Lorenzo: Un presidente amigo…
Por: Pedro González Silva
Lorenzo Fernández, de la generación fundadora de Copei, fue el primer candidato presidencial que tuvo este partido, luego de las cuatro candidaturas seguidas de su máximo líder, Rafael Caldera, entre 1947 y 1968. Una vez Caldera obtuvo el triunfo electoral en su cuarto intento, quedó libre el camino para que otros dirigentes canalizaran sus aspiraciones, ya que en ese entonces no había reelección presidencial inmediata.
El partido eligió su candidato presidencial para los comicios de 1973, un año antes, en marzo de 1972. Compitieron cuatro precandidatos y resultó ganador, en una segunda vuelta electoral, Lorenzo Fernández, considerado el favorito del presidente Rafael Caldera.
Dos meses antes de su elección como candidato, Lorenzo Fernández había renunciado como Ministro de Relaciones Interiores del gobierno de Caldera, cargo que ejercía desde los inicios del período constitucional (1969).
Como ministro, Lorenzo Fernández destacó por adelantar la política de pacificación que permitió el regreso a la política electoral, de partidos de izquierda que se habían ido a la guerrilla, como era el caso del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Ambas toldas regresaron a la lucha electoral en 1973, debido a la política de pacificación.
La imagen de Lorenzo Fernández era la de un hombre ecuánime, sosegado, conciliador, con aire “bonachón”, con cualidades gerenciales, asociado a la empresa familiar Helados EFE, por lo que en su campaña recibió chanzas que lo etiquetaban de “heladero”. En el gobierno de Rómulo Betancourt, en el marco del Pacto de Punto Fijo, Lorenzo Fernández fue ministro de Fomento.
Como candidato de Copei, mantuvo una línea de total identificación y compromiso con el gobierno de Caldera, defendiendo sus políticas y ofreciendo continuidad en las líneas trazadas por el gobierno socialcristiano, por eso, uno de sus lemas de campaña era: “Con Lorenzo la paz seguirá…”
El candidato con el que le tocó enfrentarse, Carlos Andrés Pérez (AD) presentaba grandes contrastes con él: uno se vendía como “enérgico”, y el otro era más bien tranquilo; uno se mostraba rudo, y el otro conciliador.
Tanto era el contraste, que mientras CAP usaba unas huellas de zapatos como símbolo de sus recorridos a pie, Lorenzo tuvo como principal ícono una rueda (que formaba parte de la letra “o” que contenía su nombre) y que daba la sensación de ir “sobre ruedas”.
En Caracas, en la muy conocida y céntrica Plaza Venezuela, Copei colocó una gigantesca “rueda de Lorenzo”, que toda la población conoció como importante punto de referencia de la campaña socialcristiana.
Los adecos, atacaron con cierta puntería, los puntos sensibles o considerados “débiles” del candidato copeyano. Para contrastar con el talante dinámico de Pérez, a Lorenzo lo calificaban de “bobenzo”, le divulgaron fotos donde aparecía durmiéndose (en contraste con las de CAP saltando charcos), y hasta regaron por llamadas telefónicas, supuestos infartos que habría sufrido Fernández.
Por el lado copeyano, contraatacaron lanzando panfletos llamando “asesino” a CAP, por su lucha contra la guerrilla cuando fue ministro de Relaciones Interiores en tiempos de Betancourt, y se hicieron eco de la supuesta nacionalidad colombiana de Pérez, llamando a votar “venezolano” por Lorenzo.
Ante la imagen confrontadora de Pérez, aparecía la imagen amigable de Lorenzo, a quien vendían precisamente como “Un presidente amigo”, y el “hombre que está uniendo al país”. La campaña copeyana estaba llena de triunfalismo, con grandes mítines multitudinarios. Entre los más destacados estuvo el “Caracazo”, donde hubo un lleno impresionante de la avenida Bolívar.
Aunque Copei no se planteaba la derrota y desbordaba optimismo ante un triunfo que creía seguro, los resultados de la encuestadora norteamericana Gallup lo sorprendieron, pues daba ganador a Pérez por amplio margen, y eso los descolocó un tanto, y se produjeron unas declaraciones infortunadas del secretario general copeyano, Pedro Pablo Aguilar, quien, riéndose, restaba importancia a los resultados de la Gallup, señalando que “nosotros también inventamos encuestas en el pasado”.
Tales declaraciones las aprovechó el comando adeco (repitiendo a cada rato el video con las declaraciones de Aguilar) para llamar “embusteros” a los copeyanos.
Llegó el día de las elecciones, 9 de diciembre de 1973, y los mismos arrojaron resultados que ratificaron las proyecciones de la encuestadora Gallup: Carlos Andrés Pérez, con más de dos millones de votos, le sacó unos 500 mil de ventaja a Lorenzo Fernández, quien obtuvo casi un millón seiscientos mil sufragios; en términos porcentuales, CAP logró 48%, y Lorenzo 36%.
A pesar de su derrota, resulta interesante destacar, que, desde el punto de vista del crecimiento electoral, la campaña de Lorenzo Fernández, fue en cierto modo, exitosa. Veamos.
La votación que obtuvo Copei fue la más alta en la historia del partido hasta ese momento; cuando Caldera ganó, logró 1.083.000 votos (29%). Mientras que Lorenzo, aun perdiendo, obtuvo más votos: 1.600.000 (36%). Además, por vez primera en esa época, un candidato de gobierno logra que su partido aumente la votación, lo que representa también un mérito para el gobierno de turno.
Algunos analistas consideraban que Copei ha debido lanzar un candidato más confrontador, para enfrentarlo a Pérez, sin embargo, el jefe de campaña de Lorenzo, Carlos Parada Quintero, en un libro que escribió después de las elecciones sobre las giras electorales del candidato copeyano, opinó que, si se hubiere colocado un candidato con las mismas cualidades de CAP, hubieran quedado sin opción aquellos que preferían una figura ecuánime y conciliadora, por lo que la diferencia de votos hubiera sido aún mayor a favor del adeco.
Una vez conocido los resultados, Lorenzo Fernández casi desapareció del escenario político, y muchos corrieron la voz de que el excandidato había sufrido una gran depresión, que estaba “aplastado”. Tal rumor también fue desmentido por su director de campaña en el libro que escribió, titulado “Diario de un Jefe en Campaña”, donde señalaba que Lorenzo se encontraba de buen ánimo, a pesar de la derrota.
En ese mismo libro, el autor cuenta que el presidente Rafael Caldera, al expresarle sus palabras de aliento a Fernández, le dijo: “No se me desanime, mire que yo fui derrotado tres veces antes de ganar en la cuarta ocasión”.
No obstante, Lorenzo Fernández no volvió a intentar ser candidato presidencial, y se mantuvo de muy bajo perfil en las tareas partidistas. Tampoco aspiró a formar parte del Congreso Nacional.
Nueve años después de su experiencia como candidato presidencial, en 1982, muere Lorenzo Fernández de cáncer a los 64 años. En ese tiempo gobernaba su compañero de partido, Luis Herrera Campíns, a quien había derrotado como precandidato en 1972.
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