De La Asunción de La Margarita a la Asunción Ciudad
Según historiadores y cronistas, el 2 de agosto de 1498, Venezuela fue descubierta por Cristóbal Colón durante su tercer viaje. El Almirante llegó a la desembocadura del río Orinoco tras pasar frente a la isla de Trinidad.
Este tercer viaje se había originado en el Puerto de Sanlúcar de Barrameda, España, el 30 de mayo de 1498, e incluyó escalas previas en Madeira y las Islas Canarias. Al llegar al continente americano, Colón quedó impresionado por las poderosas corrientes del Orinoco (un río más grande que cualquiera de Europa) y por las esplendorosas, hondas y verdes selvas de esa región de la actual Venezuela.
En una carta a los Reyes Católicos de España, denominó a este lugar como «Tierra de Gracias». Prosiguiendo su viaje, pasó por el Golfo de Paria y, bordeando la costa, navegó cerca de la isla de Margarita antes de seguir su ruta hacia La Española. Fue un 15 de agosto cuando el Almirante, aquejado por una molestia visual o ceguera temporal causada por las fatigas de la travesía, pudo divisar tres islas: dos de ellas pequeñas, bajas y áridas (hoy Coche y Cubagua), separadas por un canal de una tercera isla, más grande, cubierta de vegetación y poblada de indígenas que la llamaban Paraguachoa.
Este vocablo, según lingüistas, significa «peces en abundancia» o «gente de mar». Esta isla, la de Margarita, estaba habitada por la etnia aborigen de los Guaiqueríes. En estas islas se estableció la primera actividad mercantil del Continente Americano mediante factorías dedicadas a la pesca de perlas. La comercialización de estas perlas —el «oro blanco»— se convirtió en la primera renta colonial, traducida en maravedíes, casas, lujo y prestigio social para el conquistador-colonizador.
En la historia económica del Mar Caribe, destaca el descubrimiento en la punta oeste de la Nueva Cádiz (Cubagua) de un manadero abundante de un licor, aceite o betún que flotaba sobre las aguas del mar. Este fue el primer encuentro con lo que se denominó stercus demonius (excrementos del diablo), y que más tarde sería el petróleo y otros asfaltos.
Este recurso, explotado y transportado a Europa con fines medicinales, es hoy una gran fuente de ingresos y riqueza que impulsa acuerdos internacionales. Durante la Conquista, la Colonización y los procesos Independentistas, las islas de Cubagua, Coche y Margarita fueron blanco de tropelías y expoliación a manos de corsarios, piratas y bucaneros.
Los productos de estas islas —perlas, peces, cultivos y ganado— continuaron siendo objeto de explotación en los tiempos de los caudillos y hasta en esta época contemporánea. Según el sabio explorador Alexander von Humboldt, los Guaiqueríes compartían el idioma con los Waraos. Los Guaiqueríes pertenecían a una civilización indígena de gran antigüedad en el territorio venezolano y en Sudamérica. Su hábitat principal era Paraguachoa, una conjunción de las palabras paragua (mar) y choa (gente). La versión más aceptada por historiadores y cronistas sobre el nombre de la isla es que el 15 de agosto era el aniversario de la infanta Margarita de Austria. Otra versión se debe al nombre de Margalida, una supuesta pretendiente de Colón.
Una tercera connotación de ese día es que el 15 de agosto la Iglesia Católica celebra la Asunción de la Virgen María a los Cielos. Se narra que Colón, debido a sus problemas de visión, se encomendó a la mártir veneciana Santa Lucía, patrona de los invidentes, lo que llevó al nombre de la capital: Nuestra Señora de La Asunción de La Margarita. La Margarita del siglo XVI, avistada por Cristóforo Colombo, es parte de un proceso histórico que modificó las fuerzas del orbe poscolombino. El objetivo de las expediciones españolas era la búsqueda de rutas comerciales para obtener mirra, incienso, sedas y aceites; en su lugar, encontraron un pueblo probo, generoso, valiente y futurista un 15 de agosto de 1498.
La Nueva Cádiz (Cubagua) fue colonizada y poblada antes que Margarita, dando inicio al primer núcleo de hispanos con personajes como Alonso de Ojeda, quien comerció en Cubagua y luego en Margarita. El mestizaje se originó a partir de la explotación de la riqueza perlífera, esas «joyas del mar Caribe» que los indígenas obsequiaron a los expedicionarios el 15 de agosto. En estas actividades de expoliación no pudo participar el Almirante Cristóbal Colón, quien fue el primero en avistar esta «Tierra de Gracias» que, sin embargo, nunca llegó a pisar.
Durante el proceso independentista, Margarita aportó —además de hombres y mujeres aguerridos— productos de la pesca, la agricultura y la ganadería para suplir la escasez de recursos materiales y alimenticios que requerían los patriotas. La Provincia de Margarita, que luego se convertiría en Nueva Esparta en honor al heroísmo de sus habitantes, se sublevó en La Asunción el 4 de mayo de 1810, siguiendo el ejemplo de Caracas. Tras la Independencia, y a pesar de aciertos y desaciertos, la región entró en un proceso democrático. Hoy, 521 años después de su descubrimiento, quienes aman a esta «patria chica» anhelan que la otrora «Perla del Caribe» se convierta en una Unidad Autónoma, Autóctona y Autosostenible. Aspiran a un Proceso de Regionalización Administrativa y Descentralizado donde el concepto de «región» se traduzca efectivamente en un desarrollo regional que le otorgue la merecida inclusión en los planes de desarrollo sustentable, convirtiéndola en un polo de desarrollo económico, social y cultural dentro de la Venezuela moderna y contemporánea. Es esencial una interrelación igualitaria y prioritaria.
El concepto de insularidad debe adaptarse a las exigencias de la modernidad regional, sin trabas burocráticas ni sectarismos. Se requiere una eficiente y pluralista participación ciudadana. Esta ciudadanía, que fue otorgada por Cédula Real el 27 de noviembre del año 1600 a La Asunción, debe ser copartícipe y promotora de primera línea en las decisiones y ejecuciones del destino promisorio de la isla.
El himno regional nos recuerda que «Margarita es una de las Siete Estrellas», una presea histórica en el Pabellón Nacional, que se debe a que fue una de las provincias que contribuyó de forma valiente a deponer el yugo imperante, siendo siempre parte protagónica de la historia de Venezuela y de América. La historia de Margarita está intrínsecamente ligada al acontecer general del país.
Sus ricos e inigualables ostrales fueron el venero inagotable para la colonización del Oriente y la República, y también la causa de la codicia de los conquistadores, quienes «con el deseo de realizar pronto fortuna forzaron a morir en las profundidades de los mares a los indígenas y a los negros africanos». De Margarita partieron las expediciones conquistadoras que, junto a Francisco Fajardo, hicieron las primeras fundaciones en el Valle de Los Caracas. Nativos de la isla acompañaron a Mariño, Arismendi, Bermúdez, García y Gómez, y posteriormente a Bolívar, en los afanes de libertad tras la pérdida de la Primera República. A lo largo de su historia, los margariteños se han visto precisados a buscar una mejor forma de vida en otras regiones, lo que les ha hecho comprender la patria en todo su generoso contenido de solidaridad.
Su esfuerzo y trabajo siempre han estado al servicio de las empresas de transformación del país. Fueron los margariteños quienes colonizaron el Delta y Guayana, y también refundaron el Zulia, con apellidos como Prieto, Ordaz, Figueroa, Ortega, Orta, García, Larez, del Pino, Maneiro y Gómez, que formaron parte de la generación que contribuyó al desarrollo del Occidente, Oriente y Sur del país. A esto se suman aportes como el de Luis Beltrán Prieto Figueroa en las cruzadas para erradicar el analfabetismo de América.
