
¿Está en peligro el nacionalismo en Venezuela?
Por: Enrique Prieto Silva
Al leer y oír la expresión de “Venezuela estado 51 de USA”, surgió en nuestra mente una expectación intuitiva preocupante, mas, cuando leemos un titular con el título: “Alusiones de Trump sobre el estado 51 son recibidas casi con silencio absoluto en Venezuela”; situación que nos ha llevado a hacer el correspondiente análisis, tal vez prosaico, de la posibilidad fáctica de que nuestro país pudiera convertirse en estado norteamericano. Obviamente, creemos que es un acto imposible dada la envergadura de su contenido y las formalidades jurídico administrativas que tal acto representa, pero dada la eventualidad sicosocial de un evento de esta magnitud, hemos dedicado tiempo e inteligencia para desarrollar el tema del que se le relaciona, sin dejar de lado el paralelismo intelectual en una investigación de un tema tan inverosímil como este.
En este andar, nos fuimos a Wikipedia para encontrar las base doctrinarias existentes obre el nacionalismo en Venezuela; allí encontramos que “El nacionalismo venezolano es un movimiento e ideología sociopolítica que ha contribuido a desarrollar la identidad nacional en Venezuela, logrando crear en la población el sentido de pertenencia al territorio, ciudadanía, historia, etnia, idioma y cultura venezolana.”, criterio que armoniza con nuestro pensar y nos lleva a desarrollar una opinión consciente sobre el posible andar sustentable de la discusión en curso. Entendemos entonces, que no es fácil el cambio del estatus de Venezuela a un estado integrante de USA. La primera consideración básica es que el tema que se trata requiere del cumplimiento constitucional de un referendo consultivo, esto después de que el tema sea llevado a una consulta popular previa al acuerdo consultivo de la Asamblea Nacional, que obviamente conduce al mencionado proceso refrendario.
Curiosamente, en nuestro análisis aparecen consideraciones y especulaciones que durante mucho tiempo nos hemos hecho sobre la aceptación del respaldo, el apoyo y la respetabilidad a la igualdad política de los estados, sin valorar su orientación política o su poder, y en tal sentido, transcribimos algunos parados de los escritos comentados: “Declaraciones previas que ponían en duda la soberanía de Venezuela durante los últimos 25 años han sido recibidas con burlas inmediatas por parte de altos funcionarios del gobierno, incluida la presidencia. El partido gobernante llegó a organizar manifestaciones en la capital, Caracas, tan recientemente como el 3 de enero, horas después de que el entonces presidente, Nicolás Maduro, fuera capturado por Estados Unidos, en las que se escucharon cánticos de Gringo, váyase a casa”.
La misma información refiere, que el ejecutivo ha guardado mayoritariamente silencio, salvo por una breve declaración a reporteros de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez el lunes 11, cuando dijo que el país no tenía planes para convertirse en el 51º estado de Estados Unidos, palabras que llegaron después de que Trump dijera que estaba “considerando seriamente la medida”. Agrega la información periodística que “el mandatario republicano ha hecho comentarios similares sobre Canadá”; también agrega el comentario que el enfoque demuestra el equilibrio que la presidenta encargada ha mantenido entre la política externa e interna tras el ataque militar del Pentágono en Caracas en enero, agregando que “Seguiremos defendiendo la integridad, la soberanía, la independencia, nuestra historia y que Venezuela no es una colonia, sino un país libre”.
Sin dejar de reconocer la importancia del comentario, queremos dejar pasar por alto la subyacente discusión, que no ha ocurrido, sobre el deseo y el resultado de la intervención de USA, con el malévolo ataque del 3 de enero, que aparentemente fue pasado por alto por muchos venezolanos, quienes sin desparpajo se alegraron y celebraron tal acontecimiento como un hecho victorioso para el apoyo en el tema del “cambio de régimen”. Inclusive, todavía hay quienes le dan el valor de “apoyo a la oposición”, como quien da la espalda cuando ha cumplido un acto perverso. Acto que paso por debajo de la mesa, hasta que pasados los días percibieron sin entenderlo, que el gobierno de Trump sorprendió a los venezolanos al optar por trabajar con Deisy Rodríguez, en lugar de hacerlo con la oposición política del país, tras la salida de Maduro.
Desde entonces, la presidente encargada ha encabezado la cooperación con el plan por fases de la Casa Blanca, presentando a Venezuela como nación rica en petróleo ante inversionistas internacionales y abriendo su sector energético al capital privado y al arbitraje internacional. Para colmo de la sorpresa de los incautos, Trump ha elogiado la labor del gobierno encargado, ha levantado las sanciones económicas contra Rodríguez y ha aliviado las sanciones al país, aunque algunas siguen vigentes. Washington reconoce ahora como la “única” jefe de Estado de Venezuela, se inició un cambio de autoridades con reconocimiento de los poderes constituidos. Mientras tanto, seguimos observando el desarrollo de los acontecimientos con la pregunta incidente:
¿Está en peligro el nacionalismo en Venezuela?
@Enriqueprietos
