
En el pasado mes de junio, el costo de la canasta alimentaria alimentaria para una familia de cinco miembros subió hasta los 446.304,53 bolívares, lo que representa un aumento de 44.477,55 bolívares, equivalentes al 11,07%, en comparación con el mes anterior cuando el indicador estaba en 401.826,98 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).
Ahora bien, la cantidad requerida para adquirir la canasta alimentaria en junio fue equivalente a 756,45 dólares, a una tasa de 590 bolívares por dólar, según lo explico el Cendas-FVM en el boletín.
Es necesario aclarar que la tasa utilizada se corresponde con el precio del dólar oficial para el 15 de junio, aunque ligeramente redondeada hacia arriba, pues ese día el dólar BCV cotizaba en 587,41 bolívares, aunque el día posterior superó los 590 bolívares.
En consecuencia, es importante tener presente, además, que el valor de la canasta en dólares se corresponde con la primera quincena del mes pasado y no con el valor de cierre del mes, cuando ya el dólar superaba los 623 bolívares.
Aclarado este punto, los datos indican que, aunque hubo una aceleración en los precios denominados en bolívares, al considerar su equivalencia en dólares se evidencia una ligera contracción del 2,11%.
En mayo, los datos mostraban que se requerían 772,74 dólares para adquirir la canasta, con una tasa cambiaria de 520 bolívares (70 bolívares menos que en junio). Por lo tanto, en junio hubo una reducción equivalente a 16,29 dólares, solo al considerar el valor denominado en dólares.
Esto no significa que los precios bajaran, por el contrario, subieron. Esta aparente contradicción que implica un alza en bolívares y un descenso en dólares es indicativo de que aunque hubo una aceleración de la inflación, la depreciación fue aún más pronunciada. Es decir que los precios de los productos en bolívares aumentaron con menor fuerza de lo que subió el precio del dólar.
Ese fenómeno se conoce como adelanto cambiario y tanto este como su opuesto, el rezago cambiario, han estado entre las distorsiones predominantes en el mercado cambiario venezolano en la última década. En pocas palabras, tanto el adelanto como el rezago evidencian un desequilibrio entre la inflación y la depreciación.
Por cierto, el contraste entre los datos inflación correspondientes a la canasta alimentaria del Cendas-FVM y la estadística oficial se aproximan bastante.
En ese sentido, el Banco Central de Venezuela (BCV) reportó la semana pasada que la variación de precios al consumidor subió un 13,8% en junio, una aceleración contundente frente a mayo cuando fue de 6,3%, según el ente.
Asimismo, los valores utilizados por el Cendas-FVM como tasa cambiaria demuestran que el aumento en bolívares y el descenso en dólares son consecuencia del ya mencionado adelanto cambiario.
Esto es, en mayo, la tasa usada por el Cendas fue de 520 bolívares, pero al hacer los cálculos del mes siguiente ya esta tasa había subido a 590 bolívares. Es una diferencia de 70 bolívares que se corresponden con un 13,46% de depreciación.
Mientras tanto, es de recordar que el aumento del costo de los alimentos en bolívares fue de 11,07%, precisamente 2% menos de la depreciación del 13,46%. Eso explica la diferencia.
Salario insuficiente
En otro orden de ideas, el Cendas- FVM recordó que el salario mínimo formal sigue en 130 bolívares, cifra que solo cubrió un 0,03 % del costo total de la canasta.
«Esto genera un déficit del 99,97% para que un hogar de cinco integrantes pueda cubrir los 60 productos de primera necesidad», dijo la organización, al precisar que, por lo tanto, el mes pasado, una familia venezolana necesitó 3.433,11 salarios mínimos para comprar los artículos de primera necesidad.
Además, matizó que teniendo en consideración las bonificaciones otorgadas a través de la plataforma Patria, una familia necesitó más de tres bonos del denominado «Ingreso Integral de los Trabajadores» para sufragar el costo de la canasta alimentaria.
En este punto, también es necesaria la aclaratoria de que el bono indexado a 240 dólares solamente lo reciben los trabajadores activos de la administración pública e incluye los cestatickets. Otros sectores, como los jubilados y muy en especial los pensionados, reciben ingresos inferiores a la cantidad señalada.
Otro punto que mencionó el Cendas-FVM es que adicional al costo de los alimentos, las familias requirieron en junio otros 13,56 dólares para comprar agua.
Fuente Sumaríum
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