El acuerdo busca garantizar un acceso equitativo a los productos sanitarios en caso de pandemia.

Esta cuestión estuvo en el centro de muchas de las quejas de los países más pobres durante la pandemia de covid-19, cuando vieron cómo los países ricos acapararon dosis de vacunas y otras pruebas.

Las negociaciones estuvieron estancadas durante mucho tiempo en torno a cuestiones importantes como la vigilancia de pandemias y el intercambio de datos sobre patógenos emergentes, vacunas, pruebas y tratamientos.

El núcleo del acuerdo es un nuevo mecanismo de «acceso a patógenos y reparto de beneficios» (PABS) diseñado para permitir «un intercambio muy rápido y sistemático de información sobre la aparición de patógenos con potencial pandémico», indicó Amprou.

En caso de pandemia, cada empresa farmacéutica que acepte participar en el mecanismo tendrá que proporcionar a la OMS «acceso rápido a un objetivo del 20% de su producción en tiempo real de vacunas, tratamientos y productos de diagnóstico seguros», de los cuales un «mínimo del 10%» será donado y el resto «a un precio asequible».

El acuerdo internacional sobre la prevención y la cooperación frente a las pandemias fue adoptado este martes en la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de más de tres años de intensas negociaciones.

Tras más de tres años de negociaciones, los países miembros de la OMS adoptaron el Tratado Global sobre Pandemias, un histórico acuerdo para prevenir, prepararse y responder a una próxima pandemia.

«Este acuerdo es una victoria para la salid pública, la ciencia y la acción multilateral. Colectivamente, nos permitirá proteger mejor el mundo contra futuras amenazas pandémicas», declaró el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, citado en un comunicado.

El texto fue adoptado en Ginebra en la reunión anual de los países miembros de la OMS, e instaura una coordinación global más precoz y más eficaz para prevenir, detectar y responder rápidamente a una futura pandemia, que la comunidad científica coincide en predecir que ocurrirá en algún momento.

Todo ello tras el fracaso de la coordinación colectiva frente al covid-19 hace cinco años, en el que los países en desarrollo se vieron faltos de vacunas acaparadas por los países ricos, así como de material para realizar tests y elementos básicos para atender a pacientes, como los respiradores.

Garantizar un acceso equitativo a productos sanitarios
El acuerdo, precisamente, busca garantizar un acceso equitativo a productos sanitarios en caso de nueva pandemia.

El pacto cerrado este martes representa un éxito al término de unas negociaciones a menudo difíciles y en un contexto de recortes drásticos en el presupuesto de la OMS, que cada vez afronta más crisis.

Y aunque la retirada de Estados Unidos de la OMS, decidida por el presidente Donald Trump al regresar a la Casa Blanca en enero, sólo será efectiva el próximo enero, Washington ya se había desentendido de las negociaciones en los últimos meses. Y el país ni siquiera envió delegados a la asamblea.

«La OMS no solo ha cedido ante la presión política de China, sino que también ha fracasado a la hora de mantener una organización transparente y con una gestión justa», aseguró el secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., en un mensaje por video durante el plenario de la asamblea.

«La pandemia de covid-19 fue un electroshock. Nos recordó de forma brutal que los virus no conocen fronteras, que ningún país, por muy poderoso que sea, puede afrontar solo una crisis sanitaria mundial», destacó la embajadora francesa para la salud mundial y copresidenta de las negociaciones, Anne-Claire Amprou.

Este acuerdo es apenas el segundo instrumento legal internacional que se adopta en el ámbito de la salud pública, tras el aprobado hace veinte años para establecer un marco de control a la epidemia del tabaco.

El acuerdo busca garantizar un acceso equitativo a los productos sanitarios en caso de pandemia.

Esta cuestión estuvo en el centro de muchas de las quejas de los países más pobres durante la pandemia de covid-19, cuando vieron cómo los países ricos acapararon dosis de vacunas y otras pruebas.

Las negociaciones estuvieron estancadas durante mucho tiempo en torno a cuestiones importantes como la vigilancia de pandemias y el intercambio de datos sobre patógenos emergentes, vacunas, pruebas y tratamientos.

El núcleo del acuerdo es un nuevo mecanismo de «acceso a patógenos y reparto de beneficios» (PABS) diseñado para permitir «un intercambio muy rápido y sistemático de información sobre la aparición de patógenos con potencial pandémico», indicó Amprou.

En caso de pandemia, cada empresa farmacéutica que acepte participar en el mecanismo tendrá que proporcionar a la OMS «acceso rápido a un objetivo del 20% de su producción en tiempo real de vacunas, tratamientos y productos de diagnóstico seguros», de los cuales un «mínimo del 10%» será donado y el resto «a un precio asequible».

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