La ciudad
Por: Juan J. Prieto
Me impacta positivamente cuando veo mucha gente trabajando en la refacción de la ciudad. Me refiero en este caso a esta ciudad…La Asunción, pareciera mentira, pero así los visitantes sostienen la impresión por el sentido de pertenencia de estas calles viejas roídas por el tiempo, el transitar de los citadinos, pero también el salvajismo vehicular que no renuncia a la afrenta de tantos años en degenerar en agravio la calidad de la vida asuntina.
Eso por una parte, que somos un punto de tránsito hacia otros lugares del centro de la isla, pero para quienes habitamos permanentemente necesitamos presumir que vivimos en una ciudad con aspiraciones de cambios profundos, que transformen la rigidez visual cotidiana, que poco a poco se vuelve aburrida, la presunción nos facilita esclarecer estados de ánimo, fortaleciendo la convivencia con la creatividad, en arte, música, literatura, como ejemplos inmanentes al ser humano. Estos elementos atraen como imanes a personas que buscan ese rincón apacible para un nuevo respiro en su rutina, para concebir proyectos personales o colectivos, de cualquier índole, una gallarda aspiración. Aprovechemos el silencio para crear y recrearnos.
La Asunción tiene todos los elementos que fortalecen el espíritu, permitiéndole a la vez ser una colectividad ágil, dinámica, con pensamiento elevado, pero también crítico. Porque cada ciudadano está en el deber de velar y custodiar su propio lar de natividad o convivencia cotidiana. No se trata de apostar a ser la mejor opción del mundo pero si donde podamos tener una relación más cercana con todo lo que nos rodea, el resto de ese universo que se nos hace inalcansable. Alguien debe planificar la fortuna de tener este remanso. Alguien debe interesarse en la formación intelectual de sus conciudadanos, consultarlos, orientarlos, fraguar una comunicación que permita resolver el epicentro de las frustraciones. Así la ciudad lucirá el portento de los siglos vividos, una ciudad que nos colme de orgullo y de argumentos pletóricos que ejemplifiquen mi ciudadanía, tu ciudadanía, nuestra ciudadanía. Esperemos un despertar infalible, acogedor.
La Asunción 2025
