En Venezuela no se ha logrado una mayor representación de mujeres en espacios políticos debido a un diseño de cuota débil y una aplicación ad hoc de la medida de paridad, con suficientes válvulas de escape como para hacerla inefectiva.

Esta afirmación la hizo la legisladora neoespartana Mairym Bruzual, presidenta de Copei en la región, durante la realización del II Encuentro Nacional del Frente Femenino Copeyano, efectuado en Caracas, con motivo de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, el pasado 8 de marzo.

En dicho Encuentro se realizó el foro “Liderazgo femenino copeyano: construyendo la política del futuro”, con diversas ponencias, y una de ellas, sobre el tema de la Paridad de Género, le correspondió a la Presidenta de Copei en Nueva Esparta, quien también coordina el Frente Femenino Copeyano en la región insular.

Bruzual inició su exposición indicando que “los múltiples obstáculos para alcanzar la paridad de género en el país mantienen a Venezuela, de acuerdo con el estudio de la ONU Mujeres en la política 2020, en el puesto 90 de 190 países, respecto al porcentaje de mujeres en el Parlamento. Lo anterior se evidencia en la representación actual de la Asamblea Nacional, en donde las mujeres apenas constituyen el 33,57% del total de diputadas y diputados”.

“El aumento de la participación de las mujeres en el parlamento venezolano, lejos de ser una política trazada por el Estado para lograr la paridad de género, ha sido más bien una lucha histórica de las propias mujeres, que ha sido marcada por reveses institucionales y el poco interés del Estado”.

Al respecto, refirió Bruzual que, en las elecciones parlamentarias de 2020, el Consejo Nacional Electoral publicó el Proyecto de Composición Paritaria y Alterna para garantizar los derechos de participación política en las elecciones a la Asamblea Nacional 2020.

“La publicación de este proyecto se realizó a pocos días del inicio de las postulaciones, y a escasos meses para la celebración de las elecciones, contraviniendo el artículo 298 de la Constitución Nacional que prohíbe la modificación de leyes electorales entre el día de la elección y los seis meses anteriores a la misma”.

“Aún más, el artículo 67 de la Constitución Nacional obliga a las organizaciones con fines políticos a seleccionar sus candidatos y candidatas, mediante elecciones internas, por lo que la aplicación del proyecto de paridad haría imposible llevar a cabo estas consultas internas en tan breve plazo”.

Mairym Bruzual refirió diversos ejemplos sobre la situación desfavorable en el país, en materia de paridad de género. “Si comparamos el número de mujeres que hoy ocupan el cargo de alcaldesas respecto a las mujeres que ocupaban dicho cargo en el último periodo (2017), encontramos con una disminución del 3% de mujeres que hoy son alcaldesas en Venezuela”.

“La paridad de género en Venezuela es una deuda histórica, que demuestra la falta de interés real de abordar no solo la participación de las mujeres en el parlamento, sino además de comenzar a tomar en cuenta los intereses y necesidades de las mujeres, niñas y adolescentes de forma particular”, señaló la legisladora neoespartana.

“Soy de las Mujeres osadas confrontando a los hombres que gobiernan rodeados de mujeres sumisas, aun cuando sean algunas de ellas las que deciden lo que debe hacerse; pero siempre apareciendo como la segunda de a bordo”, enfatizó Bruzual, quien manifestó que las Mujeres “tienen el derecho de gobernar el país y reconstruir un Estado. Es decir, mujeres confrontando la cultura y el pensamiento político”.

Añadió que “Venezuela aún no tiene una Ley Electoral que garantice la participación y elección paritaria de las mujeres porque no cuenta con la ingeniería electoral que así lo garantice, solo resoluciones sobrevenidas donde los hombres de ambos espectros políticos se han puesto de acuerdo para dejar fuera a las mujeres. haciéndoles creer que las toman en cuenta”.

“Es necesario apelar a la responsabilidad del Estado en todos los niveles territoriales, y a los partidos políticos como actores fundamentales del Estado democrático moderno, articuladores de la expresión, representación y procesamiento de las demandas de los ciudadanos”.

“Este es el planteamiento que recoge la Norma Marco para consolidar la Democracia
Paritaria, aprobada el 28 de noviembre de 2015 por el Parlamento Latinoamericano y
Caribeño, tras tres años de debates y consultas”.

Propuso Bruzual la conformación de un Parlamento género-sensitivo: “No es suficiente la presencia igualitaria entre hombres y mujeres, sino que también se requiere que la Asamblea Nacional, en ejercicio de sus funciones, responda a las necesidades e intereses particulares y diferenciados de los hombres y de las mujeres, es decir, adopten medidas con perspectiva de género”.

“Propongo que caminemos hacia un Parlamento género sensitivo, donde la mujer participe plena y efectivamente en la vida política de su país; un parlamento género-sensitivo se fundamenta en el principio de igualdad de género y en reconocer que tanto hombres como mujeres tienen derecho a participar en los asuntos de un país sin barreras ni discriminación”, concluyó la dirigente copeyana.

DIARIO LA FAENA

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