Vertiente:

José Ramón Villarroel…voz que trasciende las aguas de su isla

El eco de su voz roza
la serranía del Salado
y su verso queda anclado
en el mar de Zaragoza,
mar que en tristeza reboza
al Valle, por el final
de un Baluarte musical,
el amigo, el compañero
quien fue genuino heredero
del Galerón Oriental
José Agreda

Mirimarit Paradas

Preámbulo:

Hay momentos tan fuertes yo no sé… instantes que te impactan como el reloj del
tiempo que pasa y que se queda, sembrando una honda herida ante el adiós inesperado de los hombres y mujeres que sembraron su maruto a través de sus creaciones, de sus obras, en esta tierra fértil de la margariteñeidad. Sus miradas se internan, se hacen vida, se hacen historia de la cotidianidad a través de sus obras, de sus composiciones, de sus cantos que enriquecen el acervo cultural de los pueblos.

Hoy expresamos nuestras sentidas palabras de pesar y dolor profundo, por la inesperada desaparición física de “Monguito”, José Ramón Villarroel, de un cultor extraordinario, de un hombre, un maestro y un amigo que supo mantener en alto, la importante responsabilidad de perpetuar el nombre de su padre José Ramón Villarroel «El Huracán del Caribe», en el sitial de honor que merecía. Y es que en esta honrosa y noble Misión, «El hijo del Huracán», demostró, igualmente, y de forma amplia, su talante artístico, destacándose con su propio estilo, con profesionalismo, ganándose el respeto del gentilicio neoespartano, por su dedicación y extraordinaria habilidad para componer y cantar.

Perdiendo Nueva Esparta, un juglar de excepcional valor, un joven noble, humilde, dinámico, lleno de sueños, sonrisas y con un corazón de oro. Vertiente comparte con ustedes una nota biográfica de Mario Guillén, tomada del Sol de Margarita y textos de Luis Emilio Romero (escritor y profesor universitario); nuestra Lucienne Sanabria (bastión musical del oriente venezolano); Además de los Maestros: Dalmiro Malaver “la Culebrita de Oriente”; José Agreda “Joseito, El Vengador” y Ernesto Da Silva “El Ciclón de Margarita”.

La música tradicional de Oriente está de luto. Falleció la noche del 25 de enero el galeronista José Ramón Villarroel Marín (61 años), conocido artísticamente como «El Hijo del Huracán», producto de un infarto. Hijo primogénito del legendario «Huracán del Caribe», José Ramón Villarroel, Monguito -como era llamado cariñosamente- nació el 2 de octubre de 1964 y desde niño estuvo destinado a perpetuar el legado musical de su padre.

Su iniciación en la música fue precoz. A los cinco años ya mostraba su vocación y su padre comenzó a formarlo en los géneros orientales. Para los nueve años dominaba el cuatro y a los once formó su primera agrupación, «Los Bravos del Valle», con la que se presentaba en emisoras y fiestas patronales de Margarita, siempre bajo la atenta guía paterna.

Su talento se consolidó en la adolescencia. Tras destacar en festivales estudiantiles, a los 23 años recibió una propuesta decisiva del maestro Alberto Valderrama Patiño para integrar la prestigiosa Orquesta Típica y formarse académicamente en la Escuela Modesta Bor, donde durante cinco años pulió su técnica vocal con el maestro Isidro Spinetti. A lo largo de su carrera, «El Hijo del Huracán» grabó numerosas producciones discográficas, tanto con agrupaciones como en solitario, siendo «La herencia del Huracán» (2001) su primer trabajo personal. Representó a Venezuela en eventos internacionales, como el Festival del Caribe en Cuba, y se presentó en escenarios emblemáticos como el Aula Magna de la UCV.

Más allá de su faceta de intérprete, su legado más perdurable es el de formador. Durante más de cuatro décadas, se dedicó a la enseñanza de los cantos folclóricos en escuelas e instituciones de Nueva Esparta, sembrando en generaciones el amor por la tradición musical oriental. Su voz y su compromiso con la cultura popular quedarán como un eco esencial del galerón margariteño.
Mario Guillén

Un adiós a Monguito

Quizá fueron las garuas, el soplo de algún viento traicionero bajo las frondas de Pedro González, de la Tagua. El Dios, que todo lo sabe, el que no avisa con sus pasos, se lo ha llevado, le quito su aire. Pero es que nuestra condición terrena es absoluta. Estamos desamparados de toda forma de probable mensajero, de oportuno agorero, o de Oráculo avisor, que nos indique probables desenlaces. Mongo, nos quedará tu voz excepcional y también nos hará falta abrazarte por guía de tu padre señero, el Cantar de esta región. Desde muy joven fuiste acariciando el Canto, la poesía y esta savia te fuè nutriendo de esas cualidades, y en ese sentido, enriqueciste la rica diversidad de voces y cantos de este glorioso pueblo sencillo. A el cantaste, y no hiciste más que realizar una hermosísima tarea que ante otros muchos, de tu propia estirpe cosecharon para engrandecer por siempre nuestra fisonomía en el ámbito de estas Islas, de Historia y Gloria Seremos, amigo, los estandartes de tu obra…así sea.

Luis Emilio Romero

EL HIJO DEL HURACÁN

Como el ocaso encendido
Se rinde por lontananza
Sucumbe así la esperanza
Terrenal del que ha partido.
El folclor se ha estremecido
Y se cimbra el guayacán,
Las olas vienen y van,
La mar se bate más fuerte
Y nos sorprende la muerte
Del Hijo del Huracán.

Una intensa conmoción
El infortunio causaba
Y la noticia estallaba
El alma de la Región.
Cumplida ya su misión
De cantante y erudito
Todo fue tan expedito,
No hubo tiempo para un ruego
Y en el Centro de Juangriego
Fallece el pobre «Monguito».

Su padre José Ramón
Curtió muy bien a «Monguito»,
Lo embarró desde chiquito

De costumbre y tradición.
Le enseñó en el galerón
A zumbar pico y espuela,
Fue en la cultura su escuela
Y bajo un manto de tagua
Lo bautizó con el agua
Del «Tinajón de mi abuela».

Defendió como un valiente
Con sus dotes naturales
Los Cantos Tradicionales
De Margarita y Oriente.
Un quijotesco consciente
De su lucha sin cuartel,
El que tostaba su piel
Con las penurias del arte
Un guerrero y gran baluarte
Fue «Monguito» Villarroel.

Que suenen los galerones
Desde el Copey a la Ermita
Y que viva Margarita,
Sus perlas y sus canciones.
Que las viejas tradiciones
Relinchen con su campana,
Que en tierra Neoespartana
Está muy triste el Hatero

Porque el Mapire Vallero
Reventó por la carana.

En cada rostro un riachuelo
Compungido ha de bajar
Con las cuerdas del cantar
Silencioso de tu duelo.
Te abre las puertas del cielo
El mandatario bendito,
Se ha consumado y escrito
Con la muerte, tu perdón,
Te vas con el corazón
En mil pedazos «Monguito».

Paz a su alma buena y vida eterna en la Gloria de Dios Padre Todopoderoso para nuestro querido hermano «Monguito» Villarroel.

Dalmirito Malaver
«La Culebrita de Oriente


JOSÉ RAMÓN VILLARROEL
EL NUEVO HURACÁN

Adiós, adiós lucero de la noche
Adiós, adiós lucero de la noche
Dijo un soldado

al pie de una ventana

Ay! Que no llores ángel mío, no llores
Que yo muy pronto
Volveré mañana
Adiós, adiós lucero de la noche

Se va José Ramón Villarroel hijo, «Monguito»
Cómo no llorarte,
Si te vas demasiado pronto hermano.
Una voz potente, bien timbrada, herencia de tu padre maestro cantor de la tierra.


Gracias por enseñarme a cantar malagueñas, ésta en particular de la que me enamoré al escuchárselas cantar de niñitos dirigidos por tu papá, con el sentimiento y arraigo propio de este hermoso género, al igual que todos!! Porque como le decía a Beto comenzando la aventura de adentrarme en los cantos de la tierra, como cantaba tu papá, tú y canta Maximiliano, sólo se hace desde el ombligo. No hay escuela que enseñe eso.

De allí tu valía y pérdida irreparable. Por supuesto sin dejar de lado la humanidad, bondad y fraterno cariño siempre demostrado. El arte bueno sólo es grande, si va de la mano de la grandeza espiritual de quien lo porta. Siempre humilde, accesible, amigo.

Quedan las memorias de los cantos compartidos en los viajes y presentaciones con Beto y su conjunto, con la Orquesta Típica, en la isla, recorridos por el país y el exterior. Las grabaciones como en el Álbum de Cantos a La Virgen, producido por Beto en el año1989.

Acompaño en sus sentimientos a toda la familia en estos momentos de dolor inconmensurable, que es el dolor del pueblo neoespartano y de todas partes que ve en cada uno la imagen y representación del gran José Ramón Villarroel padre, sembrado en el amor del pueblo al que cantó incansablemente y al que entregó su vida entera. Por ello, siéntanse acompañados.

Dios le de el descanso eterno a nuestro querido Monguito y le reciba en su Santo Reino, como hijo que elevó almas honrando el talento por el otorgado.

Lucienne Sanabria 26/01/2026.


“Monguito»

I
La llamada recibí.
La voz con un trato humano.
Me dijo: «con calma hermano
Toma el mensaje» esto oí.
Después atento advertí.
Se trató de un inaudito.
Hecho, Jehová Dios bendito.
Hágase tu voluntad.
Muestra tu amor y piedad.
Noticia: «Murió Monguito».

II
Con solo sesenta y dos.

Años a la eternidad.
Partió a la inmensidad.
Celestial lo llamò Dios.
Avanzó yéndose en pos.
De la salvación eterna.
Contó con la mano tierna.
De Jesús el Rey de Reyes.
Por el Padre y en sus leyes.
A todo mortal gobierna.

III
Tanto tenías para dar.
Solo Dios sabe realmente.
Porque marchas ciertamente.
A su presencia juglar.
El territorio Insular.
A tu pèrdida temprano.
Llora, vas hacia otro plano.
José Ramón junto a Silvia.
Te esperaron eso alivia.
Toda mi tristeza hermano.

IV
Todas tus composiciones.
Maestro Galeronista.
Y Aguinaldero a la vista.
Están son bellas lecciones.

Tus alumnos formaciones.
Recibieron con afán.
De ti hombre sabio hablarán.
Bien por tu gran trayectoria.
Está con Cristo en La gloria.
«El Hijo del Huracán»

V
Nórica, Adrián y Fabián
Son tus hijos, ellos nietos.
Te ofrendaron con respetos.
Siempre te recordarán.
Aunque actualmente están.
Dolidos queda el consuelo.
Para ellos en el suelo.
Terrenal tu sin descuadre.
Fuiste sin duda un gran Padre.
Y un extraordinario Abuelo.

VI
Finalmente a tus hermanos.
Vaya el abrazo más fuerte.
Es duro no más no verte.
Igual estrechar tus manos.
Tus abrazos fueron sanos.
Bálsamos dulces cuál miel.
Hasta siempre amigo fiel.

Compadre, Amigo y Maestro.
«Monguito» estás con tu ancestro.
José Ramón Villarroel.

Autor: Ernesto Da Silva
@elciclondemargarita

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