Henrique Capriles
Por: Pedro González Silva
La historia irá reivindicando paulatinamente a Henrique Capriles Radonsky, quien fue “ajusticiado” en las redes sociales después de que en 2013 se negara a “sacar al pueblo a la calle” para tumbar al gobierno, luego de haber denunciado fraude en los comicios donde Nicolás Maduro resultó electo presidente.
Los que más enardecidamente lanzaban duras críticas a Capriles, llamándolo “cobarde”, “traidor”, entre muchos otros epítetos, eran personajes que escribían por twitter desde el extranjero, muy radicales y valientes, pero incapaces de arriesgar el pellejo; tan sólo tecleaban furibundamente desde sus cómodas y lejanas butacas.
Capriles actuó con un gran sentido de responsabilidad, como un verdadero líder y estadista, y llamó al pueblo a protestar pacíficamente sonando cacerolas, y evitando que saliera a la calle, lo que le ahorró al país un baño de sangre.
No fue la decisión más popular, pero puso el interés nacional por encima de sus intereses personales, arriesgando su capital político, eso lo hace ante la historia, un gran líder, que será reconocido en algún momento.
Contrasta este comportamiento con el de María Corina Machado, quien el 28 de julio de 2024, si bien no mandó a la gente a la calle, tampoco le habló al país para ordenar que no saliera, dejó que la gente actuara de su cuenta, espontáneamente, sin dirección ni liderazgo, “a ver qué pasaba”.
Pasó que hubo el baño de sangre, los detenidos, la “carne de cañón”, los más indefensos presos, mientras el liderazgo se escondía, y sólo días después, cuando vieron que las revueltas estaban siendo sofocadas, aclaraban que no tenían nada que ver con esas protestas, dejando a esas personas prácticamente sin apoyo.
Capriles, que asumió su responsabilidad con entereza, ha sido consistente con la ruta electoral, con la lucha democrática. Luego del 2013 intentó sacar a Maduro por la vía del referendo revocatorio, y encabezó la iniciativa.
En las pasadas elecciones regionales y parlamentarias, mantuvo en forma muy coherente su posición, y hoy tenemos en la nueva Asamblea Nacional una voz opositora, que sin duda será muy importante para retomar la vía electoral y el ejercicio democrático en Venezuela, mientras, los que lo siguen señalando como “traidor” o “vendido”, no ofrecen mayores opciones para el cambio político en Venezuela.
Porque, seamos sinceros: ¿Qué opciones ofrece la llamada oposición radical? Llaman a la abstención… ¿Y luego qué? Llaman al golpe militar y nadie les hace caso. Esperan la famosa intervención de la “comunidad internacional”, y salvo exclamaciones de retórica “preocupación”, no pasa nada. ¿Donald Trump? Si no lo hizo en su primer período, ¿por qué habría de hacerlo ahora? Y en todo esto, ¿qué hará el pueblo, echarse aire a contemplar a sus brillantes líderes que envían de vez en cuando, mensajes por video, asegurando que ya falta poco y que el régimen está más débil que nunca?
Mientras, líderes responsables como Capriles, aun contracorriente, hacen esfuerzos por mantener vivo el voto, como instrumento de lucha y de cambio, el único con el que el pueblo puede movilizarse, salir a la calle a manifestar su voluntad.
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