¡Hay que retomar el camino de la paz!

Por: Enrique Prieto Silva

Hemos dicho, lamentablemente, que la politología en Venezuela se ha transformado en el tratamiento de una sarta de sandeces que tildan de política, pero que no va más allá de una ignominiosa estupidez que mantiene al país en ascuas y en una peligrosa situación de inseguridad política impregnada de inseguridad social, agravada por una política económica atípica por no decir irreal, que ve en la situación una crisis gubernamental y una apoliticidad generada por la desavenencia opositora que llevo al paroxismo generado por el fraude electoral denunciado pero no demandado. Vino la debacle de los partidos de Oposición, que en comandita decidieron atacar a sus líderes, proponer otros, y lo peor, promover la abstención por presumir el fraude.

Fue harta la campaña externa apoyando la desidia, esa que quisieron hacernos creer que la salida de Maduro por la fuerza era la solución. Recordemos la inocua solicitud de “aplicar el TIAR” o pedir a la FAN que se alzara para sacarlo, voz escuchada por creyentes militares, quienes de buena fe sacrificaron su carrera y hasta su libertad por esta causa. No obstante y muy a pesar de otros, algunos venezolanos siguieron luchando calladamente porque surja la negociación para impedir la guerra que nadie desea; no obstante debemos insistir en pedir que termine esta desidia opositora que tanto daño ha hecho a la causa.

Como referimos antes, nuestro pensar surge luego de un enjundioso estudio geopolítico, combinado con una apreciación de la situación donde hemos hecho un gran esfuerzo por entender y descifrar el acontecer geopolítico en Venezuela, donde ha sido relevante el pensar de los venezolanos sobre esta situación, de la que hemos sacado una sinopsis real y especulativa que nos aclara una realidad fuera de lógica, ya que no podemos imaginarnos la sordidez manifiesta en los medios de comunicación social y en las redes sociales, que por su liberalidad, no tienen el control evaluador del crítico veraz avalado por la sindéresis; es decir, no nos atrevemos a comprender aplicando los masters y doctorados la supuesta posición manifiesta, que consideramos peligrosa, como lo es, que: “Siete de cada 10 venezolanos apoyan el despliegue de buques EEUU en el Caribe”, lo que nos parece insólito visto desde un punto de vista racional, si así pudiéramos decirlo, toda vez que asumimos un criterio venezolanista cargado de lógica nacionalista como es el lógico pensar; no obstante comprender que el intelectual venezolano queda inmerso en la diatriba del prestigio.

En otros escritos se habla de lo que nos ocupa hoy en este espacio, como lo es la búsqueda de una ruta verdadera, que no es otra de orientarnos hacia la paz. Mas nos ha motivado el articulo intitulado “Claves para una solución pacífica del conflicto venezolano” escrito por Víctor Álvarez R el pasado 24, quien se nos adelanta en nuestro pensar, que lo venimos expresando en la serie de artículos que hemos publicado sobre la necesaria educación para la paz en Venezuela, que fundamentamos en nuestra serie publicada: “La Guerra por la Paz”. Así tomamos del escrito de Víctor Álvarez que mencionamos, cuando dice: “Venezuela está psicológica y emocionalmente extenuada. El ambiente de amenazas, ataques y alistamiento militar neurotiza a la población, los hogares venezolanos están atormentados por la angustia que genera el despliegue de naves de guerra de EEUU hacia Venezuela, los bombardeos letales a embarcaciones de origen venezolano, amenazas de ataques militares externos a objetivos ubicados en el territorio nacional, y los llamados a alistarse y prepararse militarmente para defender la soberanía nacional.” Transcribimos este escrito por su concordancia con nuestro pensar y porque la situación tiende a agravarse con los anuncios publicitados de Estados Unidos y con las denunciadas acciones de Trinidad y Tobago.

Insistimos en recordar lo que fue tesis reciente de considerar que en Venezuela el tratamiento de los conflictos sociales y políticos, dada la incidencia psicosocial adversa generada de la baja preparación gerencial de los gobernantes, ha generado un clima de intolerancia que mantiene una alta tensión en las relaciones, tanto entre gobierno y gobernados, como entre los mismos gobernados, que al final, a más de poner en peligro la paz ciudadana, crea situaciones conflictivas graves, que más allá del calificativo de disturbios intolerantes, se les ha catalogado de actos de guerra cívico-militar sin ningún sentido ni razón, que al final, transmutan con efervescencia en acosos intolerantes similares a los actos bélicos y así se ve la política. No hay dudas, la situación conflictiva del país es grave; por una parte, la conflictividad interna que lleva más de 20 años, y que en los últimos años se ha tornado indefinible por la falta de opinión del liderazgo político opositor, y que, se ha enfatizado con visos impredecibles por la presunta belicosidad originada con la presencia militar de unidades militares en el mar Caribe.

Concluimos esa intervención haciendo nuestras las palabras del comentado articulista Víctor Álvarez cuando dice que: “Venezuela necesita y reclama un acuerdo nacional que le devuelva la calma y la esperanza, y eso pasa por crear un ambiente de tolerancia, no violencia y coexistencia entre los factores que se disputan el poder. Ninguno de los actores políticos en pugna puede pretender la capitulación incondicional del otro, ni mucho menos el exterminio del contrario. Hoy más que nunca, Venezuela necesita un Pacto de Convivencia Pacífica que le ponga fin a la represión, conceda la amnistía a todos los presos políticos, asegure los derechos políticos de la oposición, pero también le asegure protección y garantías de no persecución a los que tengan que entregar el poder. Solo así se podrá recuperar la alternabilidad en el poder político por la vía constitucional, democrática electoral y pacífica.”  

No debemos olvidar que toda guerra conlleva siempre lágrimas, sufrimientos, muerte, pérdidas, sangre y heridas; que la guerra es implacable con todos, con los ancianos y con los jóvenes, con los cobardes y con los valientes; y que no todos salen con vida en medio de la metralla, de las explosiones de bombas, minas, proyectiles y sepultado por los escombros de los edificios. Y lo peor de todos es entender, que todo conflicto bélico es una caja de Pandora, donde se pueden encontrar muchas sorpresas; con victoria o con derrota todos pierden.

2 Responses

  1. Bueno, primero, los que tienen secuestrada a Venezuela No Son Políticos… Es una Banda Internacional del Crimen Organizado.
    2. Son una Secta Satánica
    3. Son Narco Terroristas
    4. Son Asesinos en Serie
    5. No hay Contraloría, Ni control económico, ni control de activos.
    6. No hay Fiscalia
    7. No hay Banco Central
    8. No hay Estado de Derecho
    9. No existe un ejército, para resguardo de los Derechos Humanos
    10. El Alto Mandó es una Cúpula de Narcos.
    11. No Hay Congreso
    12. Se perdió el hilo constitucional
    De que hablas?

  2. Considero que a estás alturas es ocioso dialogar con un adversario que NO ha respetado ningún acuerdo, indistintamente de los promotores, además cómo negociar con un régimen que se ha negado a entregar el poder, a pesar de una abrumadora derrota electoral (70/30). Desde nuestra niñez como pueblo los legisladores dejaron para la posteridad, claramente establecido, que la soberanía descansa en el pueblo; así se estableció el 1° de julio de 1811 y así se ha mantenido en nuestra Carta Magna.

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