Radhika Yadav, una tenista de 25 años con futuro prometedor, fue asesinada a balazos por su propio padre, Deepak Yadav, el pasado 10 de julio mientras cocinaba en su casa. El crimen ha sacudido a la sociedad india y ha reavivado el debate sobre la violencia de género, el control familiar y los llamados “crímenes de honor”.

Radhika había destacado como deportista a nivel estatal y, tras una lesión en el hombro, comenzó a dar clases particulares de tenis en canchas rentadas. También mostraba interés por las redes sociales y participó en un video musical, inspirada por influencers como Elvish Yadav.

Su padre, quien había financiado parte de su carrera deportiva, confesó el crimen alegando que no soportaba las burlas de los vecinos por depender económicamente de ella. Además, se oponía a que ella trabajara de forma independiente.

Amigos cercanos revelaron que Radhika vivía bajo presión y control, especialmente por su forma de vestir y su deseo de independencia. Había expresado a conocidos su intención de mudarse a Dubái o Australia para estudiar o trabajar.

La policía investiga el caso y analiza sus dispositivos electrónicos, donde se descubrió una cuenta de Instagram secreta en la que abordaba temas sensibles como el matrimonio intercastas.

El caso ha generado una ola de indignación y voces como la de la actriz Richa Chadha han exigido justicia, denunciando públicamente la cultura que normaliza el control violento sobre las mujeres.

Radhika Yadav se ha convertido en un símbolo de una lucha más amplia por la libertad y los derechos de las mujeres en la India contemporánea.

Vía Cinco Radio

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