
Aprender a respirar
El profesor Adolfo Herrera era sin duda un docente extraordinario y adelantado en su tiempo. Nativo de la Isla de Margarita, con una formación intelectual impecable, una trayectoria de grandes aportes a la comunicación, fue uno de mis primeros profesores en 1983 cuando ingresé a la magnífica Universidad Central de Venezuela, en la Escuela de Comunicación Social. Imaginen mi cara de joven margariteña a los 18 años, cuál mestiza guaiquerí, cuando el profesor me dijo: -Cómo no voy a recibir con cariño a una paisana-
Para una clase experimental nos llevó a su salón especial en Montalbán. Allí aprendí muchas cosas: que la madre margariteña manifiesta su amor a través de la comida, que los margariteños aunque dicharacheros y simpáticos, somos muy ariscos cuando nos invaden nuestro espacio personal y que no aprovechamos adecuadamente el magnífico oxígeno que nos viene del mar que nos rodea.
Aprender a respirar fue quizás una de las más importantes lecciones aprendidas de mí siempre recordado profesor, fundador del curso de Locución Universitario. Respirar adecuadamente nos permite oxigenar la mente, mantener la calma, buscar el equilibrio, hablar bien y por supuesto mantener la vida.
El oxígeno del aire es tan importante como el oxígeno del agua y ambos son económicos, por no decir que gratis, pero cabe la reflexión si son suficientemente valorados por los seres humanos.

El costo de respirar
Sí de aprendizajes vamos a hablar en este artículo la pandemia Covid 19 nos dejó grandes enseñanzas, una de ellas sin duda es cuánto cuesta el oxígeno. Fue una experiencia, una etapa de miedos y de prolongada tristeza por la pérdida de tantos familiares, amistades y gente que murió por todo el planeta a causa de no poder respirar.
Para ese momento ya había sido diagnosticada con dermatomiositis inflamatoria, tras la verificación exhaustiva del muy apreciado amigo y doctor Omar José Bellorín, por lo que el riesgo era alto si llegaba a contraer la enfermedad, cosa que ocurrió el 8 de septiembre de 2020. No pudimos asistir al Valle, al tradicional encuentro con la Virgen bonita y la comunidad organizó un rosario al qué asistimos usando el tapabocas. Luego de rezar surgió una partida de truco y no me pude resistir. Es mi juego favorito, es incluso parte de la tradición familiar, desde mis tíos abuelos, pasando por el resto de las generaciones nos enseñaron a jugar y nosotros le enseñamos a nuestros muchachos. Lo asumimos como una terapia familiar para disfrutar y recuerdo que una de las más fanáticas del juego era mi tía y madrina Doña Hia, cuyo nombre, Carmen Honorina Rosas de González, lleva la escuela de las Loma porque fue una maestra ejemplar. Siempre digo que yo tengo “la verdad como norma irrenunciable”, salvo cuando juego truco no me crean nada de lo que digo.
La jornada fue buena pero al día siguiente estaba bajo estado febril y sin dilatar mi doctor llegó a la casa, me auscultó y me mandó hacer las pruebas que dieron positivo. La angustia se reflejaba plenamente en su rostro de amigo y dijo que preparara todo por si acaso me tenían que remitir a un centro donde me colocaran oxígeno. Venía todos los días y su sorpresa era enorme porque mi saturación era normal, aunque la fiebre persistiera. Dos elementos fueron fundamentales en este proceso de recuperación, primero controlé la ansiedad y el miedo a través de la oración y en segundo término practiqué meditación con ejercicios respiratorios varias veces al día. Aprovecho para agradecer al Dr. Omar, querido y respetado por muchos, recordado y anhelado por sus pacientes, su dedicación profesional y amistosa. Hoy día está fuera del ruedo médico debido a una operación cerebral, librando con mucho amor al lado de su amada esposa y su familia la batalla de la recuperación.

Beber mucha agua pero de verdad
¿Cuánta agua bebes? es la pregunta inmediata de mi hijo cuando oye a alguien hablar de algún padecimiento corporal. La respuesta inmediata que casi todos damos: mucha agua. La repregunta es casi inmediata: -cuánto es mucha, la mides?
Esto me pasó a mí pero con el agravante de que estaba renuente a tomar el agua adecuada. Rezongaba contra mi hijo, que medía las jarras que debo tomar, hasta que empecé a percibir los beneficios. Cuando no tomas suficiente agua de día, el organismo se deshidrata y por eso es que en muchas oportunidades nos despertamos a orinar varias veces en la madrugada. Solo queremos beber agua cuando tenemos sed y mis queridas señoras y señores grandes, nosotros sobre todo, debemos tomar la cantidad adecuada según el peso. Esto se calcula según el connotado y vigente en redes Frank Suárez, dividiendo nuestro peso entre 7 y el resultado será la cantidad de vasos de agua a consumir, por cierto cuatro vasos es un litro. A mi me corresponde tomar 2 jarras y tenga o no ganas debo hacerlo. No cuentan los vasos de jugo ni la cantidad de café o té, estos los percibe el organismo como una comida, sobre todo si además de la fructosa le colocan azúcar.
Beber agua garantiza también el oxígeno en nuestras articulaciones y músculos, ayuda con el sistema autoinmune y nos permite adelgazar, entre otros beneficios. Al principio empezamos a renegar, yo llegué a decir que no tengo complejo de hipopótamo, pero luego de varios días cumpliendo con disciplina la dinámica, tu cuerpo empieza a dar señales de mejora y a reclamar el agua necesaria.
Cómo funciona la oxigenación
La hamaca es un centro de relajación por sí mismo, sino pregúntenle a mi amiga y correctora de textos MSc. Zuleima Fuentes. Después de una agotadora jornada diaria, en su condición de emprendedora, luego de su jubilación en la Universidad de Oriente, ella se refugia en su hamaca y allí no solo se relaja, también respira.
Una vez tuve la oportunidad de visitarla y me invitó a compartir la comodidad de su espacio. De una hamaca a la otra, disfrutamos de un momento realmente renovador que recuerdo con cariño. Hay que dedicarle tiempo a reposar, pero fundamentalmente a respirar. Muchos se van a la orilla de la playa, a la orilla de un río o al campo para reforzar los pulmones, pero no hace falta hacer grandes esfuerzos.
Si eres de los que despierta con un breve dolor de cabeza al abrir tus ojos, debes respirar profundo y oxigenarte. Me ha funcionado el esquema de inspirar en 6 segundos, aguantar la respiración durante otros 8 segundos y botar el aire por la boca en 10 segundos. El tiempo lo cuento mentalmente y repito este ejercicio durante cinco veces. Para los que les cuesta conciliar el sueño también funciona, yo lo hago debido a la práctica con un poco de más tiempo, pero para empezar resultará cómodo y evitará alguna hiperventilación que provoque mareo. Si se animan y quieren me cuentan la experiencia pero es indispensable entender que respirar a conciencia, obliga enfocarse en la respiración y dejar de pensar en todo el montón de cosas que nos abordan diariamente. Por allí leí un twitter de Claudio Nazoa que nos da una idea de cuántas cosas suceden y están en nuestra mente.

Hago práctica respiratoria frente a una situación imprevista, que me cause miedo o rabia, porque lo primero que hacemos es aguantar la respiración y eso provoca alteraciones en todo nuestro organismo, empezando por la circulación. No es mi intención ofrecer una cátedra sobre cómo funciona el oxígeno, eso es competencia de los médicos, solo les manifiesto mis experiencias en procura de que le den verdadero valor al oxígeno que existe en el agua y en el aire. Hay un cuento de esos que circulan en las redes sociales, donde un señor adulto mayor está en el hospital y le colocaron oxígeno, cuando le dieron la factura, se persigna y dice tantos años mi Dios me dio el aire gratis y ahora que debo pagar por él sé lo que cuesta.
Sobre el aceite de coco
Ahora con la proliferación de mensajes, contenidos y demás hierbas aromáticas en las redes sociales, todo el mundo recomienda cosas. A mí me gustan las propuestas naturistas y las pruebo con mucha precaución, porque lo que le hace bien a una persona no necesariamente beneficia a todos. Buscando soluciones para mi condición de salud hice contacto con la colega Delia, quien me escribió desde Carabobo porque una amiga suya en Cojedes había tenido el mismo diagnóstico que yo y se había curado con una hierba. Sin dilatar llamé a Leticia la amiga en cuestión y ella me dijo que se había curado con una mata denominada *diente de suegra”, arbusto que debajo de las pequeñas hojitas en su rama tiene tres afiladas espinas. Logré por causalidad impresionante ubicar esta planta que no se da normalmente en la isla a través de mi tía Lilian. Una amiga se la trajo de Sucre porque es muy usada en el tratamiento de personas picadas por culebras. Tomé el té pero más allá de la información que les ofrezco, no tuve los resultados esperados.
Sin embargo el consumo ahora tan difundido de aceite de coco ha sido muy beneficioso. Hay quienes dicen que aceite de coco no les funciona, en mi experiencia es estupendo para el funcionamiento digestivo y la evacuación diaria, además de magnífico antiséptico y colaborador en la oxigenación cerebral. Antes el aceite de coco era desprestigiado y lo usaban solamente como escabicida, luego fue popularizado en los protectores solares con olor a coco y hoy en día otras propiedades le han sido reconocidas. Algunos aseguran que mejora la memoria y está siendo probado en enfermedades como Alzheimer.
Yo lo uso en la piel y tomo una cucharada en la mañana, a veces con el café porque me encanta esa combinación que una vez me dio a probar mi hijo Clemente. Para un masaje relajante es ideal y es que el coco es una fuente de muchos beneficios, el agua es ultra hidratante y hasta los besos de coco son para mí liberadores de dopamina, serotonina y oxitocina, las llamadas hormonas de la felicidad.

Escribe que algo queda
Si mal no recuerdo fue Kotepa Delgado el que dijo esta frase. El ejercicio de la memoria es algo que debemos hacer con mucha regularidad porque nos quejamos constantemente de que todo se nos olvida. Mi prima Rosángel por ejemplo, dice que cuenta con una facilidad proverbial para olvidar rápidamente las cosas negativas y yo le digo que tenga cuidado, pues puede comenzar a olvidar eso y luego lo demás. La memoria es un importante tema que debemos atender con ejercicios. Ahora hay muchas opciones en internet, pero yo prefiero los juegos de mesa como el dominó y ya les conté del truco, que nos permite compartir entre amigos o familia. Estoy casi segura de que mi apreciado amigo y vecino Kikio no tendrá problemas de memoria, todos los días la ejercita en tertulias de dominó. Me enteré también de unos ejercicios que se hacen con la lengua, moviéndola interna y externamente unos pocos minutos y funciona.
Es sorprendente cómo los jóvenes pierden la memoria y todo se les olvida. Quizás la vida tan dinámica y exigente que les toca o capaz la necesidad de olvidar algunas cosas. También hay seres prodigiosos cuya memoria es impecable, por ejemplo mi hermano Fernando recuerda con tanta fidelidad que hasta los colores incluye, tiene lo que llamamos una memoria de elefante, excelente para sus dones dramatúrgicos.
Aprovecho para agradecer los importantes mensajes que recibo de ustedes, me motivan a escribir y a recordar. Viene a mi memoria que mi apreciado profesor Adolfo, esposo de mí también admirada profesora Gloria Cuenca, estuvo en Margarita cuando organicé con un magnífico equipo, el II Congreso de Periodistas de la Educación Superior. Fue quizás la última vez que compartimos y nos dejó una ponencia que para variar causó impacto, habló de la «Teletransportación». Como dirían mis amigos zulianos: ¡qué molleja de visión!


Como siempre mi querida amiga, genial tu escrito y muy elocuente… Sigue adelante…bendiciones recibe mi admiración y un gran abrazo
Bendiciones mi estimada y apreciada María Elena, me encanta este tipo de vivencias porque nos deja una gran enseñanza, aunque conmovida por la noticia del doctor Omar Dios lo bendiga. Sabes, yo práctico el ejercicio de la respiración desde que me dió el COVID y si es excelente y apoyo ese criterio al igual que el aceite de coco claro no lo he tomado pero lo voy hacer aunque lo aplicó en la piel con leves masajes y lo uso como embellecedor jejejej con respecto al agua que es el primer enfoque tomo mucha agua Pero debo hacer lo que explicas para tener una noción de cuánto debo tomar, todas las mañanas al despertar hago el ejercicio de respiración para oxigenar el cerebro y cuando me siento muy cansada también lo hago al principio si sentí mareos pero ya después vas habituando a esa relajación Dios te bendiga inmensamente mi estimada eres un ser de luz, de fe, con una aferracion a la vida y está aquí por qué Dios al igual que yo te amamos no hay un momento en que no te nombre cada vivencia contigo es un tema de conversación un abrazo te debo unas cuantas visitas saludos cuidese más de lo que pueda cuidarse🥰
Me encanta leerte porque nutres mis conocimientos y cada experiencia vivida por tí , es para mí una lección, gracias por regalarme esta forma de aprender, cuidate mucho porque tienes mucho que darnos, un abrazote .
Querida María Elena, leer tu escrito ha sido un verdadero regalo. Lograste entrelazar recuerdos, aprendizajes de vida y reflexiones profundas con una narrativa cálida y cercana que invita a detenernos y valorar lo esencial: el oxígeno, el agua, la memoria, la gratitud y el amor. Tu texto transmite sabiduría, pero también humanidad y ternura, cualidades que te distinguen como periodista y como persona. Gracias por compartir con tanta generosidad tus vivencias y enseñanzas. ¡Un abrazo grande y mi admiración siempre!
Leer tus palabras es como tomar aire fresco para el alma. Dios te bendiga ..!!
cada palabra de sus mensajes son como poesía, letras sinceras de amor y esperanza. Gracias infinitas Dios les bendiga