¡EMERGENCIA EDUCATIVA YA!

¡A quien le quede el saco…!

Por: M.Sc. Celis E. Rodríguez Serrano.

«Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso que avanza la Educación». Esto lo dijo el Libertador, no yo.

Este pensamiento debe ser repartido en todas las instituciones del Estado, sobre todo en aquellas encargadas de la gerencia educativa.

Hace algunos años, desde mi posición como dirigente gremial, señalé el grave problema que se ceñía sobre Nueva Esparta por la falta de docentes especialistas en todas las áreas. Luego, como Director de Educación del estado, hice algunas gestiones para lograr una extensión de la Escuela de Humanidades y Educación de la Universidad de Oriente, y que pudieran formarse aquí los docentes que necesitamos en bachillerato, lamentablemente llegó la pandemia en plena gestión. Hubo reuniones, pero desde la gobernación todo quedó «suspendido» en el tiempo. Entiendo que la UDO ha avanzado algo en ese sentido.

Es justo reconocer, también, que hay algunas universidades acá que egresan buenos educadores, pero que no se dan abasto con la demanda, y el problema se ha agudizado.

Las consecuencias las viven nuestros muchachos cuando llegan a las universidades, y se consiguen con profesores en las distintas carreras, que les exigen conocimientos que lamentablemente no poseen.

No significa esto que nuestros profesores de bachillerato no estén preparados, que también es una de las variables a considerar, sino que hay docentes, cuya formación de pregrado no está acorde con las exigencias de los contenidos de los últimos años de bachillerato. Por ejemplo: los contenidos programáticos de Lengua, Matemáticas y Biología, por mencionar solo tres asignaturas, no se corresponden con los contenidos aprendidos por quienes estudian estas especialidades en Educación Integral. Los docentes egresados bajo este perfil tienen competencia para ejercer en Educación Primaria. Los docentes que deben atender en la secundaria requieren un componente académico y un perfil distinto, acorde con los contenidos programáticos que necesitan los estudiantes de ese nivel. Imagínese lo que está ocurriendo con Química y Física.

A esto se agrega la permisividad y «premiación» al mínimo esfuerzo implementado en primaria a la hora de evaluar a los estudiantes, donde prevalece el errado criterio de aprobar a todos, sin importar si cumplen o no con las competencias del grado. Esto permite el avance de los alumnos sin la formación necesaria.

Por supuesto, nadie dará a conocer estás estadísticas, pero no hace falta ser pitoniso para saber lo que está pasando.

Al respecto, permítanme presentarle algunos números publicados por el sociólogo y profesor universitario Tulio Ramírez, de lo que, según él, estaría sucediendo en una importante universidad del país, busque su artículo y sabrá cuál. Señala el profesor que en 2024 solicitaron ingreso 2.200 bachilleres a esta universidad, y solo aprobaron 573, apenas el 26%. De estos, 461 (80.4%) no lograron aprobar ni una sola asignatura en el primer semestre. En este mismo lapso académico ocurrió lo siguiente en las siguientes carreras.
Matemáticas: Ingresaron 64; 45 no aprobaron ni una asignatura.

Química: Ingresaron 84; 66 no aprobaron ni una asignatura.

Física: Ingresaron 79; 65 no aprobaron ni una asignatura.

Computación: Ingresaron 174; 149 no aprobaron ni una asignatura.

Geoquímica: Ingresaron 28; 27 no aprobaron ni una asignatura.

Estoy seguro de que está terrible realidad está en todas las universidades públicas «serias».
Estos números deberían llamar la atención a los responsables de la Educación del Estado. Para mí está clarito: 1) Abandono de las escuelas de Humanidades y de Educación en la universidades del país. 2) Falta de docentes capacitados en los distintos niveles. 3) Bajos salarios, que obligan a los profesionales de la educación a buscar trabajos alternativos y abandonar la planificación escolar. 4) Deterioro de la infraestructura educativa, y falta de material didáctico y de laboratorios. 5) Premiación al mínimo esfuerzo, y promoción de alumnos sin las competencias necesarias, etc. etc.

En conclusión: Falta de verdaderas políticas educativas. Si estos problemas, y tantos otros, no se corrigen «desde la raíz», el resultado será aún más catastrófico que el descrito por el Prof. Tulio Ramírez.

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