Lo que escudriñe del sabio FRANCISCO ANTONIO RÍSQUEZ.

Por fortuna, me corresponde —por una parte como hijo de Juan Griego y, por otra, como Gobernador del Estado Nueva Esparta— rendir el merecido homenaje que destaca aún más las glorias del Dr. Francisco Antonio Rísquez. Por ello, he dispuesto reeditar este libro: Conferencias y Discursos, el cual encierra valiosas enseñanzas y revela el estado de ánimo de un ilustre ciudadano que se adelantó a su tiempo, señalando necesidades colectivas que aún hoy permanecen vigentes. Tal es el caso del transporte de pasajeros mediante un ferrocarril que atravesara la isla, propuesta que cobra actualidad como medio seguro y eficaz.

Las conferencias de este sabio son el producto de una mente clara, pronunciadas en actos de singular importancia. Su autobiografía, sencilla y expresiva, permite conocer la esencia de su talentosa vida. Su romanticismo, de estilo poético y hermoso, refleja la sensibilidad de un hombre destinado a quedar inscrito en la historia con letras indelebles.

Rafael Tovar
Gobernador del Estado Nueva Esparta
Ciudad de La Asunción, octubre de 1997

Inspirado en las palabras de presentación de la segunda edición de Discursos y Conferencias del sabio Dr. Francisco Antonio Rísquez, inicio estas Palabras Emergentes escudriñando parte de su vida y obra, apoyado en los trabajos de investigación histórica de su pariente Jesús Manuel Subero; su tutor Felipe Natera Wanderline; su abuelo Baltazarito Prieto Higuerey; su primo hermano Leopoldo Espinoza Prieto; su tío abuelo Henrique Santamaría Albornoz Lárez; y José Joaquín Salazar Franco “Cheguaco”.

Francisco Antonio Rísquez nació en Juan Griego, Isla de Margarita, el 10 de octubre de 1856. Es catalogado como un eminente médico, conferencista de gran convicción, escritor de atinada pluma y docente de extraordinaria trayectoria en las aulas de la Ilustrísima Universidad de Caracas, en la Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales de Málaga, en la Academia de Ciencias Naturales e Higiene de Madrid, y en la Unión Iberoamericana de Madrid. Fue también diplomático en Madrid en representación de Venezuela, defendiendo a la patria en momentos de amenaza por parte de países de Norteamérica y Europa, en el año 1908.

Se tituló de bachiller en Filosofía en la Universidad de Caracas y obtuvo el grado de Doctor en Ciencias Médicas en esa magna casa de estudios. Ejerció su profesión acompañado de diversas actividades científicas, filantrópicas, docentes, literarias e históricas, tanto en su terruño insular como en la capital, Caracas, donde gozó de reconocida reputación mundial en las ciencias médicas y naturales.

En mis investigaciones para estas Palabras Emergentes, destaco que el Dr. Francisco Antonio Rísquez, junto a sus colegas Dr. Luis Razetti y Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, fue fundador de los estudios médicos modernos en Venezuela. Preocupados por el progreso cultural de la patria, dejaron un legado científico de reputación mundial.

El Dr. Rísquez perteneció a las facultades de Caracas y Madrid; fue miembro fundador y presidente de la Academia Nacional de Medicina; miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid; de la Médico-Quirúrgica Española; de la Higiene de Cataluña; de la Medicina e Higiene Tropicales de París; de la Ciencia Física y Naturales de Málaga; miembro honorario del Ateneo Médico-Farmacéutico de Madrid; y de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes de Cádiz. En Venezuela, fue miembro de las Academias de la Lengua y de la Historia.

No se regocijó en tantos honores, pues nunca le faltó tiempo para realizar actividades filantrópicas. Fue fundador de la Cruz Roja Venezolana, de la Escuela de Enfermeras Sanitarias de dicha institución, de la Sociedad Amigos de los Ciegos, entre otras. Se dedicó a la erradicación del paludismo, tifus, lepra y otras enfermedades endémicas que azotaban al país y a regiones de América y Europa.

Docente incansable e investigador de estudios microbianos, junto a Razetti y Hernández se adentró en la medicina tropical y en el desarrollo de laboratorios médicos y físicos, acompañado también del eminente Dr. Bernardino Mosquera, destacándose en patología clínica, tisiología y peritología. Se dedicó al periodismo en revistas médicas, filosofía, artes y poesía.

El Dr. Francisco Antonio Rísquez fue un iluminado.

Quiero concluir con el homenaje que le dedicó su colega médico, periodista, filósofo y filántropo, el tío abuelo margariteño de La Asunción, Dr. Henrique Santa María Albornoz Lárez:

Ánfora Oblatoria

¡Maestro! Por tu honda sapiencia policroma,
Sapiencia de germano, te conoce París;
Y ha triunfado tu verbo en Madrid y en Roma,
Cual luciérnaga de oro en una flor de lis.

¡Tu verbo!… el de las alas de viajera paloma,
Y el corazón vibrante del Apóstol de Asís,
Que a la Francia del Cristo dio en áurea redoma
El más jugoso vino con la fe de San Luis.

¡Maestro! Y porque el libro es yelmo de acero,
Y eres de la cátedra un armado caballero,
En torneos de ciencia, con guante de marfil.

Te ofrendo en esta hora de la oblación pagana,
Por sembrador egregio de la verdad profana,
Por tu bien, la gloria de una rosa de abril.*

Así concluyen estas Palabras Emergentes en honor al Maestro de las Ciencias Médicas, Doctor Francisco Antonio Rísquez.

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