Palabras Emergentes

Por: Edmundo Prieto Silva

Los elementos de juicio para analizar el desarrollo de nuestra economía, los problemas peculiares que la han afectado a lo largo del tiempo y el porqué nos hemos hipotecado son los que reflejamos a continuación.

La baja en la producción de petróleo —nuestro producto de exportación por excelencia, que ha representado más del ochenta por ciento de los ingresos durante décadas—, la prohibición de operar a empresas foráneas tradicionales por parte de los norteamericanos (desde que somos productores y exportadores de hidrocarburos y sus derivados) y, en consecuencia, las deformaciones de las estructuras económicas, las expropiaciones de bienes a los productores y el desfalco por parte de los directivos de PDVSA, han contribuido a la generación de deudas externas. Estas se adquirieron para la obtención de otros rubros productivos, como maquinarias, alimentos y medicamentos, así como de materias primas necesarias para cooperar en la actividad de refinación y producción de petróleo. Estos desequilibrios aumentaron las deudas y, por ende, los intereses por retrasos en los pagos de los créditos.

Recientemente se han otorgado licencias para que operadoras internacionales puedan invertir en los procesos productivos, lo que, además de aumentar la producción, sirve para abonar a la deuda externa mediante los porcentajes de ganancias. La unidad de objetivos para llegar a un acuerdo en conjunto entre acreedores y deudor influirá positivamente en el pago de la deuda, permitiéndonos entrar nuevamente en el sistema de créditos internacionales. Por otra parte, las situaciones producto de las guerras en otros países productores y exportadores de crudo también van a influir en la exportación del crudo venezolano.

Quiero concluir esta parte señalando que, en una próxima oportunidad en Palabras Emergentes, continuaré analizando la situación de la deuda y la recuperación de la producción del primer producto de exportación de Venezuela. Esto es clave para mejorar los ingresos del venezolano y optimizar los servicios públicos que dependen de los ingresos petroleros. Finalmente, quiero que en el Día del Padre me regalen la esperanza de la recuperación de una Venezuela productiva para todos y todas.

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