Claudio Fermín: Potencial desperdiciado

Por: Pedro González Silva

Claudio Fermín tuvo el potencial para ser un excelente candidato presidencial: Carisma, buena imagen, voz atrayente y contundente dicción, además de haber contado con el apoyo de un partido mayoritario, robusto, de raigambre popular. Sin embargo, decisiones estratégicas erráticas, hicieron que ese potencial se desperdiciera.

En 1989, cuando Fermín optó a la Alcaldía de Caracas por su partido Acción Democrática, contaba con todos estos atributos para ser un triunfador.

Las elecciones regionales de ese tiempo, las primeras que se realizaron para elegir gobernadores y alcaldes por voto popular, directo y secreto, ocurrieron meses después de que se diera el célebre “caracazo”, del 27 de febrero.

Luego de esa revuelta popular, de esa manifestación de descontento que además cobró víctimas por la represión desatada en los días posteriores bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, era de esperar malos resultados electorales para el partido gobernante, Acción Democrática, sobre todo en Caracas, epicentro del conflicto.

No obstante, Claudio Fermín se impuso contra todos los pronósticos y gobernó la capital venezolana durante tres años. En el 92, luego de los sucesos de 4 de febrero, hubo nuevas elecciones regionales, y en esta ocasión, la efervescencia popular ocasionada por la intentona contra CAP, hizo mella en las aspiraciones reeleccionistas de Fermín, que perdió en una muy reñida contienda, contra Aristóbulo Istúriz, de La Causa R.

Sin embargo, la buena imagen de Claudio Fermín se mantuvo, incluso a pesar de algunos señalamientos en su contra por un tema de aceras mal construidas en su gestión.

Fermín consolidó un liderazgo dentro de Acción Democrática, que le permitió triunfar como precandidato presidencial, e imponerse ante figuras tales como Carmelo Lauría y Paulina Gamus, y ser el abanderado de AD para las elecciones presidenciales de 1993.

Ser el candidato de AD en ese año, representó para Fermín un gran reto, una tarea titánica. AD había llegado a un punto grande de desprestigio. Luego de dos intentos fallidos de golpe contra CAP, su gobierno cayó en un alto grado de impopularidad y rechazo, con manifestaciones populares en su contra, cacerolazos, etc.

A esto se le agregó el juicio efectuado contra el presidente Pérez por el mal manejo de la partida secreta, lo que terminó en su destitución como primer mandatario, y su posterior expulsión de Acción Democrática.

De tal manera, que la candidatura de Claudio Fermín iba con “plomo en el ala” ante la situación de su partido, y muchos pensaban que llegaría de cuarto lugar, tras competidores como Caldera (Convergencia), Oswaldo Alvarez Paz (Copei) y Andrés Velásquez (La Causa R).

Fermín realizó una campaña sosegada, impactó por sus mensajes en close-up, donde le hablaba a los votantes en forma serena, íntima, con un tono positivo.

Aunque no logró el triunfo, obtuvo un sorprendente segundo lugar, detrás del vencedor, Rafael Caldera.

Fermín hubiese podido optar por mantener un liderazgo dentro de AD para dar la batalla en 1998, sin embargo, prefirió jugar a la tendencia de los “anti-partido”, y se separó de la tolda blanca, se buscó un pequeño partido de “maletín” que le ofreció su tarjeta: Renovación, y se postuló como independiente, haciendo coro con otras candidaturas que tenían el mismo perfil “anti-partido” o “independiente”: Irene Sáez y Henrique Salas Romer.

En un principio, esa candidatura independiente de Fermín comenzó con moderado alcance, con cierto chance, pero muy por detrás de la candidata que punteaba los sondeos: Irene Sáez.

Salas Romer, Fermín y junto a ellos Hugo Chávez, iban cabeza a cabeza, peleándose el segundo y tercer lugar.

Irene Sáez comenzó a desinflarse al recibir el apoyo de Copei, Chávez empezó a subir como la espuma, Salas también creció, aunque con más moderación, y Claudio aparecía estancado.

No obstante, Fermín intentó tomar impulso al asistir a un debate con Hugo Chávez, que, si bien dio mucho de qué hablar, no ayudó mucho al ex alcalde a crecer electoralmente.

En ese proceso electoral, se decidió adelantar un mes las elecciones parlamentarias, como una forma de evitar que Chávez arrasara en el Congreso por el efecto “porta-aviones”; eso ayudó a Copei y AD a mantener cierta fuerza parlamentaria.

En esas elecciones parlamentarias quien tuvo el peor resultado electoral fue el partido que apoyaba a Claudio Fermín, Renovación. Ante tal resultado, Fermín decidió retirar su candidatura presidencial.

Una vez gana Chávez y convoca a una Asamblea Constituyente, se realizan las elecciones para la misma en 1999, y si bien son uninominales, el partido de gobierno (MVR) establece un “tubo” en donde señala cuáles son sus candidatos, y bajo esos términos, arrasa.

Claudio Fermín se lanza como candidato a la Constituyente y recibe un gran apoyo popular, lo que lo convirtió en uno de los pocos opositores que logra ocupar una curul en este organismo.

Animado por ese reimpulso popular, Fermín decide volver a aspirar a la presidencia, cuando la Constituyente convoca a la relegitimación de poderes en el año 2000, bajo los parámetros de la nueva Constitución. Fermín, a quien le sacaron que en el 98 había renunciado, prometió que esta vez llegaría hasta el final.

Se postuló con un nuevo movimiento denominado Encuentro, sin embargo, en esa ocasión polarizaron la votación Chávez y Francisco Arias Cárdenas, y Fermín apenas logró un porcentaje inferior al 5%.

De allí en adelante el liderazgo de Fermín ha estado de capa caída. Fundó en 2018 el partido Soluciones para Venezuela, apoyó en ese año la candidatura presidencial de Henri Falcón. Con su partido ha participado en diversos comicios regionales, siendo incluso candidato a la gobernación de Barinas, pero obteniendo muy malos resultados.

Su última incursión electoral fue en el 2024, cuando ocupó uno de los últimos lugares como candidato presidencial, con su tolda Soluciones.

starpetrvs@gmail.com

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