Una sociedad demencial

  Por: Juan J. Prieto

Me refiero a la sociedad estadounidense, pero no los voy a atosigar con todo lo que ya habrán leído y visto, en muchos años, por infinidad de medios, sobre las locuras que ocurren entre esta gente, con su glamoroso ánimo por aniqular a quien se les pegue la gana.

Es noticia diaria los tiroteos en escuelas con saldo pavoroso, a causa de muchachos desquiciados que asesinan con la crueldad más insolente. Ni las películas son tan agresivas como estos verdugos sin razón.

Es una sociedad enfermiza, donde los padres arengan a sus propios hijos para que aprendan a disparar, porque es la única manera de «defenderse». Y así lo hacen, las leyes permiten que los padres compren armas a sus hijos menores de edad. Equivale decir que un adolescente a los trece años ya es un pistolero arrogante, frío y calculador.

La industria armamentista está fabricando fusiles en colores dedicados a las damas y a los caballeros, vendiendo millones de dólares, este es el furor actualmente en el país de George Washington.

Pero la supremacía blanca aprovecha para militarizar a estados de mayoría poblacional negra, porque se sienten acosados al ver un negro norteamericano, como ellos, con una pistola en la mano. Todos conocemos los antecedentes de violencia en aquel Chicago de Alcapone, hoy libra una batalla contra una orden ejecutiva para militarizarlo, y sabemos lo que eso implica, ojalá y no llegara a pasar.

Por lo pronto nos queda esperar que Sigmund Freud descifre este heraldo de muerte que se cierne sobre el país que una vez tuvo un sueño.

 

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