
¡PRIORIDAD N°1: LAS NECESIDADES DEL PUEBLO VENEZOLANO!
Por: M.Sc. Celis Enrique Rodríguez Serrano.
Ya pasó un mes del doble terremoto que enlutó a innumerables familias venezolanas. Luego de este tiempo, aún el dolor pulula por todos lados, y hoy sentimos que estamos suspendidos en el tiempo y en el espacio.
Necesitamos salir de este limbo político y social. Sacudirnos, pisar fuerte y echarnos el dolor al hombro. Retomar la ruta de la reconstrucción que supuestamente arrancó a partir de los acontecimientos ocurridos el pasado 3 de enero, y avanzar hacia la anhelada Libertad.
En mi opinión, considero que esa reconstrucción pasa ineluctablemente por un proceso electoral que ponga orden en el Estado.
¿Por qué? Porque una verdadera reconstrucción requiere de inversión nacional y extranjera, y nadie expondrá su dinero si no cuenta con estabilidad política y jurídica.
El problema es que los ciudadanos de a pie estamos en medio de dos «factores de poder», cuyos intereses particulares distan diametralmente de los intereses y de las necesidades del pueblo venezolano.
De un lado está el poder que ejerce el tutelaje de los EE. UU; y a éstos sólo les mueve el aspecto económico. Su prioridad es garantizar la extracción de nuestras riquezas. No les importa en absoluto el bienestar de la gente, y no ocultan sus intereses. Basta con ver las constantes declaraciones del presidente Trump, donde presume de cuánto petróleo han sacado de Venezuela; cuántas veces se han cobrado el costo de la operación militar que ejecutaron; cuán feliz está por lo «bien» que actúa quien encabeza el poder en Miraflores; y, peor aún, la burla de que «los venezolanos estamos bailando de felicidad en las calles», y de paso felicita a nuestros verdugos.
Por otro lado tenemos a la cúpula del régimen, que contar de mantenerse en el poder, son capaces de darle a EE.UU hasta lo que no le pidan, porque el alma ya la vendieron…
Obviamente, a ninguno de estos factores le conviene celebrar elecciones, puesto que ambos ven en peligro sus intereses: El primero dejaría de extraer a diestra y siniestra nuestras riquezas; y el segundo perdería el poder político, y enfrentaría a la justicia.
El problema es que, mientras estos factores se aferran a sus intereses crematísticos y de dominio, los más pendejos seguimos esperando salarios dignos para medio comer, vestirnos y atender la salud.
Los días pasan, y nuestros deterioro físico y mental aumenta, a pesar de contar con los recursos suficientes para tener mejores condiciones de vida.
A mi juicio, gran parte de la solución a tantos problemas pasa por la vía electoral. Sin embargo vemos opiniones dividas en este sentido. Algunos están a favor y otros en contra. Incluso, están los que quieren primero elecciones parlamentarias; están los que se inclinan por elecciones regionales; y estamos los que preferimos que primero se realice la elección presidencial.
Ésta, obviamente, no será la panacea; pero sería una señal inequívoca de retorno a la Democracia. Representaría una puerta grande a la esperanza y a la reorganizacion del Estado. Serviría también como punto de partida para iniciar la recuperación socioeconómica del país; y, consecuentemente, para devolverle calidad de vida a todos los venezolanos.
Por supuesto, la realización de cualquier elección requiere de condiciones básicas para garantizar su transparencia y legitimidad. Esto, indefectiblemente, depende de un CNE independiente y confiable; de la reestructuración de la Sala Electoral del TSJ; de la depuración y actualización del Registro Electoral, entre otras condiciones que permitan realizar un proceso electoral transparente y justo.
Esperemos que el proceso de diálogo que arranca el próximo primero de agosto ponga los intereses y las necesidades del pueblo venezolano en el centro del debate, y sea el inicio del camino hacia una Venezuela libre y próspera. Que volvamos a ser un país de esperanzas y de oportunidades.


