En la evaluación que me realizó la estupenda fisiatra Dra. Gersenia Núñez el año pasado, me ordenaba mover los músculos de la cadera. Un leve movimiento fue lo que pude hacer y ella me dijo: “con ese poquito me basta”. Al principio no entendí lo importante de esta frase y es que cuando el cuerpo se paraliza en alguna parte o sencillamente todo, cualquier movimiento comienza a ser valioso. Sin embargo muchas veces no basta, porque estamos tan apurados para volver a nuestra cotidianidad que pretendemos hacerlo todo de una vez y en poco tiempo. Definitivamente no es así, eso va paso a paso, movimiento por movimiento, decisión tras decisión. 

 La terapia de rehabilitación encaja perfectamente con esta frase, es milímetro a milímetro hasta que puedas mover el dedo, la mano, el brazo y el cuerpo.

Le pedí a Dios hacer la terapia de rehabilitación en un sitio que fuera adecuado, porque la experiencia vivida en Manzanillo con los cubanos no rindió los frutos esperados. Gestioné en varias partes donde lamentablemente no se abrieron las puertas, pero seguí tocando porque esperaba siempre el mejor plan de nuestro creador. Así fue como llegué a un centro estupendo, donde ahora más que una terapia de rehabilitación muscular y estructural, es un espacio de activación emocional, mental y  por supuesto física, bautizado por mi con el nombre de terapia integral.

El Súper equipo 

Llegar al área de rehabilitación donde se practican las terapias es recibir un cordial “buenos días” pronunciado con entusiasmo por quienes allí asistimos en procura de movernos mejor venciendo el dolor.

La jefa líder de nuestro grupo es la Licda. Asísmar Antonieta, una morena enérgica, caraqueña de nacimiento pero criada en la Guaira con toda la sazón del Caribe. Con una pasión desbordante por su profesión atiende dedicadamente a todos sus pacientes. Se  graduó en el 2007 como TSU en fisioterapia en la Uptamca, para continuar en el 2018 con el logro de la licenciatura. Un gran esfuerzo y el apoyo de su mamá Margarita Merchán, a quién reconoce como “la mejor madre del universo» hacen posible alcanzar las metas. Se nota el orgullo cuando recuerda el enorme sombrero de pava que se ponía su progenitora, para vender los kinos que  costearon sus estudios.

Hoy en día es Fisioterapeuta y docente universitario, especialista en fisioterapia neurológica, deportiva y traumatología, también desarrolla sus habilidades como Especialista en técnicas de estudios y en nuevos recursos para el aprendizaje.

Se desempeñó en la Coordinación regional en la Universidad de las Ciencias de la Salud HCF del programa nacional de formación en rehabilitación (fisioterapia/terapia ocupacional/terapia del lenguaje/ prótesis y prótesis/optometría) hasta el mes de mayo del año en curso. Continua como docente de las áreas de anatomía, neuroanatomía, kinesiología y técnicas especializadas en fisioterapia. En su haber cuenta con 3 cohortes de profesionales egresados, que hacen vida en todas las salas de rehabilitación del sistema público nacional de salud del Estado Nueva Esparta.

El binomio de oro lo integra nuestro muy apreciado Omar José a quién valoramos como parte fundamental del equipo, aunque su trabajo es ad honoren y por total amor. Un funcionario de carrera policial jubilado, cuyo carácter envidiable. Cada día de jornada nos recibe con su simpáticas  expresiones, chistes y la permanente pregunta: “¿quieres un cafecito? pero sin azúcar porque aquí todos somos fitness”. Hemos llegado al consenso de que la terapia sólo está completa sí éste atento líbrano está presente. Sensible y cordial, es el ayudante perfecto, el apoyo ideal que nunca interfiere con el trabajo de su esposa. Me tomé la libertad de preguntarle a ella cuál era su opinión sobre el desempeño de Omar José y dijo: “Es uno de mis pilares, mi apoyo incondicional, decidió acompañarme a ser feliz en todo lo que haga! Es el que anima a todos mis pacientes, los hace reír y entiende que mi profesión es un modo de vida y que lo haré hasta que no pueda moverme”. 

Los hombres

 Los adultos somos mayoría en este grupo terapéutico. Hombres y mujeres nos deleitamos con la grata conversación de temas diversos. Respetuosos de las ideas y los contrastes, la mayoría docentes o trabajadores activos de la educación venezolana con lesiones e historias que contar, las cuales hacen de la terapia una grata experiencia dos veces a la semana. 

El profesor Tiburcio José, por ejemplo, es un docente de la especialidad de matemáticas, jubilado con una vasta experiencia laboral y una impecable trayectoria. Se desempeñó en todos los horarios de la época, diurno, nocturno y parasistema. El primer día que le vi me encantó su mapire, cesta margariteña tejida con palma, en el cual no traía ni chimbombó ni pepinos, sino las toallas y sábanas que piden en la terapia. De expresión corta, pero jocosa y contundente, siempre nos sorprende con sus gratas frases. Una vez nos contó que alguien le preguntó en la calle cómo se sentía y él le dijo: “estoy muy bien, solamente me cayó un poquito de comején en el cuerpo”. Juega en dupla perfecta con Isael José llamado Chael entre amigos; un obrero conocedor del lenguaje de señas como jubilado de la Escuela Especial de sordos en la Asunción. Apasionado de la bicicleta y de expresión oral minimizada, con los ojos lo dice todo. Ha debido abandonar su condición de ciclista, porque sufre una lesión con la que lidia en silencio. 

A este dúo se suma el señor Santiago José, a quién le he oído pocas palabras, no habla ni para quejarse del dolor, es profesional de la mecánica y nos acostumbró a los miércoles de catalina. Llega con su guapo hijo Edward quien nos saca una sonrisa cuando muestra la bolsa que contiene el delicioso dulce criollo. Allí volví a saludar al profesor José Marcano, docente extraordinario de la Universidad Nacional Abierta, quién estuvo algunas semanas deleitándonos con su magnífica voz estereofónica y sus excelentes anécdotas académicas. 

Las mujeres 

Para variar las señoras grandes somos mayoría. La reina pepiada es la maestra Monset nativa de los Andes pero práctivamente hija adoptiva de Los Robles conocida por todos, dentro y fuera del centro. Es un personaje, lindamente ataviada con hermosos sombreros y ropa de combinación, entra saludando a Raimundo y todo el mundo. Dueña de un agudo carácter, algunas veces suelta las críticas tan bien enfiladas que producen risa. Es amable y solidaria, con su bolso de ruedas y cargada de amor para quien le rodea. 

Allí también conocí a Esperanza otra docente, colega de Tiburcio, con quién se reencontró en la terapia, rememorando años de amistad y compañerismo. Dice que ha tenido que aprender a hacer arepas de nuevo y a jugar con plastilina por una lesión en la mano, sin embargo la vemos animada haciendo honor a su nombre. La que completa el trinomio es la profesora Maríanela, una docente de la especialidad de química, dicharachera y expresiva, que me hizo recordar las desdichas con esta materia en el bachillerato. Su historia aunque dolorosa es hermosa. Iba como parrillera en una moto, cuando otra moto fue impactada por un vehículo y un niño de 4 años salió volando por los aires y cayó encima de ella. El impacto le provocó triple fractura  en el hombro, pero el pequeño fue salvado milagrosamente porque su cuerpo soportó el golpe y permitió que saliera ileso. 

Hay otras damas que asisten, profesionales de carrera que presentan lesiones, atendidas diligentemente por Asísmar Antonieta, muchas de ellas expresan que cuando vienen a la terapia duermen bien y ese se convierte en un mejor día. No faltan los niños con lesiones en piernas o pie y tampoco los jóvenes, a veces renuentes a seguir instrucciones, pero aún así disciplinados con las órdenes de nuestra líder.

La cúspide 

Un día le escribí a mi querido amigo Pablo Arismendi, con quien bromeo frecuentemente, porque se ha vuelto un excelente agricultor y yo bauticé su conuco la ”Colonia Tovar”. Le pregunté si tenía unos chimbombos qué me diera y me dijo: “quedan unos poquitos”, entonces recordé la frase y le respondí con eso me basta. Vuelvo a enfocarme para contarles las dos caras de la moneda, porque no es solo la fraternidad y la risa, hay que ver también el otro lado, el del dolor, el de la angustia. Es también la expresión solidaria de mis compañeros silentes, conmovidos, que me han visto llorar y gritar por los nervios ante un bloqueo, como el que me ha sucedido cuando me ordenan subir las escaleras. Con la ayuda de mi hijo Clemente y mi fisioterapeuta he realizado este ejercicio. En esta semana iba a bajar y volví a bloquearme, ante el recuerdo de mi mamá, quién se cayó por las escaleras de mi casa. Cuando llegas arriba y subes los ocho pequeños escalones sientes que has coronado en la cúspide. Pero al bajar el pie se retrotrae en un absoluto olvido de cómo se mueve y la pierna se niega a inclinarse en el escalón. Mi hijo insistía en que podía hacerlo y yo terca al fin, estaba esperando que Asísmar viniera. Ella me dijo: “baja que tú puedes” y yo me quedé casi media hora parada allí hasta que me di cuenta de que el ejercicio estaba diseñado para que yo siguiera tomando mis propias decisiones. Recordé la frase que Clemente repite constantemente: “no sabrás lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción”

Cerré filas al ”no puedo”, respiré hondo, miré el pequeño cerro que esta al lado del edificio de la Gobernación del Estado, me di la vuelta y dije «lo haré». Comencé a recordar cómo se dobla la rodilla para bajar la escalera, mi hijo y mi querida Gleidy Juliana me ayudaron. Logré hacer el ejercicio, de eso se trata, dar el paso, seguir adelante porque como decía mi papá: “palante es pa allá”.

El espejo en el piso

Este departamento tiene todos los juguetitos, como dijéramos en buen venezolano. Lo primero es un aire acondicionado que nos hace recordar los quirófanos, todos llevamos colchas gruesas y abrigos para soportar el frío casi “cordillerano”. Allí está la escalera de madera con sus tramos bajos y altos, las barras paralelas, y una serie de equipos para ejercicios, multifuerza, bicicletas estáticas, las pelotas, las camillas, los aparatos y los espejos que nos obligan a mirarnos y darnos cuenta que hacemos, cómo estamos y cómo vamos. Aparte de estos espejos en la pared, están los relucientes pisos del edificio del Ipasme, dónde se encuentra este magnífico centro de rehabilitación.  Reconocimiento especial para todo el equipo de limpieza que mantiene las áreas impecables y uno puede sentirse tranquilo ante la pulcritud que se respira, no solo en al área, sino en todo el edificio. Ya tenía referencias del excelente grupo de terapeutas que tienen y del cuidado con el que mantienen las áreas operativas. Quiero agradecer el saludo cordial de la mayoría de los porteros y mi cariño para Mayumi, de la central de citas. Un equipo dedicado y de alto nivel que dan la cara a las exigencias de quienes como docentes procuramos la atención, la rehabilitación y la reintegración a nuestras habilidades. Es sencillamente una terapia integral a la que Dios nos guía.

18 Responses

  1. Excelente descripción del poder mental, con sus elementos de sabiduría filosófica, de la lógica y de la disciplina espiritual con su motivación, fe, esperanza, férrea voluntad y autoestima. Estas variables con el área cognitiva de la medicina terapéutica, entre la paciencia y la seguridad de ser sanado, basta para emprender el proceso de sanación hasta el final.

  2. Excelente leerte nuevamente y sobre todo en un tema tan importante para ti y tu recuperación. Que estoy seguro ya viene porai
    Feliz por ese poquito que cada vez te empeñas en avanzar!

  3. Que bueno amiga, estás en manos de un equipo de excelentes profesionales que conocen muy bien su oficio, te deseo que aproveches estás terapias que te vienen como anillo al dedo. Saludos cordiales

  4. Sigue adelante que si puedes mujer valiente un ejemplo de que querer es poder recordar cuando tus alas estaban rotas y verte ahora reconstruida como el ave fénix se me llena los ojos de lágrimas y es por saberte sana luchando cada día por seguir restableciendo tu salud y esas ganas de vivir eres mi heroína Dios te bendiga querida Malena adelante ♥️

  5. Cómo me alegra leer esta historia llena de tantas anécdotas y todas llevan a una misma cosa, el tiempo de Dios es perfecto conseguiste el lugar y las personas perfectas para tu avance y la fortaleza para decir , yo puedo, bravo por eso

  6. Que bellezaa de artículo, me hiciste llorar!
    Siempre estaré para servir!
    Gracias por confiar y el cielo es el límite…
    Es solo el comienzo, es doloroso y en ocasiones se ve intrincado, pero tú fe y confianza en ti misma marcará la diferencia.
    Tu puedes María Elena!
    No lo dudes.

  7. Tu relato me conectó con mi experiencia «de terapia, en terapia», hasta que caí en las manos de la doctora Gersenia: eso fue un bálsamo para mi sanación. Adoré el ambiente cariñoso entre los pacientes, gestos solidarios que curan el alma.
    Que sabroso leerte.

  8. Querida María Elena:
    Leí con profunda admiración y emoción tu testimonio sobre el proceso de rehabilitación. Tu narrativa no solo es poderosa, sino profundamente humana; convierte el dolor en palabra, y la lucha en inspiración. Cada línea está cargada de sensibilidad, honestidad y fortaleza, y refleja no solo el compromiso con tu recuperación, sino también tu capacidad de ver belleza y sentido en medio del desafío.
    Me conmovió especialmente cómo transformas cada pequeño logro en un triunfo compartido, cómo reconoces con gratitud al equipo que te acompaña, y cómo le das valor a los vínculos que se tejen en ese espacio que has llamado, con acierto, “terapia integral”.
    Gracias por abrir tu corazón y permitirnos ver más allá de la terapia física: nos mostraste la verdadera dimensión de la resiliencia. Eres testimonio viviente de que la voluntad y la fe, cuando se alinean, hacen posible lo que parecía inalcanzable.
    mi abrazo solidario, todo mi respeto y admiración por tu valentía y tu manera tan genuina de contar y sanar al mismo tiempo.

  9. Gracias, querida María Elena, por permitirnos conocer tus experiencias tan llenas de entusiasmo, y saber que lo estás logrando.
    Bravo por tu valentía, porque se que no es fácil moverse cuando sientes que el cuerpo no te responde, pero al descubrir el poder de tu mente, ya nada te detendrá en este camino, y gracias a Dios, y de la mano de las maravillosas personas que bien describes, cada día ese poquito que te basta será tu recuperación .
    Bendiciones querida amiga, me encanta todo lo que escribes por aquí

  10. Que bonitas palabras al expresarse de personas especiales que van llegando a su vida, personas que no imagino conocer y que ahora le dan su toque de alegría y aliento para seguir adelante. Gracias por compartir esa experiencia y ese vivir dia a día, que nos hace reflexionar que todo te cambia en un abrir y cerrar de ojos y que esas pruebas que pensamos que no podemos superar, son las que nos fortalece para seguir adelante y lograr volvernos a levantar

  11. Compartir esta experiencia es una manera de gratitud; primero a Dios por guiarte a ese centro de salud y luego, a todas las personas que te han apoyen este proceso: tu hijo, la fisioterapeuta y sus ayudantes, las nuevas amistades y a ti misma.

    Es lindo leer cada nombre porque la mezquindad está muy lejos de tu corazón.

    Es bueno comprender que ese logro milimétrico es el inicio de la movilidad.

    Te abrazo y deseo que disfrutes cada nuevo «ese poquito me basta».

  12. Gracias a Dios mi prima querida ,conseguiste esa terapia integral lo mejor para ti ,que recibas esas terapia con mucho amor y carin̈o como debe ser , que Dios te siga bendiciendo y dando esa fortaleza que necesitas día a dia un fuerte abrazo .Tqm.

  13. Gracias amiga por compartir tus momentos de recuperación esfuerzo ,voluntad y esperanza para seguir avanzando que si se puede fuerza amiga si se puede.

  14. Mi querida María E; me encanta la forma como nos cuentas tus vivencias en un extraordinario centro que te está regresando a la cotidianidad y eso me hace muy feliz. La perseverancia y la fe que mantienes es digno de ese dicho de tu papá. No esperaba menos de ti, eres una guerrera y Dios en su infinita misericordia te está llevando de su mano. Un gran abrazo

  15. Muchas gracias por compartir este proceso tan personal y valiente. Es una alegría inmensa leer cómo has encontrado no solo la fuerza para sanar tu cuerpo, sino también un espacio de apoyo y cariño que nutre tu espíritu. Tu historia es un recordatorio hermoso de que el progreso, por pequeño que sea, es siempre motivo de celebración y de que la sanación es un viaje integral que abarca mucho más que lo físico. Te envío un abrazo enorme y lleno de admiración.

  16. Gracias por sus hermosos y fortalecedores mensajes.Los recibo con el amor que percibo en ellos, donde la amistad y el cariño fluyen en armonía con sus deseos. Me ayudan un mundo a entender el proceso por el que estoy pasando y la motivación que me lleva a relatarlo. Dios con nosotros

  17. Definitivamente el aprendizaje y el trabajo es completo en la terapia… Tanto emocional como físico, porque si no se lo pides el cuerpo no avanza, tan simple como creer que es posible y confiar.

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