¡La seguridad para la paz en Venezuela!
Enrique Prieto Silva
Hemos venido hablando sobre la necesaria educación para la paz en Venezuela, lo que se ha convertido en un pensar ideológico, que surge cuando analizamos el ideario para cambiar la crítica situación política que vive el venezolano a consecuencia de la pérdida del liderazgo y de la racionalidad consciente, aderezada por el enfrentamiento de todos contra todos; donde la controversia irracional dejo los parámetros políticos, para convertirse en una guerra con su clima exacerbado de angustia y temor que ella genera, y que requiere una comprensión compleja, tanto, como que no hay otra salida distinta a buscar la paz.
En nuestras últimas intervenciones, hemos soslayado el actual acontecer derivado del intervencionismo que se ha entronizado en el país, limitándonos solo a manifestar nuestro pensar crítico sobre la diatriba generada por la pérdida del raciocinio partidista y la turbia derivación discutida en las redes sociales; éstas, donde hemos podido observar un comportamiento falaz e incomprensivo de muchos, quienes avalan una intervención de fuerza extraña para cambiar el rumbo político gubernamental de la patria; vale decir, admitir una valoración delictiva manifiesta sin prueba ni fundamento del jefe del Estado, su aprehensión y extracción al margen de los poderes públicos existentes.
Con mucho temor hablamos de la situación actual de Venezuela y la movilización naval al sur del Mar Caribe, la que se ha catalogado de amenazas de intervención militar de EEUU o la calificación de “narco-Estado”; explicando que esto no pasa de ser retórica, bravatas o, como alguien lo califica de “pajaritos preñados”; sinembargo, el registro histórico y la lógica de la política exterior norteamericana indican que esas aseveraciones no deben desestimarse como meras exageraciones. No obstante, no podemos dejar de lado la crítica que se hace, cuando se dice que no podemos subestimar esta acción al conocer cómo opera la política exterior norteamericana. …“Las palabras de un fiscal general, de un presidente o de un senador influyente no son improvisaciones, son hechos [Dixit Lenin]. Son piezas de un guion de presión progresiva que ha tenido desenlaces concretos en la historia reciente de la región.”
En este deliberar sobre el ¿qué hacer?, referimos lo que se ha considerado como una “disuasión estratégica”, el repetir la proclama patriótica de Cipriano Castro “Soberanía y Paz contra la profanación insolente del enemigo extranjero”, en ese momento nuestro territorio estaba rodeado de buques europeos y quien salió en su “defensa” fue un presidente Norteamericano: Franklin Delano Roosevelt y su canciller John Hay, quienes invocaron la llamada doctrina Monroe “América para los americanos”. Hoy, como lo observan los críticos histórico-políticos, la situación es a la inversa; quién lo cerca es EE.UU y su decir, su propósito es abonar el camino para una alianza regional, incluyendo a Europa, en aras de una transición política en Venezuela, al tiempo de prevenir y vigilar el tráfico de drogas. En este sentido, aplicando el ideal del Derecho Universal debemos preguntarnos sobre la racionalidad y lógica jurídica de este proceder al cual no podemos dejar de analizar.
Obviamente, como manifiesta un importante editorial, no podemos subestimar el decir de Maduro, quien supuestamente, apelando a desprendimientos morales y tácticos como: “estoy dispuesto a la separación a mi vida privada, sin las nostalgias del poder”, o la promesa “de abrir las puertas de todas las cárceles de la república para los detenidos políticos”; lo que a decir del editorial, “Una verbalización que pretende “poner de lado la hostilidad, a cambio que el imperio-según sugiere-deponga la suya”. Concluyendo el editorial que “Sin duda hay temor. [Maduro] no renuncia, dimite o abre las puertas de los presos políticos [por cierto, reconociendo que tiene el poder para hacerlo, a menos que medie una negociación: cese del cerco militar, de recompensas y garantías recíprocas”. Para el editorial, “…a lo interno se muestra “rodilla en tierra”, defensor de una soberanía que no existe y abanderado de la paz, que sólo pretende sea la propia. Desliza los riesgos [a camaradas perplejos] de su partida “a la vida privada”. Sorprende a Tirios y Troyanos. Nadie en el régimen está a salvo, si decide “sacrificarlo todo, TODO-sic-hasta lo que podría llamarse nuestros resentimientos por razón de nuestras diferencias intestinas”. ¿Huye hacia adelante?”
Para nosotros no está clara la situación; la vemos con libertad situacional nacionalista, poniendo de por medio y en primer lugar la Constitución de la República, los parámetros de la soberanía, de la que se desprende la seguridad y la defensa nacional, ubicando en el centro del debate a la Fuerza Armada Nacional y su misión de “garantizar la independencia y la soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio mediante la defensa militar…” Todo esto fundamentado como base en lo que estable el artículo 326 de la CRBV, “La seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental, y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena cobertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce sobre los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar.”
@Enriqueprietos

Siempre priva la presunción de inocencia,’pero los diferentes gobiernos de USA han realizado desde los comienzos del 2000 diferentes investigaciones que comprueban nexos de Maduro y sus secuaces en actividades de narcotráfico y terrorismo con elementos de la guerrilla colombiana, cuando se etiqueta a Maduro como jefe de un cártel de drogas y terrorisrs es porque tienen las categóricas pruebas para su detención, no habrá invasión ni intervención militar, disuasión y otras acciones de presión son las que están presentes para un régimen que se robó las elecciones a lo “mero macho el 28/07/25