio inmediato para ayudar a los connacionales en las tareas de rescate, dada la magnitud de los daños sufridos por al menos en cinco estados centrales, con mayor magnitud en el estado La Guaira.

Quisiéramos, para no entrar en la diatriba que han causado muchos publicistas e informantes en las redes sociales, continuar con nuestra periódica publicación de artículos en los que desde hace ya algún tiempo, hemos dedicado nuestra parafernalia columna en varios diarios y revistas a la crítica constructiva intentando moderar la nefasta e ignara publicidad en las redes sociales. El 12 de enero de 2022 publicamos un artículo intitulado ¿Sanciones a quién y por qué?; en él comentamos el artículo de Luis Ugalde publicado el “Día de Reyes”, que intitulo “CONTRA LAS SANCIONES”. Dijimos en el cometario que nos impactó su título toda vez que queríamos hacer algo igual, pero nos frenaba la duda de que se aceptase una opinión adversa a las llamadas sanciones, que obviamente lo tomaría un “vibrante del teclado” como un acto de “colaboracionismo”, ese calificativo que se le impone a cualquier opositor o no chavista que no esté de acuerdo con la llamada “férrea oposición”, que insistía en “sacar al usurpador” pero no con votos sino a la fuerza, lo que ocurrió con la operación ejecutada por el ejército de los Estados Unidos el pasado 3 de enero. Pero lo más curioso, como lo dijimos, es el fundamento de Ugalde para justificar su escrito, cuando dice: “Siempre he sido contrario a las sanciones que se imponen como un castigo a una falta no existente…”, y que complementa con una observación que muchos hemos tenido, pero que no nos atrevíamos a manifestar, cuando dice que: “…millones de venezolanos sufrimos hoy víctimas de las sanciones. Hay sanciones legítimas e ilegítimas.

Las que fueron injustamente impuestas deben desaparecer cuanto antes; de ello depende la vida de los venezolanos y el futuro de nuestra nación.”. Peor aún, y seguimos el texto de Ugalde: “Sería lamentable que empezáramos el año resignados y con ganas de olvidarnos de las sanciones. No, por lo contrario, este año 2022 debe estar centrado en la rebeldía contra las sanciones, reafirmando la vida digna de todos los venezolanos y el acuerdo nacional para su recuperación.”

Hoy, cuando enfrentamos las adversidades causadas por el desastre natural, no podemos más que recordar, que el tiempo, las circunstancias y los hechos preventivos son los elementos que no cambian por nuestros deseos, a pesar que la prevención gira en la egida de los fenómenos a los que nos enfrentamos, por eso decimos “prevenir para no lamentar” y en eso estamos.

Pero no podemos olvidar el desengaño, cuando el régimen afloro la llamada “guerra económica”, con la que asumió un rol defensivo para enfrentar las medidas que les fueron impuestas, que al interpretarlas, dichas medidas causaron un tremendo daño a toda la población por cuanto dichas medidas no eran personales sino asumidas contra acciones de gobierno y presupuestos del Estado que obviamente son manejados por este.

En esa oportunidad, cuando nos referimos al escrito de Ugalde donde expone las sanciones a la dictadura por “sus disparatadas políticas económico-sociales”, que obviamente fueron la causa de la debacle, y algo que quisimos distinguir en el escrito, que cuando habla de los sancionados de la dictadura menciona a: “…los millones de venezolanos expulsados del país y a los millones de empleados públicos castigados a sobrevivir con salarios de menos de 10 o 20 dólares mensuales, a los millones de trabajadores sin trabajo, o con trabajo sin ingresos, a las miles de empresas cerradas, las universidades condenadas a recibir menos del 10% del presupuesto necesario, todo el sistema educativo devenido en ruina con cientos de miles de educadores despojados de su sueldo vital, los médicos, las enfermeras y todos los venezolanos necesitados del sistema público de salud llevado a la ruina, los servicios públicos de luz, agua, seguridad, transporte en la debacle, los agricultores condenados a no poder producir ni 30% de lo que producían, los presos políticos maltratados y los políticos perseguidos, exiliados, escondidos y silenciados por graves amenazas, en fin, la población entera despojada de medios de comunicación social expropiados, cerrados y censurados.

En este escrito expone Ugalde: “Sería lamentable que empezáramos el año resignados y con ganas de olvidarnos de las sanciones…” Lamentablemente, estas medidas solo sirvieron para el empoderamiento del poder económico en los generadores del poder que se manifestaron recientemente este malévolo año que además del bloqueo que se mantuvo y el ataque del 3 de enero, lo complemento la naturaleza con el poderoso doblete sísmico del pasado 4 de junio. ¡Definitivamente, Venezuela es otra y como siempre con la guía de esperanza, como el Ave Fénix resurgirá de las cenizas!

@Enriqueprietos

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