El “perezjimenismo” electoral
Por: Pedro González Silva
Estando en el poder, el régimen de Marcos Pérez Jiménez creó su partido político: el Frente Electoral Independiente (FEI), con el cual participó en 1952 en unas elecciones organizadas por la misma dictadura, para elegir una Asamblea Constituyente que promulgara una nueva carta magna.
Como es conocido históricamente, URD y Copei deciden participar en la contienda, mientras AD y el PCV prefirieron abstenerse. Oficialmente, la elección la ganó el FEI, sin embargo, realmente fue URD quien arrasó en esos comicios, y al denunciar el fraude, su líder, Jóvito Villalba, es expulsado del país.
Seis años después, es derrocado Pérez Jiménez y huye al exilio. Venezuela vuelve a la democracia interrumpida en 1948, y en el 58 se realizan las elecciones presidenciales. Se cumple con éxito el período constitucional de 5 años, y en 1963, de nuevo se realizan los comicios presidenciales.
En ese mismo año 63, se gesta un movimiento de seguidores de Pérez Jiménez, impulsado por Rómulo Moncada y Erwin Burguera, que no buscaba participar en las elecciones del 63, sino que tenía puesta su mirada en las del 68, por lo que, después del proceso electoral en el que es electo Raúl Leoni (AD) como presidente, nace oficialmente la Cruzada Cívica Nacionalista, partido impulsado por Pérez Jiménez desde su exilio en Madrid.
En aquel momento, no le prestaron demasiada atención a la CCN, organización que adoptó como emblema el perfil de un indígena, y tomó el color rojo que perteneciera al PCV, pero que no lo pudo usar al estar inhabilitado, pues se encontraba en la guerrilla. Luego el PCV recobraría su color en el 73, y la CCN utilizaría el rosado.
Al acercarse la fecha electoral del 68, la CCN anunció que postularía a Marcos Pérez Jiménez al Senado de la República, y su candidatura fue aceptada. En realidad, la clase política venezolana no le dio mayor importancia a este hecho, y pensaba que el general retirado, era un “cadáver político”.
La CCN no apoyó ningún candidato presidencial, sólo participó con candidatos al Congreso y concejos municipales, y promocionaron con intensidad la candidatura al Senado de Pérez Jiménez, quien desde Madrid enviaba sus declaraciones.
En la CCN no había figuras connotadas del régimen dictatorial de Pérez Jiménez; sus miembros señalaban que compartían la visión ideológica del ex mandatario, plasmada en su doctrina del Nuevo Ideal Nacional, además del apoyo a su obra de infraestructura que modernizó al país.
Los resultados electorales de 1968 estuvieron cargados de sorpresas. Por una parte, por vez primera la oposición gana unas elecciones, y en un conteo “de infarto” que duró una semana, Rafael Caldera (Copei) se impone a Gonzalo Barrios (AD) por apenas 32.000 votos de diferencia.
Y por si fuera poco, la votación parlamentaria arroja otra sorpresa: la altísima votación alcanzada por la Cruzada Cívica Nacionalista, que llega a 402.461 sufragios, 10,9% de la votación, con lo cual Marcos Pérez Jiménez es electo como senador al Congreso Nacional. Su partido logró 21 diputados y 4 senadores, entre ellos, él.
Sin embargo, Pérez Jiménez no pudo asumir su curul, pues el 9 de abril de 1964, la Corte Suprema de Justicia, anuló su elección, lo que para Rómulo Moncada y Erwin Burguera, dirigentes de la CCN, constituyó “un día trágico para Venezuela”.
No obstante, al poco tiempo, Moncada renuncia a la CCN, por desavenencias con Pérez Jiménez; entre otras cosas, señala que él apoyaba las ideas de desarrollo del ex dictador, mas no su modelo autoritario, y el general le había manifestado que ahora venía una etapa distinta, de libertades democráticas, sin embargo, dijo Moncada en entrevista televisiva, Pérez Jiménez quería imponer su estilo autoritario en la CCN.
Al retirarse Moncada, asume el liderazgo del partido Pablo Salas Castillo, acompañado de Burguera, quien destacó en el Congreso, por la peculiar manera de decir sus discursos: en verso, y con bastante humor.
El “batacazo” que significó la alta votación alcanzada por el perezjimenismo, provocó euforia en una gran cantidad de políticos, que vieron en la figura del ex dictador, una forma de atraer votos, de manera que empezaron a proliferar como conejos, una serie de partidos “perezjimenistas”, y así mismo, de candidatos presidenciales que “coquetearon” con Pérez Jiménez, o con partidos afines a él.
De esta manera nació el Partido Nacional Integracionista (PNI), único comandado por un miembro del régimen de Pérez Jiménez: Luis Felipe Llovera Páez, que había regresado del exilio. Había sido miembro de la Junta Militar de Gobierno presidida por Carlos Delgado Chalbaud, y donde también estaba Pérez Jiménez, y luego, fue ministro del propio Pérez Jiménez.
También se fundó el Frente Unido Nacionalista (FUN), considerado neoperezjimenista, ya que estaba integrado por gente joven que no había participado del régimen dictatorial, pero que apoyaban la obra del líder militar tachirense. Su fundador fue Alejandro Gómez Silva.
Junto a estos, nacieron otros pequeños partidos: el Movimiento Popular Justicialista (MPJ), la Alianza Revolucionaria Patriótica (Arpa) y la Alianza Cívica Nacionalista (Alcina).
Todos estos partidos debatían sobre a quién apoyaba verdaderamente “el general”, todos querían ser el más perezjimenista, y todos coincidieron en una meta: postular para las elecciones de 1973 a Pérez Jiménez, como su candidato presidencial.
En esta ocasión, AD y Copei sí se tomaron en serio la candidatura de Pérez Jiménez, ante lo cual aprobaron en el Congreso de la República, una enmienda constitucional que impedía aspirar a la presidencia, al parlamento y a la Corte Suprema de Justicia, a cualquier persona que habiendo estado en el uso del poder, haya sido juzgado por malversación de fondos, como era el caso del ex dictador, con lo cual quedó definitivamente inhabilitado para aspirar a cualquier cargo de elección popular.
Luego de esta decisión, los perezjimenistas llegaron a plantear la posibilidad de que la esposa del ex gobernante, Doña Flor, aspirara a la presidencia, pero tal propuesta no se concretó. Empezaron a surgir candidatos perezjimenistas y todos decían contar con su apoyo.
Entre los candidatos que se acercaron a Pérez Jiménez, el más decidido fue Pedro Tinoco,del Movimiento Desarrollista, quien logró el apoyo del PNI de Llovera, e hizo su campaña con un fuerte mensaje de identificación con Pérez Jiménez.
El partido original del ex mandatario, la CCN, presentó la candidatura de Pablo Salas Castillo, quien afirmaba que, de ganar, renunciaría para apoyar una nueva elección donde compita Pérez Jiménez, tal como había ocurrido por esas fechas en Argentina, donde Héctor Cámpora compitió en apoyo al inhabilitado dictador Juan Domingo Perón, renunciando luego y permitiendo su regreso al poder.
El FUN hizo algo parecido y postuló a su líder Gómez Silva, quien ofrecía de llegar al poder, modificar la constitución para que regresara Pérez Jiménez.
El pequeño partido que se decía perezjimenista, el MPJ, decidió apoyar la candidatura del candidato de Copei, Lorenzo Fernández, e hizo campaña impulsando a los “perezjimenistas con Lorenzo”.
Los otros pequeños partidos del perezjimenismo, Arpa y Alcina, solo presentaron candidatos al parlamento y concejos municipales.
Otros candidatos presidenciales no perezjimenistas, intentaron ganarse el apoyo del ex mandatario, entre ellos Raimundo Verde Rojas (MDI), Miguel Angel Burelli (Opina) y Jóvito Villalba (URD), aunque de ellos, el único que hizo publicidad a favor de Pérez Jiménez, fue Verde Rojas, quien manifestó haber llegado a un acuerdo con él.
Mientras, Pérez Jiménez deshojaba la margarita en Madrid, sobre a quien apoyar. Su posición fue bastante evasiva, a todos les decía que sí, a ninguno le oficializaba su apoyo, parecía que el ex dictador había perdido el interés al quedar inhabilitado, y realmente no creía en ninguno de sus sustitutos, a nadie ungía, a todos los “mareaba”, y todos se desgañitaban diciendo que tenían el apoyo del “general”.
La CCN señalaba que Pérez Jiménez daría su “veredicto” en el último trimestre del 73, para determinar el “candidato único” del perezjimenismo, pero esa fecha llegó y Pérez Jiménez no eligió a nadie. Dicen que llamó a la abstención.
El candidato de la CCN, Salas Castillo, y el del FUN, Gómez Silva, renunciaron a sus candidaturas, aunque sus partidos compitieron para las elecciones parlamentarias. Pedro Tinoco quedó como el único candidato con apoyo serio de un partido realmente perezjimenista, como era el PNI.
Los resultados electorales significaron un gran descalabro electoral del perezjimenismo, que se convirtió en un fenómeno electoral efímero, sobre todo, después de la inhabilitación definitiva de Marcos Pérez Jiménez.
El único partido perezjimenista que logró una votación aceptable (aunque muy menguada en relación con la del 68) fue la CCN, que obtuvo en votos al parlamento 140.162 sufragios, y pudo obtener 7 diputados y un senador.
Después de la CCN, el partido perezjimenista más votado fue el PNI, que a pesar de la gran cantidad de recursos que aportó Tinoco en la campaña, sólo logró unos 30.000 sufragios, con los que obtuvo un diputado: el propio Tinoco.
El FUN apenas alcanzó unos 13.000 votos, y los demás partidos obtuvieron votaciones mínimas. Entre todos los perezjimenistas no llegaron a los 200.000 votos, mientras en el 68, la CCN logró 402.000.
La baja votación representó una oleada que barrió con la mayoría del perezjimenismo. Sin embargo, la CCN y el FUN llegaron con ánimo a los comicios del 78 (los demás desaparecieron), y esta vez, dispuestos a lanzar sus candidatos presidenciales propios, manteniendo su postura perezjimenista.
Es así como en el 78 la CCN lanza a Salas Castillo, y el FUN a Gómez Silva. En esta ocasión el FUN se coloca por encima de la CCN, obteniendo Gómez Silva unos 8.000 votos, y Salas Castillo unos 6.000. Pero eso es lo de menos, igual, estos resultados representaron el “entierro” del perezjimenismo.
Sin embargo, durante algún tiempo, el FUN y la CCN siguieron activos y participando en elecciones, hasta el año 1993, después de lo cual desaparecieron.
El FUN mantuvo una votación estable que oscilaba en unos 10.000 votos; apoyó a Caldera en el 83 y 93, y lanzó al ex ministro del primer gobierno de Caldera, Alberto Martini Urdaneta, en 1988.
La CCN no participó en 1983; en el 88 apoyó a un general retirado: Luis Hernández, y en el 93 a una mujer: Carmen de González; con el primero llegó a 2.000 votos, y con la segunda alcanzó su más baja votación, de alrededor de 800 sufragios.
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