Huellas Asuntinas

Las Galleras Asuntinas

Prof. Eleazar Narváez.
Cronista del Municipio Arismendi

El deporte del pico y las espuelas fue una actividad que en la capital del estado ha tenido muchos seguidores,los desafíos gallisticos se realizaban en las galleras de Mamito en la calle Virgen del Carmen,la gallera de Severo González en la vía del Portachuelo,gallera la Quinta de Ramón Gregorio en la calle Margarita y la gallera de los Obando ( Florencio, Aquilino, José del Carmen,Juan Francisco) en la calle El Rincón de El Mamey, administrada en los últimos años por Perucho el hijo de José del Carmen, las partidas se realizaban los días sábados.

Desde muy tempranas horas comenzaban a llegar los vehículos con los galleros provenientes de Paraguachi, Tacarigua, Porlamar, Los Robles,entre los galleros estaban el maestro Cucho Martínez,Antonio Protestante,Juan Antes, Eladio Alfonso, Oscar Salazar, Pedro Higuerey, las cuadras de La Asunción las conformaban el Dr. Ramon Espinosa Reyes, Dr . José Nicolás Marcano, Patricio Rodríguez, Juan Ramón Cazorla, Policarpo Suniaga y Perucho Obando, la venta de boletos era responsabilidad de Rafael Silva(Pío) el de Langa, la entrada la custodiaba Policarpo con sombrero de cogollo y un palo en la mano para infundir respeto,un Bolívar la entrada,el control y orden de las peleas era función de Renato Carrión quien ejercía la condición de juez,con una campana imponía el orden y el tiempo lo controlaba con un reloj despertador, Casto Núñez fue el primer juez en la gallera de los Obando, después lo hizo Beltrán Plasplas, siempre se notaba la presencia de María machete, mujer proveniente de Antolín del Campo.

Los gritos y la algarabía de los apostadores retumbaban en el recinto gallistico, el pago doce,a mi gallo voy,pago fuertes a locha,pago a medio,a centavo pago,pago fuertes a punta e tabaco,al final de la tarde finalizaba la jornada, los galleros se disponían a comprar los panes,roscas,besos que vendía Petrica elaborados en la panadería San Juan Bosco, también compraban los pasteles de Mercedita y las empanadas de Lichita para llevar algo a sus hogares, mientras que otros galleros permanecían en el lugar analizando el resultado de las peleas,algunos protestaban la presencia de Moncho el de Toquero quien hacía grandes apuestas, perdía y no pagaba.

El día sábado en el Mamey era de fiesta gallistica, convertida en una tradición, un gran apostador era Maximiliano Caraballo (Mayango) quien bajo el efecto de las bebidas espirituosas exponía grandes sumas de dinero. Hoy de las galleras asuntinas nos queda el recuerdo, todas fueron demolidas,ellas sirvieron como recreación,convivencia y unidad entre los pueblos.

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