A título de disculpa

Me perdí un poco de este escenario las últimas semanas. No ocuparé el espacio para detallar los diversos motivos de mi ausencia, pero sí utilizaré algunos caracteres  para disculparme con ustedes y agradecerles su gentileza, por  estar pendientes de esta servidora.

Esperar se ha convertido en una forma de vida para muchos venezolanos, lo hemos asumido como una dinámica de todos los días. Esperar que llegue el agua, el gas y otras tantas menudencias. Quizás sin darnos cuenta, se va colando en nuestra cotidianidad la sabia frase popular “el que espera desespera”. Esperamos ese día especial para ponernos un nuevo par de zapatos, ansiamos que llegue el día para liberarnos del estrés e irnos a la playa, pensamos una y otra vez en ese momento específico que ustedes tienen en su mente y yo también, convencidos de que volveremos a ser felices cuando ocurra.

Mientras aguardamos la vida avanza, los días pasan y es necesario dimensionar que la felicidad son los espacios que disfrutamos, por lo que hay que volver al aquí y al ahora, viviendo cada momento con sus detalles, sus enseñanzas y sus expectativas.

Coge tu bastón y anda

Al despertar de cada día mi dinámica comenzaba dando gracias a Dios y luego el petitorio de que me ayudara a levantarme de la cama. En el cuarto acostada comenzaba a rezar pidiéndole lo mismo a José Gregorio Hernández y a San José, a todas las Vírgenes y los Santos. Seguía esperando el milagro que finalmente ocurrió, pero no como yo lo imaginaba. 

Ese miércoles después de la Pascua de Resurrección oía la misa que por internet transmitía el sacerdote colombiano Carlos Yepes, un cura que en mi opinión tiene un manejo perfecto de su misión evangelizadora en redes sociales. Eran las 5:30 am. cuando le oí decir: “¿cuántos años más vas a esperar para dar el paso, cuando tengas 80?”. Me sorprendí porque sentía que me hablaba a mí, aún cuando supera en cada transmisión los 7.000 seguidores. Volví a ver el video para certificar que la primera lectura tenía una exhortación muy firme. (Hechos de los Apóstoles 3,1-10)  El texto refiere la participación de Pedro y Juan, apóstoles que se encuentran con un lisiado de nacimiento quien esperaba recibir limosna de ellos. Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro pero te doy lo que tengo, en nombre de Jesucristo el Nazareno levántate y anda”.

Empecé a reflexionar sobre lo que significaba dar el paso. Recibir a Jesucristo en nuestro corazón es también cumplir su palabra. Al día siguiente le dije a mi hijo, cuándo me ayudó a levantar de la cama, que me diera el bastón. Incrédulo me preguntó: ¿mamá está segura? tienes seis meses sin caminar. Le respondí que estaba cumpliendo órdenes e inicié mis primeros pasos. Entendí que no podía seguir esperando que alguien caminara por mí, y que es necesario reunir el valor y la disposición para dar el paso. El mensaje es tan claro que no lo oímos, toma tu camilla, en mi caso mi bastón, y anda. No te quedes esperando, apóyate en tu buena voluntad, tu fe, tu esperanza, confía y muévete. La oración es también un espacio de fortaleza, ahora mismo están convocando el rezo del Rosario y son numerosos los que vamos uniendo intenciones. 

Hagamos arepas

Cuando estas inactiva por un largo período, te acostumbras a que todo te lo hagan. Comida, baño y demás actividades en las que necesitas asistencia de otros, crean una especie de zona de confort por así decir. La memoria empieza a olvidar movimientos muy sencillos. Clemente, mi hijo, empeñado en que recupere la dinámica más elemental, me  pidió que hiciera unas arepas. Acepté de buen gusto, cosa que no ocurría en meses anteriores, porque ahora sé que puedo ir paso a paso hasta donde me den las fuerzas. Él preparó la masa, yo simplemente comencé a extenderla y no quiero ni contarles como quedaron de redondas, pero lo hice y me sentí muy bien cuando pude incluso voltearlas en la plancha; algo tan simple se vuelve un gran logro.

Decidí romper con el esquema de esperar que todo te lo hagan y empezar a disfrutar un poco de tareas que antes eran cotidianas, motivada tal vez por optimismo de mi prima Rita, quién cocina muy bien y hace unos postres estupendos. Todos los días inventa algo, utilizando la receta básica de cocinar con “lo que hay”. Ella dice que eso la relaja, la mantiene activa  y yo digo que @Ricarita tiene el ingrediente más importante, cocina con mucho amor. Mientras esperas cocina algo, quizás el plato para el que necesitas más ánimo o simplemente una sencilla comida con lo que tengas y te haga feliz.

Te lo recomiendo

Actualmente dedico tiempo a  leer todo lo que pueda. Con los recursos que tenemos en internet ahora resulta más fácil acceder a la biblioteca abierta en todo el mundo. No hay excusas, está al alcance de nuestras manos y para quienes como yo, que  procuran reactivar el movimiento total de sus manos, también hay opciones como la TTS, una aplicación que te va leyendo el libro, con una voz un tanto mecánica, pero que funciona. De los libros que últimamente me han atraído les podría recomendar “La bailarina de Auschwitz” de Edith Eger. Un magnífico relato que entrelaza la fortaleza humana y los designios de Dios, ante circunstancias muy difíciles de superar. Sin embargo ella lo logra y escribe el libro para dejar una enseñanza extremadamente interesante.

Un segundo libro para quienes deseen mejorar la comunicación es “Comunicación no violenta” de Marshall Rosenberg. El autor diseña un mecanismo de acción para  cambiar esquemas de comunicación agresivos, con ejercicios donde incluye revisión de las emociones o experiencias vividas que nos llevan a este tipo de conductas.

Con todas las opciones que ahora existen en el ámbito virtual, leer se ha convertido en una de las prácticas más abandonadas. No juzgo los cambios, pero sí considero que no debemos renunciar a los beneficios que nos brinda una buena lectura, entre ellos el equilibrio y la paciencia.

El aquí es ahora 

Hablar con mi amiga “la China” cómo le conocemos a Gladys, es esperar una infaltable expresión de risa.  Ella fue la nutricionista del comedor de la UDO durante 25 años y además de su pasión por los deportes, siempre ha mantenido una franca animosidad. Actualmente en Argentina, ni el frío extremo al que no nos acostumbramos los caribeños, congela su sonrisa. Conversar con nuestros amigos y contagiarnos de su buena vibra, es una decisión sana por la que me inclino cada día. Sigo dando gracias al Creador al iniciar la jornada y me enfoco  en el aquí que es ahora, con la calma de un día a la vez. 

Los venezolanos están por el mundo generando noticias, la mayoría positivas. Sufren los embates del tiempo, las exigencias de los cambios estacionales, pero a la par unen los esfuerzos para dar a conocer nuestra gastronomía (la China hace unas tortas de zanahoria que impacta a los argentinos).

De alguna manera buscan seguir cerquita del país. Esperando? Lo que percibo cada vez que hablo con alguno de ellos, pariente o amigo, es que mantienen en alto la alegría, pese a las adversidades y mucho más ante los éxitos. Nosotros podríamos decir que para los que están fuera es fácil, porque en la mayoría de los casos no tienen que sufrir la ausencia de los servicios básicos, pero más allá de esas aseveraciones tan simplistas, hay un montón de emociones complejas, que van desde la añoranza hasta el sentimiento patrio. 

Cada quien  enfrenta sus retos para vencer la desesperanza, yo por ejemplo me apoyo en el poder de la música, que muchas veces, como el amor, rompe fronteras y une corazones. Coincido en esto con un guapo colega margariteño que se marchó al norte y en Filadelfia desarrolla una impecable carrera en Univisión. 

Argenis Figueroa nos llena de orgullo y me contó que por las mañanas cuando conduce al trabajo pone música de Margarita, contando entre sus favoritas las canciones de Lucienne Sanabria. Dice que se imagina en la isla, acercándose anímicamente a su región y a veces corona en el camino cuando se encuentra con una venta de  empanadas. 

Yo sigo con atención los éxitos de  los músicos venezolanos en el exterior y celebró escuchando sus interpretaciones. Después de grandes sacrificios algunos como Jorge Glen han colocado en alto  nuestro gentilicio. Disfrutar cómo suena el cuatro venezolano en Europa y en importantes escenarios de América es emocionante. Buena música para levantar el ánimo, es también una excelente opción mientras esperas.

9 Responses

  1. Muy buena reflexión. Cuando Dios nos habla a través de sus Ángeles debemos obedecerlo. Mientras mantenemos viva nuestra fé podemos lograr hasta lo imposible.
    Podemos viajar por todo el mundo, y nunca olvidar nuestras raíces, además d mantenernos siempre con una gran sonrisa y disfrutando de todo lo que nos rodea.
    Un fuerte abrazo!

  2. Amiga,me encantó y me vi reflejada en esas letras,y lo más triste es,que mientras leía,sabía que todo lo dicho allí,yo lo sabía y trato de ignorarlo
    Me alegra que mantengas ese ánimo de luchar para salir adelante y siempre estar de pie…Saludos y que Diosito y José Gregorio te acompañen siempre
    Lo voy a guardar para leerlo , cuando lo necesite y se que será así

  3. En este artículo, María Helena nos expone otra muestra de su amena narrativa y de su persistencia en no dejarse doblegar por la cruel enfermedad que padece. Ánimo, amiga! Dios te ayuda.

  4. Querida amiga. Siento en tu artículo inmensa gratitud y me alegra que, además, la quieras hacer pública
    También siento que deseas visibilizar nombres que te han enseñado o te han hecho bien, posiblemente no sólo a ti sino a muchos.
    Me encanta leerte y descubrir que, tú por tu lado y yo por el mío, hemos visto la luz y el espíritu santo se mueve en nuestros corazones. Te abrazo inmenso.

  5. Muchas felicitaciones! Creo que » el que porfía, vence». No es fácil salir de la cama con tanto meses de postración, lo se por experiencia, la voluntad es fundamental. Dios y la Virgen Santísima a tu lado. Fuerza, Fe y muchas bendiciones. Gloria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *