Luis Herrera Campíns: Nueve años continuos en campaña

Por :Pedro González Silva

Para llegar a la presidencia de Venezuela, Luis Herrera Campíns estuvo nueve años continuos en campaña, sin desanimarse, con férrea perseverancia. Podría decirse que fue un ejemplo insuperable de paciencia, constancia, y sagacidad política.

Recién acaba de conmemorarse el pasado 4 de mayo, el centenario de su nacimiento, por lo que es oportuno recordarlo, y en nuestro caso, lo hacemos bajo la temática que estamos desarrollando en materia electoral, donde Herrera dictó cátedra de lo que debe ser una campaña exitosa.

Como sabemos, hasta 1968, Copei tenía como candidato presidencial indiscutido a su fundador, Rafael Caldera. Al ganar las elecciones y asumir la presidencia, ya Caldera no podía ser candidato para el siguiente período, pues no había reelección inmediata.

En aquel entonces, el período constitucional era de cinco años, por lo que los comicios presidenciales tendrían que realizarse en 1973.

Caldera asumió la presidencia en marzo del 69, y para esa fecha, se instaló el nuevo Congreso de la República, y Luis Herrera Campíns fue designado como jefe de la fracción parlamentaria del partido de gobierno.

Un año después, en marzo de 1970, Luis Herrera se separó del cargo y anunció que iniciaría un “peregrinaje del diálogo” por todo el país; aunque no lo dijo abiertamente, era obvio que estaba iniciando su precampaña presidencial. Publicó un folleto titulado “Esfuerzos para el cambio”, donde defendía la obra de gobierno de Caldera.

En aquel entonces, Caldera era “el gran elector” en Copei, y aunque no lo dijo abiertamente, su favorito para sucederlo en la presidencia era su ministro de Relaciones Interiores, Lorenzo Fernández.

En 1969 Copei elige nuevas autoridades, y Arístides Beaujón gana la secretaría general. Era un dirigente que mantenía ciertas diferencias con el liderazgo de Caldera, por lo cual, para la siguiente convención, en 1971, pierde el cargo a manos de Pedro Pablo Aguilar, que en ese momento era considerado del ala más ortodoxa, la calderista.

Si bien esa ala ortodoxa era proclive a la precandidatura de Lorenzo Fernández, Luis Herrera manejó la situación con mucha habilidad, manteniendo una posición unitaria con todos los aspirantes a la secretaría general, y eso le valió que todos coincidieran en postularlo como primer vocal del Comité Nacional de Copei, gesto importante para un líder que ya abiertamente era precandidato presidencial.

Esos mismos delegados que en 1971 eligieron a Pedro Pablo Aguilar como secretario general, tendrían que reunirse en 1972, en una convención extraordinaria para elegir el candidato presidencial copeyano para 1973.

Si bien la elección estaba limitada a unos 1.000 delegados, Luis Herrera ya había recorrido a fondo toda Venezuela, y su popularidad era grande, y continuaba su “peregrinaje” con un mensaje de “esperanza y confianza”, como él mismo señalaba.

Había popularizado su insignia personal: Un dibujo de sus gruesos bigotes y cejas, con unos ojitos, y el eslogan: “Está durísimo”. También popularizó el lema “… está en algo…”

Un día antes de la convención extraordinaria, que se efectuaría en marzo del 72 en el cine Radio City de Caracas (Sabana Grande), el comando de Herrera publicó un aviso a toda página, con miras a captar a los delegados calderistas, donde se decía que Luis Herrera era el líder que más se semejaba a Caldera, y entre esas semejanzas se indicaba que ambos eran frecuentes articulistas de prensa, que ninguno de los dos había sido ministro antes de ser candidato, que ambos eran líderes internacionales de la democracia cristiana, y ambos eran los dirigentes copeyanos más conocidos por el pueblo.

Luego de la votación, ninguno de los cuatro precandidatos participantes logró la mayoría absoluta, requisito indispensable para ser electo. En la primera vuelta, Lorenzo Fernández obtuvo 433 votos, Luis Herrera 297 votos, Arístides Beaujón 193 votos y Edecio La Riva, 33 votos.

Luego de estos resultados, Arístides Beaujón pactó el apoyo para Luis Herrera. Matemáticamente hablando, los números daban para que ganara Herrera, sin embargo, no todos los delegados acataron el llamado de Beaujón, por lo que finalmente, se impuso Lorenzo Fernández con 506 votos, frente a 443 de Luis Herrera.

El líder llanero (nacido en Acarigua, estado Portuguesa), no permitió que su equipo de campaña cayera en el desánimo; lejos de disgregarse, mantuvo su comando, y efectuó largas reuniones de “catarsis”, insuflando ánimo a su gente, y manteniendo sus aspiraciones vivas, aunque ya con la vista puesta en 1978.

Participó en la campaña de Copei como candidato a senador por el estado Lara. En los comicios del 73, el candidato copeyano Lorenzo Fernández, perdió frente al candidato de AD, Carlos Andrés Pérez.

Al día siguiente, Luis Herrera Campíns declaró a los medios: “Yo seré el campeón del retorno”, y continuó sin detenerse, su “peregrinaje” por todo el país.

Si bien Copei quedó en estado depresivo después de la derrota, ya que en el 73 creían firmemente que iban a ganar y había mucho triunfalismo, Luis Herrera se fue convirtiendo en el líder que sacó a los copeyanos del “hundimiento”, una voz que se mantuvo firme, entusiasta. Ya para 1975, en el ánimo de los copeyanos, Luis Herrera era visto como el seguro e indiscutible candidato presidencial.

Pedro Pablo Aguilar, antiguo calderista, se acercó a Luis Herrera, quien le brindó su apoyo para que repitiera en la secretaría general, y de allí surgió la corriente interna denominada “herrero-pedropablismo”, que se impuso holgadamente en la convención copeyana de 1976, en la cual, Aguilar, al ser reelecto, le dio la palabra a Herrera y lo presentó como “la esperanza del partido”.

Al poco tiempo, en la zona metropolitana de Caracas, aparecieron afiches con la foto de Luis Herrera y con el lema “Vamos todos”. Aunque los adversarios se quejaron de que se trataba de un adelanto de campaña electoral fuera de tiempo, Copei indicó que era una invitación a un evento, y por eso decía “vamos todos”. Pero no había tal evento, Herrera estaba en campaña, y la revista política “Resumen” le hizo un reportaje donde titulaba: “El venezolano que está más cerca de la presidencia”.

Por esa fecha, Copei convocó una marcha multitudinaria en el centro de Caracas, para protestar por el maltrato que sufrieron a manos de la policía, un grupo de mujeres copeyanas. Al final de la marcha, Pedro Pablo Aguilar le dio la palabra a Herrera, y podría decirse que ese fue su primer mitin de campaña.

Hasta 1972, Copei eligió su candidato presidencial a través de convenciones, donde participaban delegados de las estructuras partidistas. En el 76 se modificaron los estatutos del partido, y se creó la figura del Congreso Presidencial Socialcristiano, que le dio cabida a sectores independientes de la sociedad civil organizada, simpatizantes de la democracia cristiana, para elegir su candidato a la presidencia; eso amplió la participación de delegados, de unos 1.000, a unos 8.000.

Aunque la candidatura de Luis Herrera había ganado un respaldo masivo, casi de consenso en lo interno del partido, eso se reflejaba también en la opinión pública, que ya percibía a Herrera como el candidato natural del socialcristianismo. No obstante, el dirigente Arístides Beaujón, también anunció su precandidatura.

Sin embargo, el día en que se instaló el Congreso Presidencial Socialcristiano, a mediados del año 1977, Beaujón pidió la palabra y anunció el retiro de sus aspiraciones, y pidió que Luis Herrera Campíns fuera electo por aclamación, lo que en efecto sucedió, en medio de nutridos aplausos y ovaciones.

Al ser aclamado candidato, el fundador del partido, Rafael Caldera, le alzó el brazo para manifestarle su total apoyo, mientras el público gritaba la consigna del momento: “Primero fue Caldera, ahora Luis Herrera”.

Una vez entrada en calor la campaña, Herrera le imprimió un toque que significó la llegada de Copei, a los sectores más populares, donde antes reinaba Acción Democrática. Aun cuando con Caldera, y luego con Lorenzo, Copei creció en forma sostenida, todavía mantenía un toque que lo identificaba con lo elitesco, o con la clase media.

La tipología de Herrera, hombre del llano, que usaba sombrero pelo e guama, guayabera, con un lenguaje coloquial y cargado de refranes, fueron elementos que lo conectaron con los sectores populares, pero, además, su campaña publicitaria se centró en destacar su relación con el pueblo, su interés en los asuntos sociales, su identificación con las comunidades.

Su primer eslogan de campaña fue “Ten confianza Venezuela: Luis Herrera arregla esto”, que tuvo mucha aceptación. Luego, golpeó fuerte al adversario (gobierno de AD), al usar una pregunta como lema: “¿Dónde están los reales?”, y en un célebre discurso, utilizó una frase que luego se convirtió en lema de campaña: “Este gobierno ha creado un mono tan grande, que no cabe ni siquiera en la jaula de King Kong”.

Y luego vendría la gran cuña que impactó al electorado y se convirtió en el emblema de su campaña. Fue grabada para TV en un barrio muy humilde de Petare. El personaje central de la cuña era una vecina del sector: Carlota Flores, quien con su pequeña hija en brazos (Aleida Josefina), denunciaba los graves problemas y miseria de la comunidad.

El candidato de AD y el gobierno, Luis Piñerúa, tenía como su lema central la palabra “Correcto”. En la cuña de Caucaguita, Luis Herrera, luego de presentar al sector como una “vergüenza nacional”, señalaba: “Esto no es correcto”.

Luego de esta, vendrían otras cuñas de similar corte, y en especial una donde una señora muy pobre se le echaba encima al candidato llorando, y él la consolaba.

En sus mensajes, Luis Herrera consecuentemente señalaba que sería un presidente cercano, que no se olvidaría de su pueblo, y que no rompería su compromiso con la gente. Eso lo hizo un candidato presidencial que desarrolló una gran empatía con la gente humilde. Por último, sacó el eslogan: “El país tiene la riqueza. Luis Herrera tiene la voluntad”.

Luis Herrera recibió el respaldo de Jóvito Villalba y URD, lo que significó un empujón cualitativo muy importante, pues Villalba hizo campaña junto a Caldera, y se trataba de dos líderes históricos, firmantes del Pacto de Punto Fijo, haciendo campaña por Herrera.

Jóvito Villalba, de gran acogida en el oriente del país, le abrió caminos a Luis Herrera en esta región donde el electorado era tradicionalmente adeco.

La campaña del 78 fue bastante reñida; las encuestas reflejaban esa realidad, con una especie de empate técnico, con un punto de diferencia, alternándose el primer lugar en el desarrollo de la campaña.

Casi al final de la campaña, Piñerúa aparecía con una mínima ventaja. En ese momento, el comando de Herrera desarrolló una estrategia que puede haber sido el motivo principal de que al final, la balanza se inclinara a favor de Luis Herrera.

El primer hecho, fue el reto que hiciera Herrera a Piñerúa para debatir. Ante la negativa del adeco, el copeyano insistió con más fuerza, y hasta le sacó una cuña acusándolo de tener miedo. Sin embargo, Piñerúa jamás aceptó el reto.

El otro punto que favoreció definitivamente a Luis Herrera fue el llamado a la “economía del voto”, o “voto cruzado”.

Decía la cuña de Copei: “Su candidato (refiriéndose a los aspirantes opositores con menor opción) puede ser muy bueno, pero usted sabe que no va a ganar, si desea, le puede dar el voto pequeño a su candidato, pero con la tarjeta grande, vote por Luis Herrera, el único que garantiza la derrota del actual gobierno”.

Esta campaña tuvo buenos resultados, pues muchos simpatizantes de otros candidatos, como José Vicente Rangel (MAS), Diego Arria (Causa Común), Américo Martín (MIR), etc., finalmente se decantaron por Luis Herrera, y sus votos legislativos (tarjeta pequeña) fueron más numerosos que los grandes (presidente).

El 3 de diciembre fueron las elecciones, y en la medianoche se conoció el triunfo de Luis Herrera Campíns. Caldera declaró a los medios que era el día más feliz de su vida. Al día siguiente, y durante todo el día, las ciudades se inundaron de caravanas de vehículos sonando cornetas y ondeando banderas verdes, celebrando el triunfo de Luis Herrera, quien obtuvo 2.487.318 votos, frente a 2.309.577 de Luis Piñerúa.

Así culminó una campaña en busca de la presidencia que duró casi nueve años. En marzo del 79 asumió la primera magistratura, justo nueve años después de su primer lanzamiento, el inicio de su “peregrinaje” en marzo del 70. Su frase célebre, al asumir la presidencia, la dijo en presencia de CAP, el mandatario saliente: “Recibo una Venezuela hipotecada”.

Luis Herrera Campíns gobernó durante su período de cinco años y nunca más volvió a aspirar a la presidencia, la reelección no estaba en sus planes, aunque sí continuó en la vida política activa dentro de Copei.

starpetrvs@gmail.com

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