
4 Generaciones: Las Egidi Guarache
Cuando estás en las malas es cuando se conocen los verdaderos amigos. Esta es una expresión muy popular por su uso ajustado a la realidad. En mi condición de salud he vivido una maravillosa experiencia al recibir el apoyo fraterno de mi familia y el respaldo sincero de mis amigos y colegas. Descubrir en el día a día que se hizo realidad la conformación de “un gran equipo de salvación” que como la canción está integrado por “un millón de amigos”. Ha sido una experiencia indescriptiblemente sanadora recibir afectos que no esperaba, amigos anónimos que se hicieron visibles ante mi situación, incluso personas que desconocía y me hacen llegar su apoyo de muchas formas, todas geniales y sobre todo ratificar qué cuento con una estupenda familia y magníficos amigos.
En honor a la amistad he querido elaborar este relato y compartir la linda historia de las Egidi Guarache, cuatro generaciones de hermosas mujeres, cuya lealtad amistosa le ha ganado en mi corazón la designación “del alto mando de mi equipo de salvación”.
El fortalecimiento que te brinda una amistad sincera es invaluable, en el marco de un proceso de recuperación de salud. Es la tranquilidad de saber que cuentas con personas que buscan el tiempo para ti. Quiero agradecer a todos, familiares y amigos, que practican la solidaridad y el amor, generando motivos de esperanza altamente sanadores.
El bastión
De estas cuatro generaciones el bastión lo representa la señora María Perpetua Delgado de Egidi, quien con la gracia divina de Dios recién cumple 96 años. Nacida en la población de
Santa Ana de Trujillo un 2 de julio, medularmente matriarcal y con un carácter reconocido por toda la familia, vio crecer estructuralmente la carretera Panamericana del Zulia a los Andes, pues contrajo nupcias con Francisco Egidi, un italiano que era el maestro topógrafo director de obra de esta monumental estructura desarrollada en tiempos de Pérez Jiménez. Como buena esposa estuvo a su lado atendiendo a los hijos y viendo crecer el país.
Dueña de una templanza dulce, María Perpetua logró guiar a sus 5 hijos, 10 nietos y 15 bisnietos por caminos de rectitud y empatía. Aún ahora mantiene esa actitud que permite corregir algo que no considere adecuado, con solo dirigir la mirada. Ella dice que no levanta la voz, no hay necesidad de eso cuando se ha ganado el respeto, la admiración y la obediencia familiar. Le preguntamos que era lo más importante que les había enseñado y dijo sin titubear “que sean honestos y no digan mentiras”. Sin embargo me enteré, que entre otras muchas cosas en las que ha instruido a su familia, es que no se habla mal de nadie, solo del marido para que “otras no se enamoren”.
Con 57 años de matrimonio y muchas historias sin contar, se desplazó con su familia por distintos escenarios de Venezuela y de esa unión nacieron los cuatro varones: Italo, Francisco, Rubén y Luis Gustavo y la única hija Carmen Guadalupe quien representa la segunda generación de esta historia
Militar y periodista
Quién habría imaginado que Carmen Guadalupe Egidi de Guarache mejor conocida como Guadalupe Guarache, una de las periodistas más apreciadas de nuestra región, se alistó en la Marina durante los años 1974 al 1979 dónde ejerció cómo Teniente de Fragata Asimilada. Tal vez este entrenamiento y su condición de andina -capricorniana nacida un 11 de enero en la Azulita estado Mérida, le aportarían la fortaleza que ha mostrado a lo largo de su vida frente a las duras batallas que le ha tocado librar. Estando en la marina se gradúa de periodista (UCAB 1974) para iniciar su carrera impecable como comunicadora y docente, con un alto sentido en la defensa de principios y valores importantes para nuestra sociedad, que le han ganado el reconocimiento de sus colegas y estudiantes.
Se casó con el entrañable amigo Vicente Luis Guarache Hernández el 25 de agosto de 1973, de cuya unión nacieron María Luisa y Vicente Damián. Una vorágine aconteció en su vida con la lamentable y temprana partida de los varones sumiendo en la tristeza familiar a estas mujeres que sacaron fuerza para seguir adelante con sus vidas. Guadalupe es una madre y abuela cariñosa con sus tres nietos, profesional incansable, fiel hasta la terquedad a su familia, sus metas y auténtica amiga de sus amigos.
Le pregunté a María Luisa cuál es la opinión que tiene de su mamá y me dijo:” Mi madre es esa roca fuerte, es como las mulas tercas porque pa’ lante es que hay que ir. Toda la vida atendió a mi papá como un rey, sin poner ni una sola vez mala cara, se entregó a cuidar a mi hermano desde que nació hasta sus últimos días y siento que aún lo hace. Mi madre uffff me ha enseñado tanto, pero creo que la lealtad, respeto y el calor por el trabajo lo aprendió de su padre y me lo tatuó a mi en mis genes”.

La consentida
Cualquiera podría pensar que en esta historia la consentida es la más pequeña pero no, para sorpresa es María Luisa Guarache Egidi, Caraqueña de nacimiento, que proyecta en su carismática personalidad un compendio de armonías, debido quizás a las influencias de cada una de las zonas del país donde le ha tocado vivir.
Su mamá y su abuela sin dudarlo me dijeron que ella era la consentida. Traviesa desde pequeña, a pesar de su crianza exigente, siempre había una excusa para solaparla.
María Luisa es una digna representante de Escorpio, amable, romántica y muy trabajadora. Tanto a ella como a su hermano les tocó la experiencia de cursar la primaria y bachillerato en escuelas petroleras, ya que crecieron durante los años que su papá Vicente Guarache trabajó en la industria. En 20 años recorrieron desde el Zulia hasta Monagas todos los campos petroleros en un total de 18 mudanzas.
Es egresada del ISUM, Caracas, en Administración de Recursos Humanos, y tiene una Especialización en Gerencia de Recursos Humanos en la Universidad Santa María. Cursó Gerencia de Emprendimiento, y es Coach Ontológico. Facilitadora y docente del Instituto Venezolano de Altos Estudios Gerenciales. Actualmente Directora General del Instituto de Cultura de Nueva Esparta, y Administradora del Conservatorio de Música » Alberto Requena».
Ama a su familia pero admitió que el tesoro más valioso en su corazón es el amor de su abuela: “porque me preparó para la vida, me enseñó a ser hija de mi mamá y que puedes ser correcta, estricta, formal y hasta justa pero siempre con una caricia, un te quiero, un besito tierno en la frente. Creo que eso me ha ayudado a ser quién soy”.

Lupita, energía vital
La primera vez que vi a Lupita quedé prendada de ella. Una niña dulce, atenta, expresiva y muy gentil. María Guadalupe González Guarache, margariteña nacida en el Valle del Espíritu Santo, a sus 11 años muestra una personalidad más allá de su condición de acuariana, donde se evidencia la suma de su herencia generacional. Practica ballet clásico y en cada movimiento se nota el amor por la libertad, que es su esencia personal; en cada paso firme pero delicado, la herencia de su bisabuela, en su dedicación la constancia de su abuela y la pasión de su mamá por hacer bien lo que le gusta.
Lupita se ocupa con esmero de cuidar a su familia cuando tienen gripe y me cuentan que es una enfermera acuciosa y puntual. Excelente estudiante, combina sus tiempos con el arte y como dice su mamá tiene una chispa que le abrirá todas las puertas y las que no, ella se meterá por la ventana.
La creatividad es su actividad diaria, llevando al trote a sus antecesoras. Dueña de un noble corazón, le es fácil hacerse de amigos y rendir honor a la amistad como parte de su estilo de vida.

El amor por la cocina
A las 4 les gusta cocinar y muestran su amor a través de la comida. A su edad María Perpetua sigue cocinando exquisitos platos con influencia italiana. Guadalupe estudió cocina, se graduó de Chef y desarrolló una importante carrera, cuyos platos son sencillamente deliciosos. Mi favorito: salpicón de lentejas. María Luisa asistía con su mamá a las clases de cocina, aunque ya traía la influencia de su abuela y hoy en día prepara unas fusiones espectaculares, inventando nuevas recetas cada día: el Carpaccio de peras con jamón madurado, nueces y queso azul con aderezo de miel y rúgula, no juegan carrito. La pequeña Lupita también tiene afinidad por la cocina y va dando sus primeros pasos.
Es un hogar donde se tiene gran placer por la buena cocina y todas coinciden que a pesar de sus añoranzas por la pasta, prefieren la sopa de gallina con bastante hierbabuena y maíz.
Son 4 generaciones de mujeres luchadoras que se encomiendan a la Virgen, aman a Dios y al prójimo. Como dice María Luisa “estamos dispuestas a poner nuestros hombros y manos para la tarea que nos sea encomendada y no esperamos que llegue nadie a rescatarnos porque ya hicimos la escalera para bajar de la torre, pero somos dulces como la miel con quién conquista nuestro corazón”.


María Perpetua, Lupe, María Luisa y la pequeña Lupita son un equipo formado entre el coraje y el amor.
Que Dios las bendiga siempre.
Querida Irama gracias por ser parte de este equipo
Qué hermoso relato, digno de una gran periodista como tú. Refleja con precisión y sensibilidad la esencia de mis entrañables amigas Guadalupe y María Luisa Guarache, mujeres de extraordinaria calidad humana, al igual que lo fue mi querido amigo y colega Vicente Guarache. Lamentablemente, no he tenido la dicha de conocer a la señora Perpetua, y a Lupita la conocí desde que nació.
Gracias mi querida amiga y doctora Cecilia por ser parte de mi ejército de salvación y sus hermosos mensajes
Orgullosa bisnieta, Nieta, sobrina y prima de estas 4 bellezas ❤️
Te amo más que a un chocolate. Tus ojos son luz de esperanza, mi hija no parida pero si muy amada
Fascinante relato el de las Ejidi Guarache, mujeres de temple e inspiración para muchas familias, porque han hecho del amor familiar, su mayor fortaleza. Bendiciones para ustedes, y abrazos desde la distancia 😍😍✒️
Excelente artículo La fuerza sanadora la amistad. Cuando estamos en mentos difíciles de la vida y nos llega esa amistad sincera la energía en nuestro cuerpo cambia. La sonrisa,alegría… Me encanta que sigas escribiendo bella Dama!!! Eres de buena pluma. Un fuerte abrazo.
Que belleza amiga, nunca antes fue mejor dicho.
Gracias por formar parte de nuestros corazones…
Que bonito y hermoso artículo en honor a mis queridas amigas. Me alegra saber que estás activa Ma Elena, Justo con motivo del día del periodista pensé en preguntar a Lupe por ti. Dios te bendiga y te proteja.
Siempre recuerdo aquellos tiempos en la Fundación La Salle, fue el IUTIRLA quienes nos llevó a volver a compartir
Conozco a Mary desde hace muchísimos años, y a la Lupita desde que nació, y desde lejos siempre he tenido algún contacto con ellas, y se lo guerrera, decidida y trabajadora que es, y la gran imaginación gastronomica que tiene, un gran saludos a la distancia……a las 4 , ya se de dónde heredo el ímpetu qu María Luisa tiene
Gracias mi amigo de esta y todas las vidas.