CASA MUNICIPAL Parte I I

Un reflejo de la verdad es este libro de Edmundo Prieto Silva, autor caracterizado por su firme apego a los principios éticos. En esta ocasión, lo acompañamos con estas breves palabras, cuyo único propósito es abrir de par en par la puerta hacia el encuentro con la labor intelectual de un hombre que ha decidido servir con profunda devoción a la causa popular. Edmundo Prieto Silva es, además, un digno representante de una dinastía de intelectuales entre los que se encuentra el inolvidable Maestro de América, Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Felipe Natera Wanderline

He sentido la necesidad de continuar con El Relato sobre La Casa Municipal, ya que el espacio anterior no me permitió desarrollarlo plenamente. Señalé en la primera parte… y recuerdo también aquellas tardes en que los italianos Gino y Elio Margiotta, Domingo Canaleta y el pariente, el ingeniero Rafael Salazar Albornoz, discutían apasionadamente sobre la majestuosa obra del Palacio Municipal, concebida por el genio de la arquitectura, el Dr. Villanueva.

Mientras admirábamos las fotos de Henrique Abril —y las más modernas— se debatía si el pilotín italiano, más pequeño, ocupaba menos espacio y, al estar bien amarrado, ofrecía mayor resistencia; si los bloques de adobo crudo y cocido eran superiores a los nuevos de concreto; si las piedras guarataras, ligadas con arena de río y granzón de cantera, lograban contener el manare de la laguna que se forma alrededor de la construcción…

Yo los escuchaba en aquellas veladas de tarde y noche, mientras comían macarrones, tomaban Pepsi-Cola, cerveza y grapa —bebidas que me enviaban a comprar en la bodega de Pablo Quijada— y la discusión se tornaba en un dialecto que no lograba entender del todo: ¿era italiano, romano, español?

En las imágenes de H. Abril aparece la vieja casa, antes de ser derrumbada, donde funcionaba la Policía. Hoy, la Casa Municipal se encuentra en la esquina frente al Convento de San Francisco, sumida en la desidia burocrática…

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