
Pedigueño venezolano
Hace un poco más de 3 años cuando llamé a mi amigo Jonathan Rodríguez para plantearle un petitorio de ayuda en atención a mi condición de salud, él me dijo: -¿Por qué no lo haces público y le dices a todos los que estás enfrentando?- Escuché casi absorta las razones, sin duda lógicas, en las que fundamentaba su recomendación. Reflexioné varios días sobre el tema, consulté a otros amigos y luego de mucho debate interno decidí hacerle caso. Les confieso que no fue fácil para mí aceptar que debía pedir públicamente ayuda económica para sobrellevar mi condición médica. Aunque pedir se ha vuelto parte del día a día en Venezuela, me resistía, después de 30 años de ejercicio profesional, a formar parte de ese país pedigueño en que nos convirtieron. Por cierto ahora me corresponde a mí ser solidaria con mi buen amigo, cuando enfrenta los duros avatares en la lucha por recuperar la salud de su pareja.
Una y otra circunstancia cada vez más exigente en mi caso, como en el caso de otros muchos, me llevó a unir esfuerzos con la familia, amigos y colegas para dar inicio a la campaña #Lacandelasana, durante la cual más que recaudar dinero, me permitió recibir algo valiosísimo, el amor y respeto de un montón de amigos y familiares, mis estudiantes y colegas, mis no tan conocidos y hasta personas alejadas de mí, quienes por razones diversas se acercaron para mostrar su solidaridad. Fue una experiencia increíblemente fortalecedora, que sólo puedo resumir a través de la palabra gracias.

Somos de titanio
A los 8 años mi recordado tío José me llevó al mercado de Porlamar, el antiguo que daba cerca de Faro. Eran las cinco de la mañana y comenzaban las vacaciones. Se trataba de una permanente práctica de nuestro amado tío, que con sabiduría suprema inculcó en sus sobrinos el hábito del trabajo desde temprana edad. La mayoría de nosotros pasábamos por un período de prueba, del que salíamos algunos exitosos y otros no, pero aprendiendo. Vendía chicha acompañado de Tía Juanita, su esposa entre otros del equipo. Eso le ganó el apodo inicial de José Chichero, que luego le cambiaron por José “peligroso» porque saludaba a la gente con este remoquete. En cada vacación nos llevaba a su negocio que seguía creciendo; vendíamos arepas, jugos y regalábamos sonrisas. Con orgullo digo que esta fue mi primera experiencia laboral, porque mi tío nos compensaba con dinero para que compráramos nuestros útiles o con inolvidables paseos donde no faltaba la diversión.
Un ejercicio laboral es una relación de compromiso y ejecución de tareas por las cuales recibes un pago acordado y justo, situación que se perdió en el tiempo dentro de nuestro país. Esta realidad nos llevó a la insuficiencia de recursos para atender necesidades básicas como la comida o la salud, generando en quiénes nos gusta trabajar, una sensación abrumadora. Entender que los 27 años de servicio en la administración pública a la par del trabajo comunicacional en medios privados, no garantiza una jubilación decente es sencillamente frustrante. Y llevarte a la necesidad de pedir para subsistir es quizás una experiencia desequilibrante. Por eso muchas veces me repito que somos de titanio y que Dios nos pone en situaciones donde el orgullo se anula, el ego desaparece y la humildad plena de gratitud nos aborda.

Buscando opciones
Quedarnos en la queja permanente de que la pensión es menos de un dólar, el salario de jubilación llegó a $7 mensuales y las prestaciones engavetadas en algún sitio cada día se pulverizan, se convierte en una tortura permanente. Ni hablar de los costos de los medicamentos, los pañales de adultos y los insumos necesarios para atender la dinámica de mi recuperación, incluidos los alimentos que debo consumir y las terapias a las que debo asistir, por lo que hay que buscar opciones. Para una persona con mi condición de salud, las posibilidades no son amplias, pero rendirnos no está en nuestros genes.
Así que revisé lo que podía hacer además de escribir, vender todo lo que no necesito, hacer rifas y abordar a mis amigos y familiares en procura de su ayuda económica. Aún dispongo de obras de arte que me fueron donadas para venderlas en favor de mi recuperación y que no han encontrado un comprador que las valore.

Decidí entonces diseñar un curso personalizado de Comunicación integral y ofrecerlo en línea. Busco sentirme útil con todo lo que he aprendido, no desperdiciar mi experiencia y ayudar a otros que tienen trabas para comunicarse. Me ha servido para investigar, cosa que también me gusta y actualizarme en un mundo hiper complejo de redes sociales. Es fascinante descubrir las realidades generacionales que actualmente existen y obstaculizan una buena comunicación, entre adolescentes, adultos y señoras grandes. Los descubrimientos me estimulan, aunque todavía “no le veo el queso a la tostada”; como decimos en buen venezolano.
Creo que lo que busco, agradeciendo además todo lo hallado, es volver a sentir una relación laboral, dónde disfrute de la grata sensación de percibir el pago justo por lo que hago.

Ten cuidado con lo que pides
A mis recién estrenados estudiantes les hago la siguiente pregunta de entrada: ¿Qué es lo que haces y piensas al despertar? Esos primeros minutos del día son esenciales para marcar la pauta de la nueva jornada. En esta actitud pedigueña nos dedicamos a pensar en lo que no tenemos, agua o gas, comida o medicinas por ejemplo y perdemos de vista lo que si tenemos, una oportunidad para seguir adelante.
Lejos de querer parecer la mata del optimismo, la experiencia me ha enseñado que necesitamos ver el vaso medio lleno, aunque tengamos días en que esto no funcione.
Busco tener clara mi petición para no recibir sorpresas cuando el universo para algunos y Dios para mí, responde.
En una oportunidad me quejaba de la cantidad de mensajes y llamadas que debía atender. Sin querer o tal vez queriendo, se me escapó un “quiero tiempo sin tener que responder el celular” y la respuesta no se hizo esperar, se dañó el teléfono dejándome incomunicada por largos 2 días mientras lo reparaba. Pueden imaginar el arrepentimiento y todo lo que me tocó reflexionar sobre esta experiencia, aunque el tiempo de descanso fue oportuno.
Sí, es una promesa bíblica: “todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá» (Mateo 7:8) pero hay que observar y actuar con cuidado, porque puede ocurrir que recibas una respuesta que no esperabas. Tal vez no formulaste adecuadamente tu petición o sencillamente encontraste algo que no buscabas, pero que te conviene. Y si de tocar puertas se trata, no hay que detenerse, la ayuda puede estar frente a ti por difícil que parezca. Evaluar y agradecer es lo que hago y por supuesto reviso lo que pedí, ajustando el lenguaje.
Las palabras “Dios proveerá” funcionan como una especie de bálsamo mental cuando más agobiados estamos por la falta de recursos. Esta premisa y la confianza de que los milagros existen, nos hacen la vida más llevadera. Yo mantengo en alto mi esperanza de que podamos recuperar nuestra calidad de vida, porque aprendí a trabajar desde niña y me gustó que me enseñaran a pescar y no que me dieran pescado, pero mientras llega el momento, agradeceré a todos los que me apoyen para seguir adelante.

Todo ocurre para un gran bien
De las cosas que aprendí con mi tío José, quién ya partió hace 6 años al encuentro con Dios, fue decir esta frase que parecía ser una de sus favoritas. Cada vez que nos encontrábamos frente a una experiencia difícil que nos causaba contrariedad, tío insistía en que repitiera como un mantra: “Bendigo el bien en esta situación”. Con la terquedad de los años mozos alguna veces le replicaba: “caramba tío, qué puede tener de bueno esta situación” y él certero ordenaba: – repita María que todo ocurre para un gran bien-
La experiencia ganada por los venezolano que nos representan muy dignamente fuera de país activando en sectores de la medicina, la academia, la gastronomía, diseño de modas, música, artes escénicas, los deportes, emprendimientos económicos convertidos en empresas y hasta en la NASA, nos hacen ver que estas vivencias de los últimos años, con todas sus dificultades, han traído enormes beneficios. Ahora la gente habla venezolano, come nuestra comida y disfruta de nuestra música, bajo un impulso mundial que tal vez no se habría dado sin la dolorosa migración. Conocer que el amor ha tocado a muchos venezolanos es altamente emotivo. Sé de amigos, casados hoy en día con estadounidenses, japoneses y ciudadanos del mundo. Podríamos elaborar una larga lista de cosas positivas que identifican la Venezuela amada y anhelada por una amplia mayoría. Dispénseme si no les hablo de la parte negativa, recuerden que se trata de estimular el positivismo.
Muchas veces reclamamos, sobre todo en los últimos 25 años, que no ha llegado algo muy especial que pedimos dentro y fuera de nuestra nación. Me queda la duda de si lo hemos pedido adecuadamente, aunque me inclino más ante la premisa de que son los planes del Creador para hacernos aprender y crecer.
PD. Les recomiendo que vean la serie Los elegidos (The Chosen) Los artistas son estupendos, los escenarios y el lenguaje nos hacen entender con gran facilidad la vida de Jesús, ubicándonos de manera real en el contexto de la palabra.


Me parece muy bueno tu escrito, hay que tener fé en todo momento.
Excelente
Siempre nos dejas una enseñanza, tan simple cómo que la palabra tiene poder, y por eso debemos cuidar cuando hablamos y pedimos, antes de la queja hay que agradecer .
Tu tío era un buen maestro y por eso tú heredaste esa personalidad con mucha humildad e inteligencia el que persevera vence y la luz se verá al final del túnel palante es pa ya
Dios te bendiga sobrina, María Elena. Si, mi hermano José también, nos llevó al espacio dónde muchos con ganas y fuerza de voluntad trabajaban…para ganarse el sustento diario…y con ello tejian sus sueños para hacerlos realidad. Excelente artículo! Tengo la certeza que Dios nuestro padre es el proveedor de todo lo bueno. Cuídate mucho! Y en nombre de Jesucristo resucitado pido por tu salud y bienestar general. Bendiciones querida María Elena.
Muy sabias tus palabras colega Candela, pero tengo la certeza de que en los planes del Creador, para una cosa o para otra, todos hemos sido elegidos. Creo que, lo que hay que pedir es Luz, para que nos muestre el camino.
Y gracias por regalarnos las palabras de tu tío chichero: «Bendigo el Bien en esta situación».
Un gran abrazo
Hermosa reflexión mi querida amiga, muy acertado todo lo que mencionas Dios no nos abandona y cada situación tiene un bien oculto, como sabiamente decía tu tío José, que Dios lo tenga en su Gloria.
Te felicito, gracias por permitirme leer tu artículo y expresar por este medio mis palabras de admiración y respeto. Un gran abrazo
Dios nos atiende a todos y gracias a él vivimos, crecemos y podemos ayudar a otras personas para que se acerquen a él. Esperar en Dios y en su tiempo perfecto, es parte de la sabiduría que él nos ha legado.
Gracias Señor por estar bajo tu protección y guía.
Mi querida Maríaelena eres una mujer bendecida. Amén.
Siempre es un placer leer lo que escribes!
Gracias por esa reflexiones tan acertadas siempre!!! Dios te bendiga y bendiga a Venezuela
Un abrazo
Me encantan tus crónicas. Son sabrosas, ligeras y agradables. Sigue escribiendo, lo haces maravilloso. Gracias gracias gracias.
Muy acertadas palabras que invitan a la reflexión, es importante tener empatía y comprender que la vida tiene sus altibajos, que todo pasa por algo, … Bien dicen que lo que no sucede es porque Dios nos protege, cuando se da, entonces Dios nos bendice y cuando tarda en llegar es porque Dios nos está preparando.
Felicitaciones mi prima, gracias por tus reflexiones, te llenan de sabiduría y nos estimulan a seguir adelante.
Éxitos, la candela es luz, brillas siempre.
Te abrazo 💕grande💕
Excelente. Reflexión que es lo que pedimos y como lo pedimos así será la respuesta. Aceptar sin declinar en seguir, es una buena premisa. Un gran abrazo
Excelente prima bella me encantó esta nueva reflexión que haces y sobre todo recordar las enseñanzas de tu tío amado y mi primo querido José q.e.p.d ,era único y conocer ese mantra ahora » Bendigo el bien ante esta Situación»..era muy inteligente «,sigamos con esa frase y para ti que Dios te Bendiga y siga fortaleciendote día a día a seguir adelante.
Te quiero mucho .
Querida María Elena, La Candela, tu escrito me lleva a reflexionar sobre lo que pedimos a nuestro Creador y de que manera lo hacemos. Que manera tan clara de expresar las diversas situaciones por las que estás pasando y permitirte dentro de las adversidades, levantarte y no perder la esperanza. Eso como tu misma lo dices, viene de la raíz que te hizo crecer, esa familia fuerte, digna, trabajadora.
Gracias por compartir. Un abrazo y mis mejores deseos. Aquí estamos, como familia, unidos para lo que venga. 🌹
Bendiciones.
Reitero que admiro la fuerza, la voluntad y la fe con las cuales enfrentas las dificultades; Dios y la Virgen del Valle te compensaran.
Es verdad, tienes razón, la indigna e indignante indigencia en la cual han convertido la vida de los empleados públicos, debemos enfrentarla, porque no hay otra manera, apelando a la bondad y a la solidaridad de familiares y amigos. Un abrazo
Dios es el ser jefe y nos cuida dia a dia y por tanto se debe refrecionar .
Saludos prima. Buen escrito lleno de reflexión y recuerdos póstumos de nuestro querido tío José. Un gran abrazo
Sus fortalecedores mensajes me animan a seguir adelante. Gracias a mi familia, mis amigos y nuevos lectores por permitirme conocer sus reflexiones tan interesantes que alimentan mi sana intención de comunicar experiencias y sentimientos en armonía con la guía de Dios nuestro Señor. Abrazo fraterno
Mi querida Marielena, leerte es un regalo. Tu fuerza, tu humildad y tu fe nos inspiran. Transformas la necesidad en gratitud y nos recuerdas que, aun en medio de todo, somos de titanio. Gracias por tu luz y por recordarnos que todo ocurre para un gran bien.🙌🏻💕