El ataque, que se produce diez días después de la matanza en un puerto petrolero, vuelve a evidenciar el alto número de víctimas civiles de su campaña aérea contra los rebeldes hutíes
Los hutíes han denunciado este lunes la muerte de cerca de 70 personas a causa de un bombardeo ejecutado por el Ejército de Estados Unidos contra un centro de detención de migrantes en la provincia de Saada, situada en el noroeste de Yemen, si bien las autoridades instauradas por los rebelde han alertado de que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas.
Según las informaciones recogidas por la cadena de televisión yemení Al Masirah, vinculada al grupo, los equipos de rescate han recuperado hasta ahora 68 cadáveres en el lugar, mientras que otras 47 personas han resultado heridas. Las labores de búsqueda siguen activas en la zona, sin que el Ejército de Estados Unidos se haya pronunciado por ahora sobre el ataque.
El Ministerio del Interior yamení ha condenado el «crimen atroz cometido por la agresión estadounidense» y ha dicho que el bombardeo «deliberado» ha alcanzado un centro de detención en el que había 115 detenidos, todos ellos de países africanos, «causando decenas de muertos y heridos», tal y como ha recogido la agencia yemení de noticias SABA.
Asimismo, ha recalcado que el centro estaba bajo supervisión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Cruz Roja, que por ahora no se han pronunciado sobre el ataque, al tiempo que ha hecho hincapié en que el bombardeo supone «un crimen de guerra» y «una violación flagrante de todas las leyes y convenciones internacionales sobre asuntos humanitarios».
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