Vertiente:

Entre Versos, reflexiones y ternura…la poesía va al Teatro.

Recital y acercamiento al trabajo poético de Luis Malaver, Luis Emilio Romero y Rodolfo Rodríguez.


Mirimarit Paradas

Preámbulo:

Parafraseando a nuestro querido poeta Jorge Luís Borges, la partitura de este libro está en todas partes y en ninguna. Nos encontramos con una interesante programación llevada a cabo por el Teatro Simón Bolívar de Juangriego, municipio Marcano, bajo la dirección del poeta, escritor y dramaturgo Rodolfo Rodríguez. Hermosa actividad cargada de la fuerza y el brillo de las palabras, ese canto tan íntimo como espiritual y al mismo tiempo pleno de
imágenes y metáforas solidificadas línea a línea, verso a verso, en ese transitar palpitante y al mismo tiempo enérgico de una voz, que no es otra cosa que el estilo, esa manera tan particular de cada poeta en eso de tejer y destejer el ritmo y la musicalidad del poema, como vestigio y aliento de vida, de huella y memoria de la historia.

Programación que reúne cada jueves a público y poetas invitados, en los espacios de este importante recinto teatral y cultural. Correspondiendo en esta oportunidad a los poetas Luís Malaver, Luis Emilio Romero y Rodolfo Rodríguez, cada uno con su bagaje de vivencias, esa mirada que les identifica y al mismo traza la huella de sus versos en este transitar del universo, la fuerza y el juego de las palabras convertida en poesía. Con estudios universitarios en la Universidad de Los Andes, Universidad del Zulia y Universidad Central de Venezuela, unidos por esa fuerza llamativa de las palabras, el escudriñamiento, exploración e investigación en todos los asuntos vinculados con lectura y escritura. Siempre atentos para contribuir de alguna manera con la formación de las nuevas
generaciones.

Textos de Luis Malaver (San Tomé, Estado Anzoátegui 1.966)

Vertiente:

Marea Roja
Cuántas olas ha inventado el horizonte
Cuántas han hecho sonar los viejos goznes del muelle
cuando la bellísima mujer del pie perfumado
atravesado por la espina
recibe la póstuma rabia del pez
en la arena

Moscú
A Nataly Bondarenko

Ella me que en su ciudad
el sol era invitado ocasional
que describía un arco lejano
y la nieve habitaba un costado
demasiado blanco del corazón

un solo tipo de palma
desdibujaba el viento
en los días cuando aquí es cuaresma
y las frutas venían en su contorno metálico
íngrimas higiénicas ausentes
dijo también
que los árboles eran muy circunspectos
huidizos pájaros
ordenados
los peces conoció
siempre estaban embalsamados
con sus corbatas negras la mirada vidriosa
aquí
la vida le ha ordenado la geografía
espero trémulo
el próximo deshielo

Salmo
a Teresita González

El que habita la orilla
del silencio
y quema sus ojos
en la pulpa de su certeza
observa tranquilo
la garra de la pantera
detenida en el aire
(puede ser un juguete en la oscuridad de la casa
o el objeto imprevisto con que tropieza el ladrón)
sólo en ese momento
previo al ruido
encontrará la fuerza
lo demás
esto
es una de las tantas formas
que tiene para codenarse

Historia De La Piedra
Llegar al hueso pulido
que crece imperceptible

palpar la sencillez sonora de su fondo
tocar
aunque sea por un momento
la certeza de su silencio
el blanco de sus metales
saber más tarde
que el roce
es efímero
y siempre regresa
el amado polvo

Textos de Luis Emilio Romero

Anduve ciego
bajo un sol vehemente
ciego en los ciclos del día
ciego casi siempre
bajo mis alas
perseguido
persiguiéndome

tropezando
con viejas marcas
ya desechas
leyéndome
en páginas amarillentas
ahí a la vuelta del tiempo
Siempre estuvo ese lugar
en el centro de la fuga
abierto a la intemperie
Anduve ebrio
bajo la forma del viento
adorando tu imagen

Vertiente:

Pero el tiempo una vez más
ajó tu rostro
persistencia de higuera
trepando trepando
hasta la orfandad de tus ojos
donde cada día
recorro lugares amarrados

El tiempo
aflojó sus potros
levantaron una tormenta
en tus senos
se saciaron en otro río
fresco
lejos de tu mirada

Huir con el sol a la espalda
Agrietándome al cuero
Huir hasta el cansancio
A una cuesta de ladridos
Por la costa
Trazar un curso
Inmóvil en la estrella
Aguantándome

Más abajo
dicen las crónicas

que yace una ciudad marina
encofrada en mejillones
Dicen que se hundió
bajo el peso de las cadenas
por una mala partida de dados
en la que dos caballeros de Castilla
apostaban a una india
Antes
Nueva Cádiz era augusta en perlas
fortaleza emplazada al mar
y un riguroso
puerto de estibaje
ahora
el viento ulula en las piedras
y el tiempo
calcina la leyenda

Textos de Rodolfo Rodríguez

El espíritu

Nómbralo.

¿Qué importa si viene de agua
O de espíritu?

Hay en él un cauce inverosímil
de lampos encarnados.
De día nada en él su nube de aliento.

La noche lo piensa
y él se hace arroyo
abismado ojo de estrella.

Lo infinito
Vuelves a la vida
desde un tiempo sin fin
de polvo amarillo
y ardida cal.

Cada instante
nos va vistiendo de nadas
de muerte futura
y si no te menciono
es porque te llevo por dentro
junto a la lancha esfera de la noche.

El viento alzó su sombra
-la que nunca ha sido-
más que huella borrada
donde alguien se calca el rostro
en las nieblas del ayer.

Fuego Interior

Si usted supiera lo que traigo
dormiría hondo
y se olvidaría de la luz

yo le nombré designio

a esa manera superior
de serse otro en brazos de la ternura.

Y si digo ternura
fue porque así lo indicó otro que llegó
primero
uno que tiene de ti
la manera esa de volverse sobre si mismo
y hacerse del fuego interno
una forma perpetua.
_________________________________
El alma

Se detuvo en la puerta
cuando debió cruzar la calle.

Volvió el rostro
cuando quiso apresurar el paso.

Es en el medio donde ella mejor vive
Donde es sin ser

La sombra de su pena.

Vertiente:

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