Por: Pedro González Silva

La responsabilidad de Morel como Gobernador

Morel Rodríguez fue electo como gobernador en 2021 para dedicarse, valga la redundancia, a gobernar, a cumplir con su pueblo, haciendo lo posible por llevar progreso y bienestar a Nueva Esparta.

Quienes lo critican porque no tuvo un papel activo en la campaña electoral presidencial pasada, y por no tener una postura de confrontación con el gobierno nacional, en el fondo lo que quisieran es verlo destituido y hasta preso, y en el mejor de los casos, sin recursos para emprender las obras necesarias para la región.

No miden esos “opositores” a ultranza, que, si el Gobernador se hubiese dedicado al activismo político desde su cargo en esas elecciones, no podría cumplir el compromiso con su pueblo, que lo eligió para gobernar, y no para hacer activismo político.

Nos dirán que muchos gobernadores hacen activismo, pero sabemos que si pertenecen al partido oficialista no tienen inconveniente, en cambio, los que están en la otra acera, deben ser más cautelosos.

Habrá quienes quieran proyectarse como muy valientes y enfrentarse al gobierno nacional, pero a la larga, es una irresponsabilidad, pues el pueblo termina defraudado cuando destituyen a su mandatario, sea gobernador, sea alcalde, y colocan un sustituto del oficialismo.

No se trata de “cuidar el cargo” por el cargo mismo, se trata de defender la voluntad del pueblo, que colocó a un gobernador porque está de acuerdo con sus ideas y forma de gobernar, y que vería con disgusto que le cambien su selección, por una opción que pertenece a una corriente contra la cual votó.

Antes, los gobernantes en ejercicio, del presidente para abajo, no podían hacer campaña electoral, debían mostrar imparcialidad, pues una cosa es el activismo político, y otra la gestión administrativa.

Al instaurarse la reelección, presidente, gobernadores y alcaldes empezaron a hacer campaña electoral al momento de buscar la reelección; lo ideal sería que se separaran de sus cargos mientras hacen su campaña, pero esa norma no se ha establecido en Venezuela.

En todo caso, es tolerable que los gobernantes hagan campaña cuando se trata de su propia reelección, pero no deberían hacer activismo por otros candidatos ni activismo de carácter partidista.

Antes, un mandatario era liberado de disciplina partidista para poder dedicarse a gobernar, ahora más bien, ostentan cargos partidistas a la vez que son gobernantes.

En el caso de Morel Rodríguez, desde hace ya bastante tiempo, por lo menos desde 2004, ha mantenido una actitud institucional a la hora de ejercer la Gobernación, y eso le ha permitido gobernar con estabilidad y sin las trabas que suelen sufrir otros mandatarios del sector opositor. Eso que critican los que buscan dividendos políticos con posturas radicales, no miden el daño que una actitud así traería al pueblo neoespartano, si Morel tomara posturas de confrontación, en lugar de dedicarse, como lo está haciendo, a favor de su pueblo y su región. Por eso, será reelecto.

starpetrvs@gmail.com

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