“Adeco es adeco hasta que se muere”

Pedro González Silva

Durante dos elecciones presidenciales seguidas, Acción Democrática acudió dividida y con dos candidatos presidenciales.

En 1963, en una decisión salomónica, el Consejo Supremo Electoral decidió que dos fracciones del partido concurrieran con el nombre de AD, una del gobierno y otra opositora, y que el que sacara más votos se quedara con el partido. En esa ocasión, Raúl Leoni (AD Gobierno) no sólo venció ampliamente a la AD oposición de Raúl Ramos Giménez, sino que además ganó la presidencia de la república.

En aquella ocasión, la división tenía un carácter de disputa de liderazgo; finalmente la generación fundadora con Rómulo Betancourt a la cabeza, se impuso a una nueva generación que había logrado controlar parte de la maquinaria adeca, y que internamente se conocía como el “grupo ARS”.

No obstante, el germen de la división siguió rondando a AD. El partido, en el quinquenio de Leoni, fue controlado por el grupo de Jesús Ángel Paz Galarraga, quien llegó a la secretaría general del partido, y en la presidencia de la tolda blanca, lo acompañó una figura muy emblemática, de la generación fundadora de la organización: Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Al acercarse la fecha de las próximas elecciones presidenciales que se efectuarían en el 68, Prieto despuntaba como el favorito para ser el candidato presidencial de Acción Democrática.

Sin embargo, encontró franca oposición del fundador y máximo líder del partido, Rómulo Betancourt, quien aupó la candidatura de otro dirigente histórico, aunque menos carismático que Prieto: Gonzalo Barrios, quien venía fungiendo como ministro de Relaciones Interiores en el gobierno de Leoni.

La batalla interna en AD no se limitó a una cuestión de liderazgos, en esta ocasión había una razón más profunda, de carácter ideológico.

Luis Beltrán Prieto manifestaba públicamente una postura de izquierda; señalaba, en plena época en que el gobierno adeco combatía la guerrilla comunista, que Fidel Castro no era el enemigo, sino el “imperialismo yanqui”; tales declaraciones espantaban al sector empresarial y agriaban las relaciones con Estados Unidos.

En una carta dirigida a él, Prieto le reclama a Betancourt su falta de apoyo, y le dice que él es de su entera confianza; pero Betancourt le reclama que no puede ser de su entera confianza si se alía con alguien como Paz Galarraga, a quien Betancourt consideraba “fraccionalista”, y lo acusaba de haber apoyado secretamente al grupo “ARS”.

La situación llegó a un extremo irreconciliable, por lo que ambas fracciones (Betancourt-Barrios, por un lado, y Prieto-Paz por la otra) presentaron demandas ante el Consejo Supremo Electoral para disputarse los símbolos del partido.

En esta ocasión, el CSE falló a favor de Betancourt, quien como máximo líder de la organización se quedó con sus símbolos. En su convención nacional en 1967, AD eligió a Gonzalo Barrios como su candidato presidencial, y expulsó a Luis Beltrán Prieto y Paz Galarraga del partido, quienes se llevaron, siendo presidente y secretario general del mismo, una buena porción de la maquinaria, incluyendo el poderoso buró sindical.

Prieto y su grupo apelaron la decisión ante la Corte Suprema de Justicia, cuya decisión fue abstenerse por considerar que ese era un “asunto interno” de la tolda blanca. Después de eso, los prietistas fundaron el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP).

El MEP se declaró desde su nacimiento en 1967, como “partido socialista”; señalaron sus dirigentes que la socialdemocracia sólo planteaba reformas muy sutiles, mientras que el socialismo iba a producir cambios a fondo ante el sistema capitalista.

Gonzalo Barrios hizo una campaña más dedicada a recuperar la militancia perdida, que aganar la presidencia de Venezuela. Fue una campaña muy “adeca”, incluso, la tarjeta electoral de AD no llevó en el 68 la foto de Barrios, solo su típico color blanco y su emblema.

Betancourt hizo campaña junto a Barrios, y en el mitin de cierre de campaña en Caracas, el
líder fundador lanzó una frase que se hizo célebre, destinada a recuperar a los militantes
que se habían ido: “Adeco es adeco hasta que se muere”.

En estas elecciones, Acción Democrática pierde por primera vez una elección presidencial, frente al candidato de Copei, Rafael Caldera, por una mínima diferencia de 32.000 votos. Ante la posibilidad de reclamar los resultados, Gonzalo Barrios dijo: “Más vale una derrota honrosa, que un gobierno cuestionado”.

Días después, el presidente electo, Rafael Caldera, en un gesto de civilidad política, visitó a su principal contendor, Gonzalo Barrios, en su casa, quien lo recibió con gran cordialidad.

La disputa interna entre adecos, si bien había quedado legalmente solventada en el 67, quedó electoralmente resuelta en el 68: Barrios obtuvo más de un millón de votos, y Prieto, más de 700.000.

Cinco años después, la frase de Betancourt, “adeco es adeco hasta que se muere”, se
convirtió en una profecía cumplida: AD volvió al poder con Carlos Andrés Pérez, logrando
más de dos millones de votos, mientras que el MEP se redujo drásticamente a 220.000 sufragios con la candidatura de Paz Galarraga. Prieto volvería a aspirar en el 78, quedando
reducida la votación mepista a unos 60.000 votos.

Gonzalo Barrios nunca más volvió a aspirar a la presidencia; fue nombrado presidente del Congreso en el quinquenio 74-79 de Carlos Andrés Pérez, y presidente de AD hasta su muerte.

En cuanto a Luis Beltrán Prieto, si bien no logró éxito político, fue ampliamente enaltecido como educador y “Maestro de América”. Sus restos reposan en el Panteón Nacional.


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