ACCIÓN DEMOCRÁTICA: EL RÍO DE HERÁCLITO EN LA HISTORIA POLÍTICA VENEZOLANA

César Malavé Carvajal

Como el río que se renueva permanentemente, Acción Democrática ha fluido a lo largo de 84 años, impulsada por distintas corrientes de aguas nacidas de la creatividad de muchos venezolanos y que han definido históricamente su cauce. En la historia política venezolana, la juventud adeca ha sido el motor de esa renovación, demostrando su compromiso en los momentos más difíciles. Durante el la “Revolución de Octubre”, 1945-1948, ellos fueron las primeras aguas revolucionarias de la junta. Posteriormente, en los años de la dictadura, la juventud fluyó en la clandestinidad, enfrentando la represión como un torrente de resistencia para mantener viva la llama de la libertad. Muchos cayeron en esa lucha, y su sacrificio es el lecho de roca que sostiene el río de la memoria.

Más adelante, el cauce del río cambió su curso. La juventud en la democracia moderna de Venezuela fue un caudal de profesionalismo e ideas. Fueron ellos quienes se formaron en las universidades para construir la institucionalidad del país. Entendieron que, más allá de la lucha de calle, el río de la democracia se nutre con trabajo, con conocimiento y con la participación activa en los procesos de desarrollo, creando un fluir más estable y constructivo.

Ahora, los tiempos son distintos. Los desafíos que enfrenta el país son nuevos, pero los ideales deben permanecer. Es fundamental que las nuevas generaciones de venezolanos, y en especial los jóvenes de Acción Democrática, asuman el legado de esta lucha y se conviertan en el nuevo caudal que necesita el país. Con su energía, su creatividad y su valentía, deben navegar las aguas del futuro para llevar el río de la democracia, la justicia social y el progreso a un nuevo destino. Y, debe ser así porque la juventud de Acción Democrática no es el eco del pasado, son la voz del presente. No son la sombra del ayer, son la antorcha que ilumina el mañana. Son el pulso acelerado de una Venezuela que se niega a morir.

Nuestra lucha es por una Venezuela libre y próspera. Nuestra identidad es la socialdemocracia que defiende a los desposeídos. Nuestra renovación es la brisa fresca, y las nuevas aguas del río siempre remozado que hará florecer los viejos laureles. Es por ello que la juventud adeca está en su derecho de reclamar su lugar en la historia, no solo del partido, sino de la patria. ¡Que se abran los portones! Porque esta generación está lista para tomar la antorcha, para correr el testigo y para escribir, con sudor y con fe, el próximo capítulo de la historia del Partido del Pueblo, con el mismo cauce, pero aguas nuevas que serán un diluvio de justicia.

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