Por: Pedro González Silva
Ley de Nietos discriminatoria
Hace ya algún tiempo, España aprobó una legislación, conocida popularmente con el nombre de “Ley de Nietos”, que permite, precisamente a nietos de españoles idos a otras tierras, optar por la nacionalidad de esa nación.
Mi abuelo paterno nació en la Villa de Icod de Tenerife, provincia de Canarias, y llegó a Venezuela para quedarse y hacer familia, en el año de 1929.
Se llamaba Pedro González, y tuvo un hijo, mi padre, Pedro González, un nieto (este
servidor) Pedro González, y un bisnieto, mi hijo, Pedro González.
Cuando supimos de esta “Ley de Nietos”, consideramos la posibilidad de optar por la
nacionalidad española, adicional a nuestra nacionalidad venezolana, de la cual estamos
orgullosos.
Acudimos al Consulado de España en Nueva Esparta, donde nos indicaron, sin dejarnos
entrar, pues todo es un protocolo y hay que solicitar cita telefónica primero, que los asuntos de la Ley de Nietos, sólo se atienden en Caracas.
A través de un correo electrónico facilitado por el Consulado, nos enviaron los requisitos,
cargados de una serie de trámites burocráticos, exigencias de originales, sellos húmedos,
apostillamientos, etc., que sumados, dan una cuantiosa suma de dólares que se debe invertir para tener los citados requisitos.
Lo que debería ser de fácil comprobación con unos pocos documentos, se convierte en un
tortuoso camino, cuando encontramos que hay registros donde extraviaron partidas de
nacimiento y hay que sacar datos filiatorios, y como todo está centralizado, quienes viven en la provincia deben invertir en traslados bastante onerosos.
Si intentas a través de algún conocido obtener los papeles, no se puede, porque debe ir uno mismo o un familiar directo, ah, pero un gestor que no es nada mío, sí puede, si le cancelas cifras astronómicas.
El asunto finalmente, resulta tan costoso, que se hace inaccesible. Planteamos esto al
Consulado de España en Caracas, donde sólo nos indican que estas normas son iguales para todos.
En efecto, las normas son las misma para todos, pero eso no es sinónimo de igualdad o
equidad, porque no todos pueden cumplir esas normas, sólo los que tienen grandes recursos económicos o una buena “palanca”.
En resumen, consideramos que la “Ley de Nietos” es discriminatoria, no hace justicia social, ni reivindica a aquellos españoles que tiempo atrás tuvieron que salir de su país. Las grandes trabas burocráticas se imponen ante la falta de voluntad de los funcionarios a cargo.
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