Esta frase a muchos nos hace recordar “El chavo del 8” personaje de Roberto Gómez Bolaños, que exasperaba con su conducta a los habitantes de la vecindad. Recuerdos amables de la niñez, aunque yo era más proclive a las comiquitas de “Los Supersónicos”, proyectistas en el tiempo cuando en la década de los 70 ya anunciaban las videoconferencias y los robots. En fin, la idea que les propongo en este artículo, no es hacer reminiscencia de nuestros apreciados dibujos animados, es ubicarnos ante una importante actitud: aprender a controlar el enojo y de ser posible evitar enojarnos.

Puedo imaginar la cara de asombro frente a la propuesta, porque somos caribeños de sangre caliente con el fuego interno de la reacción primaria. Algunos dirán que no somos japoneses, pero si evaluamos las consecuencias positivas de este aprendizaje, podríamos ahorrarle a nuestro cuerpo grandes inconvenientes. 

Desde mis estudios iniciales de programación neurolingüística me quedó claro que nuestros órganos reciben los impactos emocionales.  La rabia afecta el estómago y si no lo creen hagan la prueba, cada vez que tengan a una persona con problemas estomacales pregúntenle en buen venezolano si “coge mucha rabia”. 

El enojo, la impotencia, la sensación de irrespeto, de injusticia y abuso, se han convertido en ítems dentro de nuestra dinámica cotidiana. Frente a esto cultivar la paciencia es imprescindible y controlar las emociones ayuda un montón, es lo que pienso y practico además me permite no perder el foco: ser feliz más allá de las contrariedades.

Con la paciencia todo se alcanza 

Esta frase  pertenece a la doctora de la iglesia católica Santa Teresita del Niño Jesús,  cuyo día celebramos recientemente. Es hermosa esta oración cuando nos invita: “Nada te turbe, nada te espante”. En oportunidades la repito como un mantra, buscando el equilibrio frente a numerosas circunstancias que nos afectan diariamente.  En la actualidad muchos autores hablan de rechazar las creencias limitantes y reforzar los pensamientos positivos. Esta es sin duda una forma de enfrentarnos al miedo, al control y al manipuleo que puede surgir en cualquiera de los escenarios dónde interactuamos. La fórmula también nos ayuda a enfrentar circunstancias donde la rabia, el rencor o la ira se ponen de manifiesto. En oportunidades necesitamos ayuda para identificar esta emoción y un buen ejemplo lo encontramos en el segmento de la serie The Chosen, cuando Jesús le pide agua a la samaritana y ella evidentemente incómoda lo trata con desgano. Acostumbraba a ir a una hora en que otras mujeres no buscaban agua en el pozo, para evitar su rechazo debido a la critica que recibía por su historial amoroso. Cristo le explica  porqué entró en ese estado de desamor y finalmente ella termina  convencida y liberada. Alegremente salió a decirle a todo el mundo que Él era el Mesías, reflejando el vivo ejemplo de la mujer que no tiene calma y que busca en una pareja o en varias, eso que no encuentra en sí misma. Vale entonces decir como Santa Teresita “Solo Dios basta”.

El cholazo tinanero

Sobran comentarios sobre los asiáticos como especialistas en la calma y luego cuando vemos las cifras, nos sorprende el nivel de suicidios de esta población, dónde la procesión obviamente va por dentro.

En mi pueblo natal El Tirano aprendí que la mujer tiene un límite de paciencia reflejado en un acto muy conocido, el lanzamiento de la chola. Cuando la mujer tiranera se quitaba la sandalia para lanzarla contra  alguien, había que correr porque era la señal inequívoca de que se desataba un tsunami. Un cholazo a tiempo podría ser de gran utilidad para descargar la rabia en pocos minutos, pero no es lo más aconsejable.

El psicólogo investigador de la Universidad de México Eduardo Calixto González sostiene que enojarse es bueno si no sobrepasa los 40 minutos; más de ese tiempo afecta de manera directa al sistema circulatorio, porque liberamos una hormona llamada Noradrenalina que aumenta la actividad cardiovascular, siendo asociada la rabia con alteraciones o impactos como accidentes cerebrovasculares o infartos. El enojo debidamente controlado puede ser beneficioso para la activación cerebral, dice el catedrático, porque nos prepara para revertir resultados o luchar. Yo creo que sí abordamos los primeros minutos de la rabia, la identificamos y  la convertimos en poder, podemos vencer los obstáculos que la promueven y estaremos ayudando más a nuestro cuerpo.

Cómo convertir la rabia en poder

En el curso de comunicación integral  le enseño a mis estudiantes con problemas de ira o desarmonía a convertir la rabia en poder. En mi humilde experiencia observo que es más fácil aceptar e identificar la emoción de la rabia, que la depresión o el miedo. Esto allana el camino para encontrar una respuesta adecuada ante nuestras reacciones iracundas. 

La pregunta en todo caso es: ¿cómo convierto mi rabia en poder? Una de mis anécdotas más emblemáticas en esta técnica, fue en una oportunidad que venía de Anaco, población del estado Anzoátegui, y tenía prisa por llegar a Margarita a una reunión en la Universidad. Estaba en el aeropuerto de Barcelona a las 4 am., sin reserva, frente al mostrador donde esperaba ser atendida. El empleado a cargo hablaba por teléfono ofreciendo detalles domésticos sobre su hijo, el pañal o el tetero y periódicamente se volteaba para observar mi rostro. Muchas cosas pasaron por mi mente, la rabia entre ellas, pero yo tenía un objetivo claro, gestionar el abordaje del pequeño avión con pocos cupos. Sostuve un rostro amable hasta que finalmente me atendió y de forma irreverente me dijo “quédese por allí”. Luego de 45 minutos me dijo que comprara el pasaje, pero el tiempo perdido complicó esa posibilidad. Me di por vencida y le dije al señor lo que ocurría, despidiéndome. Cuando estaba a punto de montarme en el taxi para ir a Puerto la Cruz escuché el grito del empleado, pidiéndome que regresara porque ya el pasaje estaba en su mano. Es lo que  llamo convertir la rabia en poder, aplicando estrategia, inteligencia y calma. 

La paz como objetivo

 Me he preguntado qué es la paz, porque a veces la confundo con la  felicidad. Quizás exista una asociación entre ambos estados, porque la paz es un nivel de felicidad que nos permite sentir calma, alegría, estabilidad y claridad mental entre otras cosas.

La fe y la oración nos ayudan a encontrar la paz, pero para llegar a ella hay que tener decisión y perseverancia. Una de acciones que debemos acometer para lograr la tranquilidad es dormir bien. Cuántas veces despertamos en la madrugada mirando el techo y admitimos que estamos insomnes de nuevo. Las señoras y señores grandes sufrimos de insomnio y luego de una jornada madrugadora sentimos las consecuencias en nuestro cuerpo. Cansancio, malestar y dolores se incrementan ante la falta de sueño. Cuando vivo estas experiencias pienso en nuestros jóvenes y adultos contemporáneos, que están permanentemente frente a una computadora y no duermen. Dormir no solo es una necesidad, implica también una responsabilidad con la salud corporal y mental. Un sueño reparador fortalece el ánimo, nos brinda energía y produce equilibrio.

En algunas oportunidades mi mente me hace el juego y no me deja dormir, hasta que logro  identificar lo que me perturba. Automáticamente me digo que no lo puedo resolver a esa hora de la madrugada y qué debo dormir para tener la disposición adecuada y encontrar la solución. A esto hay que sumarle algunos elementos para apoyar nuestro organismo, como la ingesta de magnesio o la alimentación correspondiente. A mí me resultan de gran bienestar estos suplementos, la respiración y la oración, pero hay quienes con un té de manzanilla resuelven el asunto; mi mamá era así y tras su infusión enseguida conciliaba el sueño

Alcanzar la calma

Por experiencia les puedo decir que mantener la calma es una técnica que podemos aprender y practicar, máximo en situaciones de extrema angustia,  cuando no tienes más opción que llamar a la calma propia y de otros.

A finales del 2019 cuando ya empezaba a enfrentar las debilidades musculares, me caí por las escaleras de la casa, lo que hizo que pegara contra un escalón de cemento y me causara una herida. En ese momento pedí auxilio y mi hermana Matilde vino a socorrerme bajo una reacción nerviosa tan fuerte, que no me quedó otra opción que ponderar mi calma interior, en procura de encontrar la de ella. Mi cabeza sangraba, pero yo mantenía en orden mis ideas y le decía lo que tenía que hacer. Mi prima Rosangel me apretaba la herida con un paño para que se detuviera la sangre, y yo le pedí a mi hermana que condujera al Centro asistencial de Salamanca.  Para mi propia sorpresa había sutura, anestesia y una magnífica joven médico pasante que me atendió con unas manos de ángel, suturando con tres puntos la herida localizada en el parietal derecho. Si, no es fácil, hay que reunir todo el valor para poder mantener la calma. A mí aún me alcanzó para hacer el chiste, cuando me vi al espejo y dije “he perdido uno de mis cachos de cabra capricorniana”. 

Ama y haz lo que quieras

San Agustín  escribió esta frase a la que yo le agregaría haz lo que quieras, pero no te enojes. 

Hacer lo que queramos en honor al amor suena idílico, pero más allá de la profundidad del mensaje, está la realidad de la acción. Hay situaciones en las que creemos que amar es controlar al otro. Al no ocurrir esto generalmente se pierde el equilibrio y por tanto emociones como la rabia afloran. En estos días pasados vi la serie sobre la vida de la prestigiosa periodista Oriana Fallaci “Miss Fallaci” quién logró fama por ser una de las primeras mujeres italianas en incursionar como periodista política y corresponsal de guerra. Todo su poder y logros se fueron a la basura, en un momento determinado cuando perdió el control debido a que no podía lograr el amor de un hombre, en los términos que ella deseaba. Estuvo en un sanatorio para enfermos mentales, se recuperó y siguió la importante carrera que aún resuena en muchos escenarios del periodismo mundial. La rabia, la ira, el enojo son controlables. El amor bien entendido es un magnífico antídoto.

Ahora mismo todo nuestro país está exultante de amor ante la inminente canonización este 19 de octubre del Dr. José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Elena Rendiles. Somos un pueblo agradecido por esta gran bendición que sin duda nos da paz.

7 Responses

  1. Es un ejercicio permanente lograr la paz y la calma. Algunos organismos humanos son resistentes pero sí se puede lograr y el estado de plenitud es sublime.

  2. Gracias por sus comentarios fortalecedores y amables, Agradecida que se tomen el tiempo para leer estas notas. Dios y nuestros nuevos Santos les bendigan.

  3. Mantener la calma es un proceso de aprendizaje y madurez, internamente lo concientizas, aflorando las acciones correspondientes.
    Un abrazote mi única, es maravilloso leer tus vivencias convertidas en experiencias de vida.

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