Acuerdo Nacional
Por: Pedro González Silva
Venezuela se encuentra en una situación bastante grave, de la que solamente puede salir si todos los factores de la vida nacional dialogan con el objetivo de lograr un gran acuerdo nacional.
Cada una de las parcialidades le echa la culpa a otra, de la situación que vivimos, sin embargo, todos tienen algo de culpa, en mayor o menor grado. Como dijo Jesús: “El que esté libre de pecado que lance la primera piedra”.
Por ejemplo, con el tema de las sanciones económicas, ahora agravadas con la decisión de EEUU de cancelar la licencia de la petrolera estadounidense Chevron con nuestro país; el resultado va a significar un duro golpe económico para nuestra nación.
Desde el lado de la oposición tradicional, aplauden la medida porque significa no financiar al régimen, es decir, que los ingresos que entran al país lo ven como algo que “fortalece” al régimen, y la idea es debilitarlo, sin importar los daños colaterales.
Esos daños colaterales son, entre otros: falta de recursos en Venezuela, para aumentar los salarios, para mejorar los servicios públicos (además con la consecuencia del aumento de tarifas de los mismos), y la devaluación constante de nuestra moneda.
Señala esta oposición, que la crisis económica la genera el gobierno con su ineficacia y con la corrupción, mientras que del lado gubernamental les echan la culpa a las sanciones.
Pero hagamos el siguiente análisis: ¿Qué objetivo tienen las sanciones? Debilitar al gobierno para lograr el cambio de régimen. ¿Y cómo lo debilitan? Con la falta de recursos, el país entra en debacle, y el gobierno pierde apoyo popular.
¿Eso qué significa? Que, de alguna forma, los resultados electorales son alterados, porque un factor externo está manipulando para afectar el caudal electoral del gobierno. Entonces, ¿si no hubiera sanciones, tal vez el régimen podría cumplir con sus tareas y eso redundaría en mayor apoyo popular?.
A lo mejor no tanto, pues si son ineficaces igual iban a perder apoyo, pero por lo menos sin que eso significase el sufrimiento del pueblo, pero a lo mejor, la población podría percibir como satisfactoria la gestión de gobierno, y apoyarlo. No sabemos, pero lo que sabemos es que las sanciones alteran la percepción popular sobre la gestión de gobierno, y así se cumple el plan de “debilitar” al régimen, a costa del sufrimiento del pueblo.
El asunto es que las sanciones (y ponemos a Cuba como ejemplo) no provocan el cambio de régimen, y en cambio sí prolongan el sufrimiento del pueblo.
Estamos en una situación en donde es totalmente inaceptable la “cerrazón” de los factores en pugna, para lograr un acuerdo. Cada quien mantiene posturas rígidas. Es tiempo de ceder posiciones de lado y lado.
El diálogo debe darse de manera amplia: el gobierno y los partidos que lo apoyan, la oposición tradicional y la otra oposición, gremios laborales y empresariales, y ese diálogo debe tener un objetivo preciso: un acuerdo nacional de gobernabilidad.
De ese acuerdo nacional pueden salir decisiones tales como un cogobierno o gobierno de unidad nacional, una ley de amnistía, un acuerdo para solicitar unidos como nación el levantamiento de las sanciones económicas, un acuerdo de respeto mutuo entre todos los factores en pugna.
¿Es muy difícil? ¿Una utopía? Bueno, sólo diremos como John Lennon en su canción “Imagine”: Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único, pongámonos de acuerdo, y el mundo será mejor…
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