Me ENORGULLECEN Mis Antepasados.

Por Edmundo Abigail Prieto Silva 

«La familia asuntina es como una culebra que se desliza, encurvándose, encurvándose, hasta llegar con su cabeza al final del Copey, dejando la punta de la larga cola en la entrada: la Portada.»
—Luis Beltrán Prieto Figueroa

Escudriñando en los Archivos de Indias, en las bibliotecas de la Universidad Central de Venezuela, en la de mi pariente Leopoldo Espinoza Prieto, y en los libros de Guillermo Morón, Enrique Marco Dorta, Ricardo Arcila, Jesús Manuel y Efraín Subero, Antonio Espinoza Prieto, Enrique Prieto Silva, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Antonio Ecarri Bolívar, José Joaquín Salazar Franco «Cheguaco», Heraclio Narváez Alfonso, Luis Marcano Boadas, Felipe Natera Wanderline, me adentré y escudriñé algo del origen de mi familia, de los antepasados, y lo rememoré. De esta inquietud surgieron estos descubrimientos que enorgullecen la sangre.

Veo la actividad del tatara tatara tatarabuelo, el médico Juan Francisco Torcat, revisando y certificando en La Asunción el estado de salud de los integrantes de la Compañía de Blancos Milicianos, así como los de Infantería y Artillería de Margarita, preparada y alistada por el brigadier Crainier “para proteger a Margarita de la invasión de bucaneros y piratas franceses e ingleses” en el año 1779.

El médico colonial de La Asunción, Juan Francisco Torcat, era el tatara tatara tatarabuelo de la madre de Carmen Catalina Silva Torcat de Prieto Albornoz, Doña Felicia Torcat López de Silva, mi abuela materna.

Anteriormente, veo al alcalde y reajuntador de los emigrantes de Nueva Cádiz, de los pobladores del Valle del Espíritu Santo en el Valle de Santa Lucía —hoy Ciudad de La Asunción— y me refiero al tatara tatara tatarabuelo, el capitán Don Pedro González Cervantes de Albornoz, por allá en los años 1567, en la Margarita colonial.

Leí en los compendios de los cronistas e historiadores mencionados las actividades de masones, militares, conspiradores, patriotas y asomados en las acciones previas al 4 de mayo de 1810, en la ciudad de La Asunción y alrededores del Copey. Allí aparecen los tatarabuelos del tío abuelo Dr. Henrique Santa María Albornoz Lárez y de la abuela Sara Josefina Albornoz Lárez de Prieto Higuerey, una de las pioneras de la educación popular asuntina, madre del profesor de artes plásticas Henrique Prieto Albornoz —mi papá— y hermana del ya mencionado médico sanitarista, educador, jurista, poeta, periodista, escritor, cronista e industrialista Dr. Henrique Santa María Albornoz Lárez, descendientes en primer grado de Don Juan Miguel de Lárez, como señalé anteriormente, precursor del movimiento independentista del 4 de mayo de 1810.

Veo, ubicado en la Plaza Mayor de La Asunción, a un factor principal de la conjura: el coronel Don Cayetano de Silva, bisabuelo del “responsable de la distribución —a lomo de burro— de la correspondencia entre el pueblo de Porlamar, la ciudad de La Asunción y las poblaciones del Portachuelo para abajo y para arriba”: mi abuelo materno Víctor Silva.

Retrocediendo en el tiempo histórico y en el origen de mi familia, en la cápsula del tiempo ancestral, veo saliendo de La Española a Juan el Feo el Prieto, nieto del rey Praetum de Castilla y León en el año 1492, apodado “el contador de la Real Hacienda de Madrid” en la Capitanía General de Venezuela, y sus linajes en el oriente de la Provincia de Caracas, como señala Antonio Ecarri Bolívar, cuando Venezuela era España.

Veo a los descendientes del auditor de las cuentas de los gastos de Bernardo de Vargas Machuca y a los alcaldes mayores que ejercían el poder en la Margarita colonial por parte de Juan el Prieto. Más adelante, observo el espíritu emprendedor y patriótico de los Prieto a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, en actividades progresistas, filantrópicas, educativas, periodísticas y legislativas, como las de los bisabuelos Francisco Prieto, Loreto Prieto, Baltazar y Baltazarito Prieto, Andrés Prieto, Francisco Prieto; de artesanos como Juancito Prieto, Cruz Prieto; y en la educación, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Henrique Prieto Albornoz, Víctor Asunción, Enrique Agustín, Raúl Rafael, Carmen Felicia, Juana Cecilia, Freddy Enrique Prieto Silva, Driva América Prieto Silva, mis parientes en todos los grados de consanguinidad, desde aquellos siglos hasta la fecha de hoy.

Y los descendientes que no terminaría de mencionar ni en todo el año 2025, herencia de la sangre que continuaré, como decía Enrique Prieto Albornoz:
¡No se seque Guacuco! Y mi sabia abuela Sara Josefina Albornoz Lárez de Prieto Higuerey: ¡Cuando las matas de mango de La Asunción dejen de parir mangos bachilleres!

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