EL LEGADO VIVO DEL 18 DE OCTUBRE DE 1945
Por: César Malavé Carvajal
Hay fechas que marcan un antes y un después en la historia de un país. El 18 de octubre de 1945 es una de ellas. Ese día, Venezuela dio un paso valiente hacia la democracia, la justicia social y la participación de todos los ciudadanos en la vida política. Fue el inicio de una revolución que, aunque breve, dejó huellas profundas y positivas que aún hoy debemos recordar.
La Revolución de Octubre no fue solo un cambio de gobierno. Fue una sacudida al sistema excluyente que por años mantuvo a la mayoría del pueblo al margen de las decisiones importantes. Por primera vez, se habló en serio de incluir a todos los venezolanos en los beneficios de la riqueza nacional, en el acceso a la educación, en el derecho al voto y en la posibilidad de construir un país más justo. En sólo tres años, se impulsaron reformas que cambiaron la vida de miles de personas. Se abrieron escuelas, se promovió la alfabetización, se reconocieron derechos laborales y se permitió que hombres y mujeres votaran directamente por sus líderes. La política dejó de ser cosa de unos pocos y empezó a ser asunto de todos.
Este proceso no estuvo libre de conflictos ni de críticas, pero lo que nadie puede negar es que sembró la idea de que Venezuela podía ser una nación democrática, moderna y soberana. Se demostró que un gobierno comprometido con la inclusión y la justicia puede cambiar el rumbo de la historia. Hoy, cuando enfrentamos tantos desafíos como país, es necesario volver a mirar ese espíritu del 45. Recordar que la democracia no se sostiene si no incluye a todos. Que los derechos no pueden ser privilegios de unos pocos. Que la ambición de un país más justo no debe quedarse en discursos, sino convertirse en acciones concretas.
A tres días de cumplirse 80 años de ese ejercicio de la soberanía popular, alcanzado con la Revolución de Octubre, debemos ratificar que fue un hecho que produjo la más radical transformación sociopolítica experimentada por la sociedad venezolana, desde la ruptura del nexo colonial. El 18 de octubre de 1945 nos enseñó que sí es posible construir una Venezuela donde todos tengan voz, oportunidades y dignidad. Ese legado sigue vivo, y depende de nosotros mantenerlo encendido.
