El pueblo se llenó de color y el sonido de las maracas retumbó anunciando la fiesta al Santísimo

La caja y las maracas volvieron a sonar como un acto de fe y tradición, cuando la Cofradía de los Diablos Danzantes de Yare, en Miranda, solicitó formalmente este miércoles al mediodía, ante el párroco Robert González en el Santuario Eucarístico Diocesano, el permiso para danzar en la próxima festividad de Corpus Christi.

Con las puertas de la iglesia abiertas, una multitud de promeseros se postró ante el Santísimo Sacramento, simbolizando el triunfo del bien sobre el mal, un momento de profunda devoción que resalta el arraigo espiritual de esta manifestación cultural.
Pablo Azuaje, primer capataz, presentó la solicitud, marcando el inicio de esta tradición que arriba a sus 276 años y guiando a los cofrades por los primeros 49 altares.

El párroco Robert González enfatizó la centralidad de Corpus Christi para los cristianos, explicando que la danza de los diablos representa la rendición del mal ante el bien, un mensaje de esperanza y fe. Resaltó la importancia de confiar en el Santísimo Sacramento como fuente de fortaleza y paz.

Como parte de las celebraciones, la procesión con Jesús Sacramentado partirá a las 7 pm desde El Empedrado hacia la Cruz de El Calvario para el velorio. Hoy jueves a las 7 am, la cofradía peregrinará al cementerio municipal para honrar a los promeseros fallecidos. La eucaristía será a las 10 am y después la diablada tomará las calles.

Origen

La historia de los Diablos Danzantes es tan vibrante como sus trajes. Pablo Azuaje, primer capataz de esta cofradía, rememoró sus orígenes en 1749, cuando una fuerte sequía azotó la región.

“La gente se unió en oración y decidió dar el día libre a los esclavos en el día de Jesucristo. La lluvia llegó, las cosechas se salvaron y, desde entonces, la danza se ha mantenido viva en San Francisco de Yare, un testimonio de fe y gratitud divina”, detalla.

La vestimenta de los diablos ha evolucionado a lo largo de los siglos. Desde el traje floreado o pintarrajeado de añil, de 1957, hasta el icónico traje rojo completo de 1948, el cual volverá a ser protagonista este año. Este último, una donación de Rómulo Gallegos para que un grupo de promeseros asistiera a su toma de posesión presidencial, marcó un antes y un después. “Hoy, el traje rojo completo se compone de camisa y pantalón bombacho de color rojo, alpargatas, medias naranjas, bandana; la máscara con su cruz de palma bendita, un rosario, campana, maraca y mandador”, refiere Azuaje.

La cofradía bulle con una energía particular, impulsada por una creciente presencia femenina. “Creo que hay más mujeres que hombres”, señaló Azuaje, destacando que ahora cuentan con tres capataces femeninas.

Las mujeres son el acto principal de la cofradía, pilares esenciales para el buen desarrollo de la tradición. Las arreadoras visten camisa blanca con la inscripción Arreadora, rosarios, pañoletas en la cabeza, maracas, mandadores, y medias y faldas rojas.

Pablo Azuaje, con 68 años como promesero y 41 como primer capataz, es un vivo ejemplo de devoción.

“Si Dios me da esa bendición de continuar dándole a las piernas, lanzándome al Santísimo Sacramento”, dice conmovido, reflejando una vida dedicada a esta danza ancestral.

Los instrumentos

El pulso de la celebración también lo marcan las cajas (los tambores). La cofradía cuenta con seis cajeros oficiales y dos auxiliares. Uno de ellos, un cajero auxiliar, ha cumplido su promesa al Santísimo Sacramento durante 36 años.

“Toda la vida ha sido mi anhelo tocar la caja”, compartió Elizaúl Veitía, una promesa que nació de una enfermedad de su padre. Para él, cada toque es la culminación de una vida de entrega.

La festividad comenzó con la visita a 48 altares ayer miércoles y 50 hoy jueves, incluyendo dos nuevos altares en honor a promeseros fallecidos. La Casa de los Diablos será el punto de partida para estos emotivos recorridos.

Manuel Zurita, presidente de la Cofradía de los Danzantes dijo: “Queremos que nuestro pueblo luzca hermoso, con calles limpias y pintadas, y capillas bellamente adornadas, es el día de Corpus Christi. La celebración culminará el domingo 22.

Vía UN

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