No tengo tiempo 

Cuántas veces has pronunciado esta frase o la  escuchaste de otra persona. El tiempo agotado, escaso en la percepción de muchos, se ha convertido en un aliado del estrés. Pero realmente la culpa es del tiempo o de la forma como lo entendemos y lo administramos?. Frecuentemente le oigo decir a familiares y amigos que están full, de trabajo y compromisos, pero me atrevo a creer que están llenos de esta combinación de angustia y ansiedad opresora, que llamamos estrés. En la década de los 80 se comenzó a llamar la enfermedad del milenio, pese a que el primer concepto procede de 1915 y establece que es una reacción del cuerpo, frente a situaciones exigentes. Las primeras investigaciones importantes en Venezuela se hicieron en el ámbito académico, incluso yo acepté  participar como sujeto de investigación en la Escuela de Psicología de la UCV, cuyos docentes  hacían sus tesis doctorales con participación de los estudiantes. En mis cursos de Comunicación Integral “On line” insisto en que revisen esa expresión en su día a día, porque se puede convertir en un decreto. Si comenzamos desde bien temprano diciendo que no tenemos tiempo cuando llegue la noche no tenemos ni ganas. Hoy en día después de la experiencia en una cabina experimental, en el diario ejercicio profesional o desde la cotidianidad estoy convencida que frente al “no tengo” hay una frase puntual: “un día a la vez”.

Del estrés como respuesta

Entré al  pequeño cubículo hecha una mata de nervios para escuchar como respuesta a mi saludo la frase: “la cara de María Elena es un poema». Su gran sonrisa me brindó confianza y finalmente reuní todo el valor posible para presentar el examen oral de Ética y legislación de medios, ante mi admirada profesora Gloria Cuenca. Recuerdo bien el momento, era el 3er semestre en 1984 y se trataba de la exigente, aunque  cálida y muy humana  profesora Gloria, su personalidad sumada al hecho de que nunca fui “caletrera” y había que aprender de memoria las palabra por palabra, me llevaron a una situación muy estresante de la cual afortunadamente salí airosa.

Me ha hecho muy feliz reencontrar amigos y familiares a través de estos sencillos escritos y particularmente retomar el contacto con mi recordada profesora, hoy docente jubilada activa y muy inquieta en su quehacer intelectual. En esos años, cómo dicen los chamos “1600”, recuerdo su expresión afable y el dominio natural de una materia que nos enseñó a amar. Desde entonces tengo grabado el artículo No.3 del Código de Ética del Periodista Venezolano: “la verdad como norma irrenunciable” que predico y practico. 

Corre pero sin estrés

Es muy común en mi familia la frase del tiempo agotado.

Mi tío Alix, bautizado cariñosamente como el “caballo de basto” por sus habilidades para jugar truco y sacar el perico siempre con esta figura, era el dueño auténtico del “no tengo tiempo”, ahora heredado por primos de todas las edades. Cómo profesional del volante y al servicio del gobernador del estado Morel Rodríguez, llegaba a la casa con el tiempo contado y cuando le pedíamos “una colita, había que correr delante de él, porque inmediatamente decía: ya se montaron en el carro?.

Podríamos imaginar el nivel de presión qué existe para este tipo de desempeño, donde la liberación de cortisol, hormona del estrés, alcanzaba picos elevados.

Después de algunas décadas de investigación se ha clasificado el estrés según su duración, (agudo o  breve, crónico o prolongado y el episódico) También se conoce el eustrés o estrés positivo que impulsa y motiva al logro y el distrés o estrés negativo altamente perjudicial. 

El estrés laboral merece una mención especial, conocido bajo el nombre de síndrome de Burnout, es una condición de desgaste profesional tan profunda que también se le llama síndrome del quemado, debido a la sobrecarga acumulada.

El otro, de obligatoria referencia en mi opinión, es el estrés emocional, que incluye cambios drásticos en los estados de ánimo, puedes pasar de la irritabilidad a la tristeza, afectando tu comportamiento social y llegando incluso al aislamiento. 

El estrés forma parte, queramos o no, de nuestra vida cotidiana, el asunto entonces sería cómo enfocarnos para que juegue a favor y creo que la palabra clave es: equilibrio.

La orden reiterada del equipo de médicos que han atendido mi salud ha sido “nada que te produzca estrés” y yo busco cumplir las instrucciones. Cuando algo está afectando mi calma, me genera incomodidad o angustia, bajo la santamaría y recupero mi paz. Así de categórico, a fin de privilegiar la armonía saludable. El aprendizaje se pone de manifiesto, recuerden que el principio de mi condición con la demotomioscitis inflamatoria se generó por un cóctel de desnutrición, virus mutante y estrés crónico.

Todo se transforma 

Nada se pierde en el Universo, todo se transforma. Esta frase es originalmente del químico francés Antoine de Lavosier y es relativa a la ley sobre la conservación de la masa, pero trascendió como una máxima filosófica. La vida también funciona así, cambiamos a diario, no solo físicamente también transformamos ideas, emociones, acumulamos experiencias y construimos nuevos contextos. Yo considero que no deberíamos hablar de experiencias buenas o malas, a lo sumo recuerdos difíciles o gratos, porque cada uno de esos momentos nos aporta elementos transformadores y todo es aprovechable. Sin embargo pienso que el cambio frente a temas  como el estrés, lo tomamos a la ligera, llegando a extremos impensables.

Lo siguiente es preguntar ¿el estrés se puede controlar?. Mi conclusión es que la reacción inmediata como respuesta no, pero la situación causante si. Cuando me miro al espejo, cosa que hago ahora periódicamente, observo los cambios y voy aceptando con calma las transformación. Ya no tengo la imagen de mis años en la radio, pero disfruto cuando alguien, debido a mi delgadez, me dice que me estoy pareciendo a mi mamá. Mi bella duquesa tiranera hasta sus 85 años, mantuvo su peso y figura y nos exigía que tuviéramos control con las comidas. Asumo entonces que el cambio opera para bien, lo observo y acepto, buscando mejorar. Evito el estrés oxidativo, uno más de la lista, ese que te deja sin fuerzas, afecta tu piel y tus músculos. Se combate con alimentos nutritivos, movimiento y buena disposición de ánimo. ¿Fácil? para nada, pero sigue siendo la mejor opción.

El tiempo de Dios 

La lucha de nuestra “vida cotidiana” como diría el Cardenal Porras nos puede conducir a un estrés permanente. Ahora mismo he tratado de concluir este escrito y me he visto impedida por los constantes apagones. Lo que hago es respirar y pensar que en el tiempo de Dios, perfecto a toda prueba, lo terminaré. No sé trata de conformismo, es disfrutar  lo que hago evitando que se convierta en una presión estresante. Busco cambiar el cortisol por la dopamina y para eso procuro divertirme con lo que tengo a mi alcance, recordando la canción “Esto es lo que hay” de Amigos Invisibles. Es un proceso consciente que me produce bienestar, como la gratificante sensación que me da la oración, la música, la buena comida y el amor filial entre otras cosas.

Y tú, mi querido lector, tienes claro lo que te produce estrés y lo que te divierte. Si te agrada la idea comparte conmigo tus opiniones sobre el tema en los comentarios de la página y así reflexionamos, pensando positivamente en lo que merecemos.

8 Responses

  1. Realmente mi comentario y reflexión es saber aprovechar lo que te impulsa y controlar y saber llevar aquello que nos incomoda y siempre tratar de estar en equilibrio

  2. Como anillo al dedo mi querida María Elena, el estrés es un síntoma de la convulsión social actual. Una sociedad enferma y esclava del tiempo. En estos días comentaba con mi maestro Roki Viscuña que pareciera que no aprendimos de la pandemia. El universo quizás permitió esa época en nuestras vidas para que reflexionemos y tranformáramos nuestras formas de vivir, pero no, seguimos igual o peor. Las jornadas laborales y la búsqueda del sustento para sobre vivir, nos llevan estresados. Ciertamente hay que identificar eso que nos causa ese estrés maligno, es tarea de cada uno de nosotros. Gracias por compartir tu experiencia tan linda, me hacía falta leerte. Te quiero mucho y te bendigo. Con cariño y admiración: Elifrank Salazar

  3. Excelente reflexión que trasciende más allá de lo que es el estrés, lo define y lo transforma en una experiencia que puede convertirse en aprendizaje, re-educación de ver las situaciones de estres como un caos o un problema sin solución, respirar, parar, pensar y actuar, acciones hacia soluciones que contribuyan a transformar esa situación o tomar el control de la misma

  4. Interesante tu texto María Elena. Me puso a reflexionar acerca del estrés pues reconozco situaciones extremas que me han hecho crecer. Creo que me estreso más con el pensar, y no con el hacer.

  5. Querida sobrina María Elena
    Excelente escrito sobre el estrés…justo ahora, estoy de reposo médico. Dice él Dr. Reyes, que tengo Cervicalgia severa. Y por andar entre planificación y planificación. Unidad didáctica, instrumentos, otros, no había leído el texto. Y además, entre alzar la voz para que los estudiantes dejen el «celular» y escuchen con atención la clase de Geografía e Historia. El Galeno me dice 5 días de reposo médico y yo 5 días no puede ser…puedo cumplir con 3 días, más no, _ Doctor Reyes- es una semana de evaluación. Sin lugar a dudas, tu artículo me lleva a reconocer que tengo este mal…sufro de estrés y si no me cuido voy a terminar muy mal. Cómo dijo el médico tratante Dr. Oscar Reyes, «mi estimada profesora Carmen Sulay, la «vida es un sola» tómese la vocación con mucho cuidado…y resguarde su salud». Gracias querida por tanto! No toca otra que aceptar la transformación de nuestro cuerpo, de nuestras vidas…y sobre todo «hacer» ahora, con tiempo. Bendiciones, tu tía Carmen Sulay.

  6. Gracias a todos por sus hermosos comentarios son motivantes y gratos. Agradezco también a todos los que han compartido su experiencia es una dinámica que engrandece incluso a los que leyeron y no quisieron compartir por esta vía pero me la enviaron al privado. Lo importante según he aprendido, es identificar nuestra situación, aceptarla y atenderla. La dinámica diaria nos controla y a veces no podemos darnos cuenta. Una de mis lectoras me dijo «excelente artículo no comente la página porque no tenía tiempo». Como decía mi papá pa qué más! Abrazo a todos Dios les bendiga

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