Henrique Santa María Albornoz Lárez.
Por Edmundo Abigail Prieto Silva
El Dr. Henrique Santa María Albornoz Lárez nació en La Asunción en 1881 y falleció en la misma ciudad el 13 de noviembre de 1946. Sobre estos datos tengo una duda, ya que no he podido tener acceso a la Biblioteca Loreto Prieto Higuerey, donde está una obra —que me plagiaron— en la cual están plasmados estos documentos de identidad.
Voy a transcribir parte de un artículo que publiqué en Diario del Caribe y en Palabras Emergentes para el Siglo XXI. Plasmaré algunos de los aspectos más resaltantes de la vida y obra de un margariteño ejemplar, como lo fue mi tío abuelo por vía paterna, el Dr. Henrique Santa María Albornoz Lárez.
Hay un hecho que quiero destacar: en la última página del Diario del Caribe, «señaló el periodista y pariente Dr. Luis Marcano Boadas que una persona ignorante e irresponsable había irrespetado el busto del eminente científico», el cual se erige en la plaza que lleva su nombre en su ciudad natal, La Asunción.
“Emergen en el tiempo —dice P. C. Vásquez— figuras señeras que se encuentran en el olvido, por la falta del impulso educativo del ayer histórico.” Entre los más olvidados se encuentra el Dr. Henrique Albornoz Lárez: educador desde su juventud, poeta y escritor, periodista y médico filántropo, político y hombre de empresa.
De este personaje llevan el nombre mi padre, dos de mis hermanos y uno de mis hijos. Señaló el pariente Dr. Antonio Espinoza Prieto: “La historia de esta ciudad, de nuestra ciudad, de fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, puede sintetizarse en este hombre, dotado de un talento extraordinario, de una calidad humana sin límites, de una sensibilidad exquisita, de la divinidad de los iluminados. Su amor por la humanidad lo llevó al recinto universitario, de donde regresó con un título, pero no para enriquecerse, ni como un instrumento para señorear sobre sus semejantes que no tuvieron la suerte de adentrarse en los caminos de la ciencia.”
Este hombre, ya en 1907, visionaba la problemática continental de hoy. Y cantaba a Cuba, denunciando la fatídica Enmienda Platt y previniendo a América sobre el peligro del expansionismo imperialista.
Copia de esta poesía, junto al ilustrísimo Don Felipe Natera Wanderline, se la entregamos —a petición del Comandante Presidente de Cuba, Fidel Castro R.— durante una visita que realizó en la Cumbre Latinoamericana celebrada aquí en Margarita.
Espero que para el venidero año dos mil veintiséis pueda concretar la segunda edición de Palabras Emergentes para el Siglo XXI, ampliada y actualizada con: “Personajes, Hechos y Causas Olvidadas”.
