LA DISTRIBUCIÓN GRATUITA DE TEXTOS ESCOLARES EN VENEZUELA
Por: César Malavé Carvajal
Desde 1960 la educación venezolana pasó de una educación de castas a una educación de masas, sobre la base del estado docente, y sustentado por los principios del humanismo democrático de Luis Beltrán Prieto Figueroa. 1960 se emprendió un movimiento orientado hacia la difusión del libro, la valoración de la lectura y el desarrollo de las bibliotecas. El proceso enseñanza – aprendizaje requería ser fuente inagotable de búsqueda de saberes y, para ello era impostergable hacer de la lectura un hábito y un hecho colectivo.
A tales efectos, el estado realizó grandes inversiones para romper con la tradicional biblioteca, que se concebía como un elemento aislado dentro del recinto educativo. Es así como la biblioteca se introduce en el aula para colaborar con la modificación del proceso enseñanza – aprendizaje, con el fin de ayudar a los maestros en la organización de estrategias de enseñanza a la lectura y los materiales que deben ser utilizados. El Banco del Libro fue un gran aporte al desarrollo de las Bibliotecas escolares innovando y dirigiendo acciones a niños y jóvenes en el sector privado y junto con el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes para el sector oficial.
Para cumplir la meta establecida para ese lapso, el presidente Raúl Leoni, establece mediante el Decreto presidencial N.º 567 del 17 de junio de 1966, “la obligatoriedad del estado venezolano de proveer libros de texto en forma gratuita a todos los niños de educación primaria”. Por primera vez todos los párvulos de las instituciones oficiales o privadas recibían gratuitamente sus libros textos de las diferentes disciplinas contempladas en los programas escolares. En una de sus partes el mencionado artículo puntualizaba, “Junto con los libros destinados a las
Escuelas Primarias Oficiales el Ministerio de Educación distribuirá, además, cuadernos, lápices y el material indispensable para el buen cumplimiento de las tareas educativas fijadas a este nivel de la educación”. El ministro de Educación en todo el periodo presidencial fue el insigne educador José Manuel Siso Martínez.
La distribución gratuita de textos escolares en Venezuela en 1966 fue más que una simple medida administrativa; fue una declaración de principios sobre la equidad y la importancia del acceso al conocimiento para el desarrollo de la nación. Esta práctica, enmarcada en un período de consolidación democrática, buscó derribar barreras económicas y sociales, sentando las bases para una educación más inclusiva en el país. A 59 años de este hecho sin precedentes en la historia educativa venezolana, y estando aun el decreto del presidente Leoni vigente; las bibliotecas son centros proscritos, y la luz del saber apagada, porque para los autoritarismos el conocimiento es una amenaza
