
Imperio y el fin de la política del miedo
Por: Enrique Prieto Silva
Después del 3 de enero pasado, es innegable el cambio enjundioso del acontecer político en Venezuela muchos fueron los llantos y las alegrías confundidas entre derrotados y victoriosos. Surgieron abrazos complacientes en quienes sintieron el triunfo del estatus quo, mientras que muchos otros lloraban con tristeza la derrota de la pérdida soberana. Fueron momentos de angustia, ya que no se entendía el canto victorioso después de ver y sentir un bombardeo a nuestro suelo y el secuestro del presidente en ejercicio (defacto o no) por los EEUU.
Confesamos que sentíamos el temor de ser enfrentados por nuestro pensar cuando hacíamos publico nuestro sentir en contra de la conducta generalizada de venezolanos dentro y fuera del país, quienes veían como grandiosa la acción de fuerza militar y las medidas económicas que impedían el desarrollo económico del país y nos plagaban de hambre y miseria, con el supuesto “cantar” que eran medidas “contra Maduro”. Como referimos antes, “Siete de cada 10 venezolanos apoyaron el despliegue de buques EEUU en el Caribe”, lo que nos pareció insólito visto desde un punto de vista racional y nacionalista. Ante ello, dirigentes políticos advirtieron que la solución no pasaba por la vía militar; y que el despliegue de buques estadounidenses en el mar Caribe agitaba las expectativas dentro y fuera del país, entre llamados a una transición democrática y temores de un conflicto abierto.
Precisamos como cierto lo que decían los medios, que “ese apoyo revelaba que el debate entre los venezolanos desde que el gobierno del Presidente Donald Trump ejecuta semejante despliegue militar cerquita de las costas de Venezuela no gira en torno al respeto a la soberanía, sino al rechazo de un liderazgo señalado por vínculos con el crimen organizado; agregando que la política venezolana había entrado en una nueva fase de tensión internacional, y la oposición —dentro y fuera del país— ya había tomado posición: apoya decididamente las acciones de Washington y exigir que sus dirigentes hicieran lo mismo”; situación ésta que obligó a un doble pensar, si nos atenemos a la obligada reflexión nacionalista.
Esa reflexión con un sentido lógico de quien ha estado en posiciones y cargos militares y políticos de relevancia, habiendo dedicado muchas horas de estudio en el ámbito nacional e internacional en los más altos niveles institucionales académicos, cursando meritoriamente las materias relacionadas con la política, la geopolítica, la polemología y otras materias concomitantes, nos atrevimos a disentir de este pensar que consideramos incoherente y enturbiado por la pasión del desengaño. Lo que da tristeza, es ver como desapareció la oposición política venezolana en su lucha interpartidos y su triste llamado a la abstención que es la culpable de la situación crítica a la que llegamos.
Entendemos que, realmente la política opositora estuvo a la deriva y perdida en la lontananza. Así lo vemos, cuando alegres publicaciones informaron que “…7 de cada 10 ciudadanos respaldan las maniobras militares de EEUU”; y se dijo que, “un 71% considera que la oposición —percibida como mayoría ciudadana— debiera respaldar activamente las acciones de EEUU y canalizarlas hacia demandas de transición”; no obstante, las posturas prudentes, neutrales o mediadoras no alcanzan ni el 10% de apoyo. La base opositora no quiere silencios tácticos ni discursos ambiguos: exige alineamiento y acción.
Hoy pensamos que, las destemplanzas y engaños del Imperio deben haber cambiado el espíritu del venezolanos, que al fin deben entender que el interés de Trump y Rubio, no es por interés político para Venezuela sino un enmarañado cúmulo de políticas sin sentido racional, que solo nos hacen ver el malintencionado actuar de amedrentamiento para un subordinado precoz, (el venezolano sumiso); es triste decirlo, pero muchos venezolanos de inteligencia no presumida, han dado en frente a las torpezas de un presidente locuaz, que nos trata como a los miserables de Víctor Hugo.
Y como dijimos antes, son y serán muchos los pensares críticos, muchos sin sentido, que seguirán saliendo a luz, lo que nos hace recordar nuestra lucha emplazada desde hace tiempo, cuando formando parte de la Mesa de la Unidad Democrática luchamos y criticamos las diferencias entre partidos, donde algunos nunca quisieron la lucha mediante al voto, sino que percibieron y defendieron la idea del golpe de fuerza, que hoy es su desventura. Así recordamos un artículo que publicamos el 16 de diciembre del 2020 intitulado ¡La abstención, la consulta y la farsa! en el que dijimos: “Tres elementos se unieron la pasada semana en la lucha política: las elecciones de la Asamblea Nacional calificadas de fraudulentas, la consulta con las tres preguntas sobre la usurpación, la nulidad de las elecciones y la intervención del régimen; y la calificación de farsa a todos los eventos. Todo un escenario que ha llegado a crear una peligrosa incertidumbre sobre la seriedad del deseo opositor.
Sinceramente, no se entienden las diversas vías tomadas por los nuevos liderazgos que han surgido, ante el abandono de los viejos estrategas de la lucha por la Unidad Opositora. Y repetimos lo que siempre se dice que ¡más sabe el diablo por viejo que por diablo! ; y sería bueno que lo entendieran, principalmente quienes asumen el papel de diablo y recalcitrantes entrabadores de la política, que a más de este perverso rol, son unos enardecidos simuladores de la verdad.
Cuando leemos que versados articulistas conocedores de la verdad política de Venezuela dicen que: “Ese apoyo revela que el debate entre los venezolanos desde que el gobierno del Presidente Donald Trump ejecuta semejante despliegue militar cerquita de las costas de Venezuela no gira en torno al respeto a la soberanía, sino al rechazo de un liderazgo señalado por vínculos con el crimen organizado; agregando que la política venezolana ha entrado en una nueva fase de tensión internacional, y la oposición -dentro y fuera del país- ha tomado posición apoyando decididamente las acciones de Washington y exigiendo que sus dirigentes hagan lo mismo”; no tenemos otra opción que entender el desquiciamiento de la política venezolana; y llamar a la reflexión nacionalista. No puede ser otro el pensar que quienes hemos estado en posiciones y cargos militares y políticos de relevancia, habiendo dedicado muchas horas de estudio en el ámbito nacional e internacional en los más altos niveles institucionales académicos, cursando meritoriamente las materias relacionadas con la política, la geopolítica, la polemología y otras materias concomitantes, nos atrevemos a disentir de este pensar que consideramos incoherente y enturbiado por la pasión del desengaño; y como dijimos antes, ojala Dios meta la mano para evitar que esta estupidez ignorante no genere un nuevo ataque a Venezuela. ¡Que descaro, después de la mortandad y heridos enviar 6 Tn de medicamentos!.
@Enriqueprietos
