Por: Pedro González Silva

Jóvito Villalba: Un gran líder con poca fortuna electoral

Sin duda alguna, Jóvito Villalba es el más destacado de los líderes que no pudo alcanzar la presidencia de Venezuela, a pesar de tener sobrados méritos y capacidades para serlo. Fue uno de los tres grandes líderes democráticos del siglo XX, junto a Rómulo Betancourt y Rafael Caldera.

Jóvito Villalba tuvo una mezcla de “mala suerte” con poco tino electoral, a pesar de contar con un gran carisma y efusividad, y cualidades muy destacadas como orador y agitador de masas.

Aunque se proyectó como el máximo e indiscutible líder de su partido Unión Republicana Democrática (URD), no fue él quien lo fundó, sino que se incorporó poco tiempo después de que fuera fundado, no obstante, rápidamente se convirtió en la figura más descollante de la organización, y además, con poder absoluto sobre la misma; la identificación entre su figura personal y URD era total; tanto así que cuando se hacían parodias humorísticas de Villalba, lo identificaban con la frase que le atribuían: “Yo y mi partido, mi partido y yo…”

Aunque URD se identificó con el color amarillo en la mayoría de procesos electorales, al principio utilizó el color marrón, con el cual participó en su primera campaña electoral, en 1946, para la Asamblea Constituyente, donde obtuvo una modesta votación de unos 50.000 votos.

En las elecciones presidenciales del 47, ganadas por AD con la candidatura de Rómulo Gallegos, URD no postuló candidato presidencial, y Jóvito Villalba se conformó con ir como candidato al Congreso Nacional.
El momento estelar del líder margariteño, fue en 1952, bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, quien convocó elecciones para una Asamblea Constituyente. AD y el PCV llamaron a la abstención, pero URD y Copei decidieron participar.

En esos comicios, Villalba recorrió el país y pronunció encendidos discursos, como si fuera candidato presidencial, y su partido obtuvo un triunfo aplastante, muy por encima del partido que había creado la dictadura (FEI), y de Copei. Más de un millón de votos obtuvo URD, pero Pérez Jiménez desconoció los resultados y expulsó a Jóvito del país.

Ahora bien, la mejor oportunidad de Villalba de ser un candidato presidencial con reales posibilidades de triunfo, fue en 1958. Regresaba del exilio como el líder que le ganó electoralmente a la dictadura, y su partido contaba, por lo tanto, con gran apoyo popular, pues además integró la Junta Patriótica que impulsó la resistencia contra Pérez Jiménez.

De haber sido Jóvito candidato en el 58, se habría enfrentado de tú a tú con el candidato de AD, Rómulo Betancourt, pero prefirió no aspirar, en aras de apoyar una candidatura independiente, como la de Wolfgang Larrazábal, quien ejercía la presidencia interina de Venezuela, tras la caída de Pérez Jiménez. Jóvito dejó pasar su mejor oportunidad electoral. Larrazábal no ganó, pero URD le aportó más de 800.000 votos.

En 1963, quiso recuperar el tiempo perdido, por lo que al fin se lanzó como candidato presidencial por URD. A pesar de su larga trayectoria, esta era la primera vez que Jóvito Villalba era candidato presidencial.

Para ese tiempo, se había “enfriado” el respaldo de muchos de sus seguidores, y algunos miembros de su partido se habían ido a la guerrilla, mientras Jóvito lanzaba la consigna “votos sí, balas no”.

Aunque URD bajó su caudal electoral, Jóvito obtuvo una considerable votación de 530.000 votos, con la cual llegó de tercero. Caldera, quien desde 1947 no perdía la oportunidad de postularse, venía creciendo paulatinamente, y desplazó a Villalba del segundo lugar, con 580.000 votos.

En 1968, nuevamente Villalba dejó de lado sus aspiraciones presidenciales, para embarcarse en un nuevo proyecto de alianza política, algo que parecía atraerle mucho al líder urredista.

Junto con los partidos Fuerza Democrática Popular (FDP) y Frente Nacional Democrático (FND), crea el “Frente de la Victoria”, que presentó la candidatura independiente de Miguel Ángel Burelli Rivas, quien logra alcanzar el tercer lugar con más de 820.000 votos, de los cuales URD aportó algo más de 400.000 sufragios, lo que significó un descenso en su caudal electoral del 63.

En el año 1973, Jóvito Villalba reactiva sus aspiraciones presidenciales, sin embargo, a la vez, no deja de lado su gusto por crear alianzas electorales, así que junto al MEP y el PCV, constituye la “Nueva Fuerza”, y acuerda ir a unas primarias para decidir quién sería el candidato de la alianza.

Los precandidatos que se presentaron fueron Jesús Ángel Paz Galarraga por el MEP, y Jóvito Villalba, por URD. El PCV no postuló a nadie, y dejó en libertad a su militancia para que votaran por alguna de las dos opciones.

Paz Galarraga ganó las primarias de la Nueva Fuerza, y Villalba reconoció la derrota, y ofreció el apoyo al dirigente del MEP.

No obstante, en una de las más extrañas jugadas políticas del líder margariteño, Villalba viajó por un tiempo al extranjero, y al regresar anunció su candidatura presidencial por URD, dejando a la Nueva Fuerza sólo con los apoyos del MEP y el PCV.

Jóvito Villalba hizo campaña por lo que sería su última aspiración presidencial, con las
consignas “¡Levántate pueblo! ¡Es hora de ganar!”.

El resultado electoral fue una debacle para Villalba y para URD. El líder urredista ocupó el
quinto lugar con apenas unos 130.000 votos.

En el 73 surgió la polarización electoral entre AD y Copei, que dejó a los demás partidos bastante maltrechos electoralmente, y URD fue, uno de ellos.

En 1978, Jóvito Villalba hace una jugada política sorprendente al anunciar el respaldo de URD al candidato de Copei, Luis Herrera Campíns. Al respecto, el máximo líder de AD, Rómulo Betancourt, se burla del apoyo de Jóvito a Copei, y lo llama “cadáver insepulto”, por lo cual, cuando Luis Herrera gana las elecciones, en publicaciones de prensa, señalan que Jóvito “no estaba muerto, estaba de parranda”.

El apoyo de URD a Luis Herrera no fue decisivo para el triunfo de su candidatura, más bien URD disminuyó en su votación y sacó 80.000 votos, sin embargo, desde el punto de vista cualitativo, el apoyo de un líder histórico como Villalba, representó un buen impacto en la opinión pública para el candidato copeyano.

En 1983, Jóvito Villalba da un giro de 180 grados en materia de alianza electoral, al anunciar el respaldo al candidato de AD, Jaime Lusinchi. Para la fecha, Betancourt, que lo había llamado “cadáver insepulto”, había fallecido, y el presidente Luis Herrera atravesaba un mal momento por el célebre “viernes negro”, donde el bolívar sufrió una devaluación.

Al anunciar su respaldo a Lusinchi, Jóvito “pidió perdón” a la población, por haber respaldado a Luis Herrera Campíns. Villalba disfruta nuevamente el haber apoyado a una fórmula ganadora, y en esta ocasión con mayor justificación, pues Lusinchi le dio un Ministerio a URD. Electoralmente, la tolda amarilla obtuvo de nuevo resultados muy modestos.

La última participación electoral de Jóvito, fue en 1988, para apoyar la candidatura presidencial de su esposa, Ismenia Villalba, con la cual URD tuvo nuevamente candidatura propia, y donde el partido amarillo decreció aún más en su votación. Jóvito Villalba falleció meses después de esas elecciones.
starpetrvs@gmail.com

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